Coco tiene sueños lúcidos. O lo que es lo mismo, tiene la capacidad de dirigir sus experiencias oníricas. Esa habilidad lo convierte en presa... Comprobando la realidad

comprobando la realidad

Coco tiene sueños lúcidos. O lo que es lo mismo, tiene la capacidad de dirigir sus experiencias oníricas. Esa habilidad lo convierte en presa deseable para Plataforma Omega, que busca individuos de sus características para desarrollar la versión definitiva de su próximo lanzamiento: una consola que proporcionará a los jugadores la posibilidad de pilotar sus propios sueños. Comprobando la realidad es una excitante mezcla de aventura, enredo, comedia, espionaje industrial y especulación tecnológica que vio la luz por primera vez en las audaces páginas de la revista El Víbora.

Quien más y quien menos ha leído alguna vez alguna pagina del humorista gráfico Mauro Entrialgo. Un autor con una capacidad gráfica limitada que compensa con un sentido de la observación y la ironía que roza lo inhumano, como hemos podido comprobar a través de sus personajes Ángel Sefija o Herminio Bolaextra. Mauro es un artista polifacético y multidisicplinar, que ha tocado varios palos, incluyendo el guion cinematográfico y teatral, pero donde siempre ha despuntado, y con lo que se ha ganado la vida desde el año 1982, es con la historieta. Fue ya en el 2000 cuando Mauro inició una colaboración seriada con el dibujante y colorista Javier Rodríguez (hoy gran estrella del cómic USA gracias a su Spiderwoman) en las páginas de la hoy extinta revista El Víbora con una historia llamada Comprobando la Realidad. Como el mismo Mauro explica en el texto que cierra el tomo, ambos pasaban por una etapa personal complicada, y Mauro utilizó la escritura de este guion como una purga, una forma de expulsar sus demonios, mezclando en ella los conceptos que más le atraían en ese momento, como los sueños lúcidos, los palíndromos, los videojuegos, los pasatiempos matemáticos, etc. Todo esto y mucho más tiene cabida en el guion de Comprobando la Realidad, un divertimento sin pretensiones trascendentales, más allá de hacer que el lector pase un buen rato leyéndolo. Y, desde luego, sí que se pasa un buen rato.

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En un futuro cercano, la televisión, el arte, la moda no son tan diferentes de como las conocemos ahora en 2018 (o en 2000, cuando se publicó por primera vez esta obra). Los jóvenes se entretienen yendo al cine, jugando a videojuegos o fumando drogas sintéticas. Las vidas de un grupo de personajes de entornos muy diferentes se entrecruzan, creando tramas aparentemente independientes, pero que, como es de esperar, forman parte de una historia mucho mayor. Mauro Entrialgo introduce pequeños pasatiempos para el lector, como juegos matemáticos y palíndromos ocultos en los diálogos de los protagonistas, creando un mundo dentro de otro, obligando al lector a leer los diálogos con atención y a dedicar algún tiempo a resolver los enigmas (algunos ya los conoceremos, recordemos que este cómic tiene ya 18 años). Por otro lado, el final feliz, redondo, es más propio de una historieta adolescente que de una obra para adultos que se publicó en El Víbora, pero se perdona porque encaja con el conjunto de la obra, una aventura ligera sin pretensiones rompedoras o trascendentales.

A los lápices, tinta y color está el ovetense residente en Barcelona Javier Rodríguez, cuyo trabajo actual en las series Spiderwoman y Doctor Strange le está granjeando el reconocimiento internacional. Javier tiene un estilo fresco y colorido que encaja como un guante con el guion que le proporciona Mauro, más cercano a la línea clara francobelga que a la línea chunga underground. El Víbora del cambio de siglo se parecía bien poco gráficamente a la de los 80, si bien parecía mantener los ideales de «defensa de manifestaciones culturales paralelas como el rock, las comunas, la droga o el antiimperialismo, atacando los principios de la sociedad establecida» (Jesús Cuadrado, 1991). Javier usa aquí un estilo de dibujo amable, con una paleta de colores planos muy llamativos, reflejando una sociedad (no tan) futura luminosa, alejada de la decadencia y el oscurantismo con el que se suelen imaginar los ambientes urbanos del mañana.

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Ediciones La Cúpula recupera en un solo volumen los 14 capítulos publicados (más el epílogo) originariamente en la revista El Víbora. La idea inicial había sido publicar el libro poco después de la finalización del serial pero, según el propio Entrialgo, no era una época en que un volumen de más de 100 páginas tuviera buena acogida comercial, así que se fue posponiendo hasta que La Cúpula se lanzó a la aventura de publicarlo. Es una suerte, porque durante los 25 años que duró la revista se publicaron historietas realmente buenas, que ahora sólo podemos disfrutar en estos formatos recopilatorios. Esperamos que ésta editorial se decida a bucear por entre sus páginas y nos haga disfrutar de la imaginación y rebeldía de la que hacían alarde sus autores.

Podéis leer un avance de este libro en el el siguiente enlace:

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Comprobando la realidad
M. Entrialgo and -99999
Precio: EUR 21,75
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Jesús Tomás Dado

Jesús Tomás Dado

Lector de tebeos desde hace 40 años, antes de que se llamaran novelas gráficas. Totalmente enganchado a la lectura, el cine y y los dónuts de Lacasitos, pero vamos, que puedo dejarlo cuando quiera. Los dónuts no, lo otro.

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