Con Que decidan las cerillas, nos encontramos ante una nueva incursión de la editorial Navona en el territorio de la novela gráfica. En esta... Que decidan las cerillas, de Navona Gráfica

Con Que decidan las cerillas, nos encontramos ante una nueva incursión de la editorial Navona en el territorio de la novela gráfica. En esta ocasión nos encontramos ante una novela negra contemporánea, con un puzzle de personajes difíciles, cada cual con su historial y sus dificultades. Un bar sirve de punto de encuentro de muchos personajes con mucho que ocultar y donde nadie tiene su conciencia limpia. Una novela gráfica que lees escuchando una música de Jazz de fondo, sea el Eu sei que vou te amar de Tom Jobim que suena al principio en el bar de Lola, como cualquiera otra…

Que decidan las cerillas
Que decidan las cerillas nos sitúa en un bar donde un poeta agotado y desgastado irá interactuando con personajes aparentemente arbitrarios. La obra está planteada a modo de capítulos y en cada cual nos va presentando a diferentes personajes: una actriz porno retirada cuyo marido la engaña con su réplica en látex, un indigente que solo encuentra la paz arriesgandose a ser atropellado, una prostituta virgen que espera al amor de su vida, dos policías con bastante temperamento, un tipo sin escrúpulos que tiene que pagar para hacer creer a su novia que tiene amigos… Son personajes muy diferentes y parece que estás leyendo una obra por capítulos, pero a medida que vas avanzando en la historia, te vas dando cuenta de que todo está mucho más conectado de lo que aparenta, y no son tan independientes como parece de un primer vistazo.

La obra está basada en la novela El huevo izquierdo del talento, del argentino Carlos Salem (Camino de ida, Matar y guardar la ropa), un escritor con una prosa tremendamente poética y con una caracterización de personajes espectacular y desarrollos nada convencionales, que le han proporcionado premios en diferentes certámenes literarios, especialmente, de novela negra, un género donde parece encontrarse particularmente a gusto.

La adaptación corre a cargo de Kike Narcea, un autor que es más conocido por su trabajo en TV (La tira), el largometraje El tiempo de Plácido Meana y algunos cortos. Su acercamiento al terreno de la viñeta está también ligado al mundo del cine, ya que fue el responsable de los storyboards de películas como Gente Pez o Peor imposible, ¿qué puede fallar?

Que decidan las cerillas
Cuando empiezas a leer y ves el dibujo de Narcea parece que no va a encajar. Es un dibujo con rostros angulosos, ojos muy llamativos y un trazo limpio y grueso. Me recuerda un poco a Neil Googe, solo que al ser en blanco y negro esos rasgos exagerados destacan aún más. Pero la impresión acaba pronto… No tardas en entrar en ese dibujo y darte cuenta que contribuye especialmente a la atmósfera oscura y sucia de la obra de Salem, especialmente con el acertado uso del blanco y negro y el buen uso de la iluminación. Además, algunos rasgos como esa barba cerrada del Poe o como dibuja al indigente temerario, acaban conquistando al lector. Si eso fuera poco, se vale de algunos recursos narrativos que funcionan muy bien, como esas páginas en que las viñetas se distribuyen como el tambor de un revólver o ese comienzo de obra que conquista con un travelling de cámara plasmado a la perfección en el papel por medio del planteamiento de página y la narrativa.

Pero tengo que reconocer que lo que me ha cautivado es la poesía de la obra, la construcción de esos personajes, la relación del Poe (de poeta, no de Edgar Allan) con Lola, la dueña del bar, ese juego de traiciones y amores entre los personajes… Pero sobre todo esa poesía en prosa de la que hablaba cuando presentaba a Salem: “¿Qué pueden hacer u hombre o una mujer en una ciudad sin mar? Ahogarse en sus propias miserias. O bebérselas. De ser posible… bien frías.” “Lo malo de jugar a ser Dios es que no hay nadie por encima de ti que pueda venderte una noche de perdón“.

La obra incluye un prólogo fabuloso de Antonio Altarriba y un epílogo del novelista Carlos Zanón.

En definitiva, Que decidan las cerillas.

Una novela negra, muy bien dirigida en una pantalla de cómic. Personajes que enganchan, y un puzzle de perdedores que acaban formando una triste aunque bella imagen. Un poeta que ha perdido hasta las dos últimas letras de su profesión, y que se juega su moral a par o impar con una caja de cerillas. Un bar de mala muerte en el que no querrías entrar pero del que no puedes salir. Si conocéis a Carlos Salem vais a disfrutar de esta adaptación. Si no es el caso pero os gusta la novela negra, os sorprenderá. Y si dudáis si debéis o no leerlo, coged un puñado de cerillas y tiradlas sobre la mesa. Si sale un número par es que sí, y en caso contrario no. Pero aviso… siempre sale par.

Lo mejor: La poesía de su guión. La caracterización de personajes. Algunos recursos visuales.

Lo peor: Echar un vistazo rápido y pensar que el dibujo no te va a funcionar. Sigue leyendo, lo agradecerás.

Para amantes del género negro. Para seguidores de Carlos Salem que quieran ver una buena adaptación a otro medio. Para aficionados a jugarse su destino a suertes.

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Alejandro Martínez

Alcalde no electo de Star City. Conocido en determinados círculos como "El páharo". Era el único que justificaba sus artículos en esta web, pero los caciques que la dirigen me han obligado a dejar de hacerlo... Sniff sniff.

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