Cuando vives en el Universo DC (o en cualquier universo de superhéroes) estás acostumbrado a que cualquier mal o amenaza tenga siempre solución. Ya... Dcsos 1 a 6, de Tom Taylor y Trevor Hairsine

Cuando vives en el Universo DC (o en cualquier universo de superhéroes) estás acostumbrado a que cualquier mal o amenaza tenga siempre solución. Ya sea un relámpago escarlata, un borrón azul y rojo que baja desde el cielo, un batarang inesperado o una flecha verde que irrumpe rasgando el aire. Siempre, y digo siempre, habrá un héroe que aparecerá para recordarte que la esperanza prevalecerá. Pero… ¿Y si por una vez la muerte vence de manera completa y total?

cyborg

Parece ambicioso, pero esto es lo que ha conseguido Tom Taylor con Dcsos. Cierto es que lo ha conseguido haciendo algo de trampa, puesto que la miniserie debe ser considerada como un Elseworlds, ya que como bien sabemos los superhéroes clásicos no pueden envejecer y deben perpetuarse por los siglos de los siglos. Aún así el mérito está ahí, pues Taylor logra engancharte desde la primera página con este drama épico.

No es la primera vez que el mal vence, claro está. Hay que recordar que en la propia DC hay una Tierra gobernada por versiones malignas de la JLA o que en Marvel, Thanos aniquiló a la mitad del universo conocido con un chasquido de dedos para ver si así echaba un casquete.Por supuesto, tampoco es la primera vez que los zombis son el motor para acabar con la civilización. De hecho, La casa de las ideas ya sacó buen provecho durante la primera década de este siglo de los Marvel Zombies creados por Mark Millar y Greg Land en Ultimate Fantastic Four, pero que popularizaron Robert Kirkman y Sean Phillips en una divertida miniserie.

Dcsos empieza de manera simple, efectiva y fulminante: La Liga de la Justicia está peleando contra Darkseid en Apokolips. Tras una victoria in extremis vuelven a la Tierra pero Cyborg ha sido infectado con la ecuación de la antivida del terrible villano, sirviendo como catalizador para desatar el mal en nuestro planeta. Taylor se sirve de un elemento clásico que no se aprovechaba como es debido de la Crisis Final de Grant Morrison para provocar un apocalipsis en toda regla. Con Cyborg de por medio, todo aquel que mire la pantalla de un dispositivo digital se convertirá en un muerto viviente sediento de sangre. Tampoco es que sea la panacea en lo que a originalidad se refiere, pues la novela de Stephen King Cell tiene mucho en común con la premisa, pero lo importante es lo bien que está ejecutada.

Tom Taylor ya ha demostrado que se le da muy bien poner en marcha universos alternativos donde todo tiende a irse a la mierda. Suyos son los mejores años de Injustice, la macro historia donde a Superman se le hinchan las pelotas y acaba dominando el mundo. Si no la habéis leído, os la recomiendo de todas todas. Aquí realiza un trabajo igual de sólido, con apenas un par de pinceladas ya te ha presentado todo el panorama. El drama es palpable, así como la desesperanza de héroes y villanos, que no pueden hacer nada ante esta plaga que se extiende inexorablemente. De fondo también se puede apreciar cierta crítica a una sociedad (la nuestra) que depende demasiado de la tecnología.

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Lo bueno que tienen este tipo de historias, y Dcsos en particular, es que cualquier cosa puede pasar, por lo que las sorpresas dramáticas pueden ser de una escala bíblica. Taylor nos rompe el corazón con algunas escenas en las que acaba de las formas más crueles posibles con alguno de los mayores iconos del Universo DC. Que no hay esperanza queda claro desde el final del primer número. Pero aun con ese tremendo handicap consigue transmitir al lector la sensación de que estos son los héroes originales (de Tierra 1) y que seguro que consiguen salir adelante de alguna manera.

Durante toda la extensión de Dcsos seremos testigos de un sin fin de muertes. Muchas de ellas llevadas a cabo valiéndose de una violencia extrema. También podremos identificar algunas señas de identidad muy arraigadas dentro de la tradición clásica de DC como son el concepto de familia y de legado. Los hechos aquí narrados nos descubrirán nuevas versiones de algunos pilares de DC. Unas encarnaciones que más de una vez nos sorprenderán. La amenaza es tal que temas como las identidades secretas o el bien y el mal carecen de importancia.

Tom Taylor demuestra un gran ingenio, así como luce un envidiable pulso narrativo que nos hace devorar con avidez cada grapa. El número cinco incluye el One-Shot Dcased: A good day to die que muestra cómo se enfrentan a la amenaza otros personajes de DC que no giran necesariamente en torno a la JLA.

birds of dead

En la parte artística tenemos a un inmenso Trevor Hairsine desatando todo su potencial para mostrarnos un panorama desolador plagado de ultra violencia. Me ha sorprendido ver lo mucho que ha evolucionado el dibujante, pues no leía nada suyo desde aquella X-Men: Génesis Mortal. Mucho más fresco y dinámico, pero sin perder sus señas de identidad. También son muy destacables toda la plaga de ilustradores que se han encargado de las portadas como Arthur Suydam, Ben Oliver, Rodolfo Migliari, Jay Anacleto

El primer número de Dcsos se publicó en junio de 2019 en Estados Unidos vendiendo casi un cuarto de millón de copias. Fue el tebeo en grapa más vendido de ese mes, el resto de números vendieron en torno a ochenta y sesenta mil copias. Unas cifras excelentes que han provocado que se publique una secuela. Esto es quizás lo único negativo que le encuentro a Dcsos, cuyo final era perfecto para una historia de este calado… De todas formas picaré, seguro que picaré.

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Txema Sáez

Fanático sin solución del cómic de superhéroes, del manga, del cine de terror, la literatura fantástica, los videojuegos y más heavy que una lluvia de mercurio al rojo vivo. Como los mejores turrones, he vuelto a casa por Navidad (aunque trece años he tardado).

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