El pasado fin de semana se celebró una nueva edición del Salón Internacional del Cómic de Barcelona, y con ésta van ya 35. Durante...

El pasado fin de semana se celebró una nueva edición del Salón Internacional del Cómic de Barcelona, y con ésta van ya 35. Durante cuatro días, miles de personas visitaron el recinto de Fira Barcelona-Montjuïc para disfrutar de uno de los eventos relacionados con el mundo del cómic más importantes del año.

Cartel 35 Salón Internacional del Cómic

Un año más, uno de los grandes atractivos del evento fue la presencia de invitados internacionales. Es cierto que la ausencia de Frank Miller, después de haberse anunciado el año pasado que en esta edición repetiría, supuso una pequeña decepción… pero no es menos cierto que la asistencia de autores internacionales de la talla de Dave Gibbons (dibujante de Watchmen), Jill Thompson, Gene Ha, Bryan Talbot, Hermann o Matt Kindt (por nombrar sólo a unos cuantos) suplió de sobras este hueco e hizo que nadie se acordara de ello.

ECC Ediciones

En su rueda de prensa, Dave Gibbons fue tremendamente sincero y admitió que no había leído Before Watchmen. Afirmó que entendía los criterios económicos por los que DC había decidido seguir explotando los personajes y reconoció que, aunque era algo que no le gustaba, no podía hacer nada para evitarlo. Para Gibbons, Watchmen es una obra cerrada y cualquier intento de ampliar su universo, más que enriquecerlo lo empobrece. Por último, el británico tampoco se mostró muy entusiasmado con su adaptación al cine.
Dave Gibbons

Jill Thompson habló largo y tendido sobre su obra más personal, La Bruja Madrina. También explicó lo fácil que había sido para ella trabajar en colaboración con Neil Gaiman, para el que todo fueron palabras de elogio.
Jill Thompson

Del resto de invitados, causó especial atracción el coreano Kim Jung Gi. A su alrededor siempre había una nube de gente observando la sorprendente facilidad con la que dibuja y su capacidad para crear murales increíbles.

Kim Jung Gi

Kim Jung Gi

Kim Jung Gi

Otro de los aspectos destacables de este Salón fueron las exposiciones. En primer lugar, la dedicada al TBO, revista de la que este año se cumple el centenario de su nacimiento. Además de para celebrar esta efeméride, la muestra servía para rendir homenaje a uno de sus autores: Josep Maria Blanco, ganador el Gran Premio del Salón del año pasado.

Comisariada por todo un experto en la materia como es Antoni Guiral, la muestra ofrecía un detallado recorrido por la historia del TBO, además de presentar una amplia selección de originales de sus principales series y autores.

Humor Blanco de TBO

Muy interesantes fueron también las exposiciones dedicadas a dos maestros clásicos del cómic americano: Will Eisner y Milton Caniff; especialmente ésta última por la gran cantidad y calidad de los originales expuestos. Sin duda se trata de una posibilidad casi única para poder disfrutar en vivo de estas obras de arte, y así se ha de valorar. Lástima que sólo se pueda disfrutar de ellas durante cuatro días y que Ficomic no edite ningún catálogo de estas exhibiciones.

Exposición Milton Caniff

Que destaquemos estas tres muestras no significa que haya que desmerecer al resto. Al contrario, todas tenían su interés. Incluso las destinadas al visitante más ocasional, no tan centradas en lo que es el mundo del cómic en sí, como la de Gaudí o la de Cómics en Vuelo, me parecen interesantes y necesarias para ayudar a llegar a otro tipo de público más generalista.

Cómics en Vuelo

Viñetas en vuelo

Viñetas en vuelo

No hay edición del Salón que no tenga su dosis de polémica, y esta ocasión no fue la excepción. Este año la mayoría de quejas se centraron en la distribución de los espacios, que quedaron repartidos por tres pabellones.

Por un lado los stands comerciales (editoriales y tiendas), junto a los destinados a promocionar futuros estrenos de cine, estaban en el pabellón principal. Éste fue, con mucho, el espacio más visitado, llegando a haber problemas para acceder a él el sábado por la tarde.

Norma Editorial

Planeta Cómic

La gran mayoría de exposiciones quedaron reunidas en el pabellón de enfrente, a diferencia de lo que ocurría en las últimas ediciones en las que stands y exposiciones compartían espacios. Esta nueva disposión ofrecía la ventaja de poder disfrutar de todas las muestras en un mismo espacio, pero al mismo tiempo hizo que en general tuvieran un aspecto más bien desangelado por lo que a número de visitantes se refiere.

Pero lo verdaderamente grave fue la ubicación de la carpa de autores, fanzines y asociaciones: en la planta superior del pabellón más alejado de la entrada (la inferior estaba vacía y cerrada) y desplazadas a un costado por el gran stand que una conocida empresa de videojuegos ocupaba en la zona central.

Salón del Cómic

Este último ha sido un problema que la organización debería intentar que no vuelva a suceder. Y es que uno de los grandes atractivos de un certamen de estas características debería ser la posibilidad de interaccionar con los autores, tanto consagrados como noveles: poder intercambiar impresiones con ellos mientras se consigue una firma, poder comprar originales, encargarles commissions

De hecho, considero que la creación de una carpa de autores realmente potente es una de las asignaturas pendientes de este certamen. Y no deja de ser contradictorio que, al mismo tiempo y coincidiendo con el Salón, los lectores puedan disfrutar de ese necesario encuentro con autores… pero en un espacio diferente, alejado, y que para más inri cuenta con entrada gratuita. Ignoro los motivos por los que existe esta especie de contraprogramación entre eventos, pero tal vez sería interesante para todos intentar llegar a algún acuerdo al respecto.

35 Salón Internacional del Cómic de Barcelona

El Salón Internacional del Cómic cerró sus puertas después de ser visitado por 118.000 personas, según la organización. Aunque las cifras de asistencia son difíciles de creer (¿exactamente el mismo número de visitantes que el año pasado?), no se puede negar que el Salón ha vuelto a ser un éxito de público. Especialmente el sábado, día que tradicionalmente congrega a más visitantes y para el que en esta edición se agotaron las entradas.

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Rafael Domene

Rafael Domene

Padre fundador de las tortas y actualmente en paradero desconocido. Se rumorea que ha sido visto más allá de Apokolips fundando una nueva religión y cuenta la leyenda que volverá en el momento de mayor necesidad.

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