Desde que Ed Brubaker y Sean Phillips abandonaran Marvel para probar suerte en Image poco podíamos esperar en cuanto a la continuidad de Criminal... Criminal 7: Mal momento, mal lugar

Desde que Ed Brubaker y Sean Phillips abandonaran Marvel para probar suerte en Image poco podíamos esperar en cuanto a la continuidad de Criminal esta serie nacida bajo el sello Icon de la Casa de las Ideas. Por más que se llevaran la serie a Image para sus reediciones, llegó concluida y todo parecía que los esfuerzos de los autores irían más por nuevos títulos como Fatale, The Fade Out o Kill or be killed.

Sin embargo, con su llegada a Image en 2015, quizá para darle un impulso a la nueva edición de los seis tomos anteriores, se decidieron a sacar Criminal Special Edition. Dio la casualidad de que el año siguiente era el décimo aniversario del nacimiento de Criminal y lo que lo celebrarían con Criminal 10th Anniversary Special. Criminal 7: Mal momento, mal lugar concluye la serie reuniendo estos dos one-shots que ponen el broche final.

En principio se trata de dos historias independientes pero con varios puntos en común. Ambas se centrarán en Teeg Lawless, un veterano de Vietnam a quien la guerra le ha enseñado qué es lo que realmente hace bien. Puede que el apellido os suene y es que resultará ser el padre de Tracy Lawless, protagonista de varios de los volúmenes de Criminal y a quien también podremos ver en Criminal 7: Mal momento, mal lugar siendo un niño. Por otro lado, ambas historias alternarán la realidad de Teeg con la ficción de los cómics que leen. Así, en el primer capítulo nos cuentan cómo Teeg Lawless va a dar con sus huesos a la cárcel turnándose con lo que sucede en un cómic que claramente alude a La Espada Salvaje de Conan. En el segundo capítulo por su parte, tendremos a un joven Tracy como cómplice involuntario de un encargo de su padre mientras lee otro tebeo que apunta sin pudor a Deadly hands of kung fu.

No deja de resultar curioso que Brubaker y Phillips desplieguen este tipo de juegos de homenaje a Marvel justo tras abandonarla, pero en cualquier caso la alternancia de realidades sirve para establecer una cierta alegoría que nos ayuda a conocer mejor a nuestros personajes. A través de ese trasunto de Conan llamado Zangar, descubrimos a Teeg Lawless como un hombre que sobrevive a través la ley de la jungla. Estamos ante alguien marcado por la guerra de Vietnam, que casi se encuentra más cómodo sobreviviendo en una cárcel en la que su cabeza tiene precio, antes que en la civilización. Aprovechan la ocasión para dejarnos caer también hábilmente que las historias noir no son tan distintas a las de espada y brujería.

Por otro lado tenemos a Colmillo, el hombre lobo kung fu, que se ve obligado a vivir una vida secreta oculta a los demás y sin posibilidad de verdaderas relaciones, tal como le sucede al pequeño Tracy de 12 años, que tendrá que acompañar a su padre en sus fechorías. En esta ocasión ronda durante toda la historia la idea sobre tener que crecer demasiado rápido, de aquello que sucede cuando lo infantil trata de ser adulto demasiado pronto.

Como no podía ser menos, en manos de Brubaker y Phillips, ambas historias están resueltas de manera impecable, con un buen puñado de conceptos dejados por el camino y una serie de homenajes bastante curiosos. Sin embargo, no dejan de ser dos historias un tanto anecdóticas sin cuya presencia la unidad de la serie no se habría visto afectada.

Merece la pena en cualquier caso ver cómo se lo pasa Sean Phillips con los insertos en blanco y negro (o quizá mejor dicho amarillento viejuno) donde su estilo sigue siendo absolutamente reconocible, pero nos lanza retazos de John Buscema o John Romita padre. Ver cómo cambia radicalmente los planteamientos de página de uno a otro tipo de escena sin afectar un ápice a la fluidez de la narrativa es uno de los motivos por los que este británico es un maestro.

El tándem Brubaker-Phillips ya es garantía de que estamos ante un gran tebeo, pero las dos historias contenidas en Criminal 7: Mal momento, mal lugar no dejan de ser un complemento, el bis final pedido por el público al terminar un concierto, cuando los mejores temas ya han sido tocados.

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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

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