El pasado fin de semana se celebró la tercera edición de Heroes Comic Madrid. El pabellón 12 de IFEMA se vistió de gala para... Crónica de Heroes Comic Con Madrid 2019

El pasado fin de semana se celebró la tercera edición de Heroes Comic Madrid. El pabellón 12 de IFEMA se vistió de gala para recibir durante dos días (uno menos que en las dos ediciones anteriores) a miles de aficionados y aficionadas al cómic. O al menos esa es la bonita teoría o el cuento que nos gustaría creer… Porque si bien el éxito ha sido total, con entradas completamente agotadas el sábado (y un total de 45000 visitantes según ha confirmado la organización), el cómic ha sido más secundario que nunca. No porque no tuviera presencia o espacios dedicados al noveno arte, pero es que daba la sensación de que, pese al nombre del evento, estuviéramos ante una feria de cualquier tipo. De las luces y las sombras de Heroes Comic Con pasamos a hablar a continuación.

Lo llaman Salón del Cómic pero deberían llamarlo Juvenalia 2.0 o algo así. Daba gusto ver cómo el recinto estaba literalmente abarrotado de familias completas, cientos de niños pequeños que correteaban de un lado para otro y padres estresados gastándose el dinero por doquier. Y es que desde Conceptum (la empresa organizadora que ha tomado el testigo de Easyfairs) han sabido vender el salón como un evento de ocio generalista donde el cómic era una cosa más de entre todas las que se podían encontrar allí, y no la más importante como debería ser.

spidey

Prueba de ello era el stand de Sony, donde se podía jugar al Spider-Man de Playstation 4, podias ver los últimos trailers de sus cintas, o el coche de Will Smith en la próxima entrega de Dos policías rebeldes. Cómo no, también había consolas con el famoso Fortnite (que acumulaba largas colas) o una expo del canal SyFy con material de rodaje de cintas como Matrix, Terminator, Juez Dredd o Kill Bill. Y por supuesto los actores y actrices invitados, todos segundones (siendo generosos), pero que causaron mucho revuelo entre el público adolescente.

Pero lo dicho, los protagonistas fueron los más peques, que contaron con todo tipo de actividades, como talleres de Playdoh donde les enseñaban a cocinar con plastilina (que sepamos no hubo ningún caso de intoxicación), enormes parques donde jugar con los clicks de Playmobil o Legos por doquier. Un enorme decorado simulaba también el mundo de Bob Esponja y si les apetecía saltar tenían una cama elástica para desfogarse. Es una lástima que desde la organización no se haya tratado de crear más actividades o talleres para acercar la lectura a los más pequeños de la casa, ya que ellos son al fin y al cabo, el futuro de todas las cosas.

Playmobil

Comentaba con un compañero tortero que este año en el entorno comiquero la expectación por el salón era mínima, para bien y para mal. De hecho, si preguntabas a la gente, muchos te confirman que sí, que irían, pero faltaba esa chispa, esas ganas que otras veces ha despertado el evento. Mucho me temo que es porque hemos dejado de ser su público objetivo desde hace tiempo.

¿Y el cómic?

Pues ahí estaba, según entrabas en el salón, a la derecha, bien diferenciado del resto para no mezclar público. Este año hay unas cuantas novedades positivas con respecto al año anterior: La más celebrada fue la creación de un, muy demandado, Artist Alley para los autores invitados. Este hecho propició que las colas para las firmas fueran algo más desahogadas. Cada autor era libre de hacer sketches, comissions, o vender su material. La única pega es que si eran autores que también tenían firmas en el stand de alguna editorial, tenían la instrucción de no firmar material de las mismas en los ratos que ocupasen el Artist Alley. El “otro” Artist Alley, el que lleva habiendo varios años, ha ganado espacio y expectación porque por el ejemplo, el domingo por la mañana era realmente complicado moverse por él.

Esteban Maroto

Este año se ha contado con cuatro exposiciones. La más destacable ha sido una espectacular muestra de más de cuarenta originales de Esteban Maroto, sin desmerecer de la de Víctor Santos con un buen puñados de originales de la serie Polar o de la de Andrés Guinaldo con sus planchas para el cómic de Blade Runner. También podía encontrarse una retrospectiva del Guerrero del antifaz con dibujos de artistas de todos los estilos y una exposición de todos los carteles finalistas del concurso convocado por la organización. Este año las exposiciones estaban más cuidadas, mejor iluminadas y bien posicionadas en su mayoría.

Otra mejora considerable se pudo apreciar en los medios técnicos. El sistema de sonido en las presentaciones del escenario principal y de la sala de conferencias era mucho más alto y nítido que en ediciones anteriores. Y más importante, los medios que acudieron a cubrir el evento contaron por fin con una sala de prensa decente ubicada en una planta superior alejada de todo el bullicio. Esta, vuestra web, pudo realizar todas las entrevistas que solicitó, desarrollándose las mismas a las horas indicadas, sin ningún tipo de percance o demora.

Funko

Entre lo negativo encontramos algunas cosas, muchas provocadas por la coincidencia con el Salón del Cómic de Zaragoza. Este año el número de autores invitados ha sido considerablemente menor. Y sí, Mark Bagley es un dibujante como la copa de un pino, un currante nato y todo un “clásico”, pero se ha echado en falta a algún artista hot de la talla de Frank Miller o Bill Sienkiewicz de hace un par de años. Más lamentable ha sido la ausencia de puestos donde poder comprar cómics. Tres stands contados, eso sí Pops! De Funko, camisetas y frikadas mil todas las que queráis. La ausencia de editoriales ha sido otro punto negro. Si no me fallan las cuentas tan solo ECC, Medusa, Norma y Ponent Mon se han dejado caer por allí. Las dos primeras han sido nuevamente criticadas por su draconiano sistema de firmas, pero ahí poco puede hacerse: su stand, sus reglas.

Con todo, el Salón del Cómic de Madrid (me sigue costando mucho dejar de llamarlo Expocómic) es un encuentro divertido, ideal para ver a otros compañeros del medio y en esta edición he observado signos de mejoría respecto a la edición de 2018. Leves, pero ahí están.

Para futuras ediciones, que está claro que habrá más, estaría bien intentar por todos los medios no coincidir en fechas con ningún evento de este tipo que pueda «robar» público a uno y otro. Pero especialmente habría que idear algún plan y tomar decisiones para aprovechar la afluencia de un público infantil y juvenil y ayudarles a descubrir el maravilloso mundo del cómic.

Bonus track: Impagable Juanra Bonet entregando unos premios que transcurrieron a toda velocidad ante la ausencia de los ganadores entre los asistentes al evento.

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Txema Sáez

Fanático sin solución del cómic de superhéroes, del manga, del cine de terror, la literatura fantástica, los videojuegos y más heavy que una lluvia de mercurio al rojo vivo. Como los mejores turrones, he vuelto a casa por Navidad (aunque trece años he tardado).

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