Estimado Zack, Permíteme que te diga una cosa: nunca me has gustado. Sí, tu primera película, Amanecer de los muertos, estaba francamente bien. De... Carta abierta a Zack Snyder (BvS, con spoilers)

Estimado Zack,

zack snyderPermíteme que te diga una cosa: nunca me has gustado.

Sí, tu primera película, Amanecer de los muertos, estaba francamente bien. De hecho, es una de mis películas preferidas del sobresaturado género zombi. Pero viendo lo que has hecho después, apostaría porque si salió bien es porque te confundiste.

Después nos viniste con 300. Que oye, hay gente que la defiende y tal, pero yo no encontraba por dónde cogerla. Vale, la culpa no es del todo tuya. La obra original en la que se basa es una de las cumbres gráficas de la bibliografía de Frank Miller, pero la historia que hay detrás… meh. Y tu película estaba igual de vacía que el tebeo, pero es que visualmente era una petardez suprema. Parecía que hubieras querido hacer la primera película de la historia a cámara lenta, lo que además permitía que se apreciaran mejor esos tipos fondones con la tableta de chocolate pintada con aerógrafo. Y si una historia que no tiene mucho encima la cuentas así, consigues aburrir hasta a los muertos de tu película anterior.

Pasa el tiempo y te metes con Watchmen. Y que alguien que es un recién llegado se meta a adaptar lo inadaptable daba miedo. Pero oye, mente abierta y tal. Así que fui a verla y la cosa no empezó mal. Una introducción a ritmo de Bob Dylan contando Bajo la Máscara, el libro de Hollis Mason, prometía. Pero rápidamente se vio que lo tuyo era prometer hasta meter. Tu película pasa por completo de ser el experimento narrativo que era el tebeo de Alan Moore, y ni siquiera es una adaptación fiel de la historia. Del millón de tramas entrelazadas que tiene la obra original (sí, lo sé, era imposible meter todo eso en tres horas… ¿pero para qué te metiste?), cogiste unas, descartaste otras… sin pararte a mirar las relaciones entre lo que dejaste y lo que quitaste. Sí, vale, la subtrama del monstruo alienígena era retorcida con avaricia, por mucho que fuera lo que le da sentido al plan de Ozymandias. Como demandaba mucho tiempo de pantalla, la quitaste. Pero dejaste dentro a Bubastis, que era una de las pruebas de la sección de ingeniería genética del conglomerado Veidt en el camino hacia la creación del calamar. ¿Que por qué lo dejaste? ¿Porque mola y ya está? ¿O quizás porque no entendiste una mierda lo que leías? Más aún, cambiar el calamar por un supuestamente desquiciado Manhattan tenía tela. Te pasas toda la película con frases como «El superhombre existe y es americano», «Dios es americano» y similares… y cuando medio planeta es -supuestamente- atacado por el arma definitiva americana… ¿todos se ponen a cantar cumbayá? Venga ya, tío. Por mucho que los americanos también fueran atacados, tu plan de Veidt tenía un agujero: el mundo había sido atacado por un americano descontrolado. Más que conseguir la paz mundial eso habría empezado la Tercera Guerra Mundial. Pero vamos, que ya nos estabas dejando claro que eres un patán.

Y tras Watchmen, nos atacaste con Ga’Hoole, un extraño cambio de registro, una normalucha peli de dibujos animados, y con Sucker Punch, básicamente un videoclip con mucha carne. A estas alturas ya quedaba claro que tu nombre equivalía a película tostón con la que no merece la pena perder el tiempo.

Pero vas y te metes donde no te llaman. El Hombre de Acero. Siendo Superman el Superhéroe con mayúsculas, el icono con el que se miden todos los demás tipos con mallas, y además mi personaje preferido, decidí darte una oportunidad.

En qué momento.

En qué puto momento.

Lo primero que pensé es que no habías entendido una mierda. La película no está mal, pero eso no es Superman. El icono del Dios Solar que es Kal El no se ve en ningún puñetero momento. Es como si alguien decidiera hacer una actualización de los Evangelios y saliera Jesucristo con una Uzi ametrallando al Sanedrín. Pero bueno, que al menos la película era coherente consigo misma. Todo lo que ocurría tenía consecuencias. Quizás si lo hubieran planteado como una versión alternativa, y su título hubiera sido «El Hombre de Acero: ¿Y si Jonathan Kent hubiera sido un gilipollas egoísta?» podría haber funcionado. Que a Kal El le den exactamente igual los daños colaterales, la gente que muere como consecuencia de sus actos, es perfectamente coherente con la educación recibida, con las enseñanzas de un padre que le dice que la vida de todos los niños de Smallville no vale tanto como su secreto. Este Clark Kent no es un boy scout metodista de Kansas, es un tipo al que han educado para pensar en él, después en él y para terminar en él. También me habría funcionado si en lugar de Superman hubiera sido una película sobre Hiperión, el del Escuadrón Supremo. Pero eso no era Superman.

Y anuncias tu siguiente película. Batman V Superman. No te bastaba con haber metido tus zarpas de patán en Superman, que ahora también tenías que pringar a Batman.

BvS

Lo primero que pensé es «Ah, no. Otra vez no. No vuelvo a picar con una película de Zack Snyder». Y todo indicaba que iba a ser así… hasta que empiezan a salir imágenes de Wonder Woman. Y de Aquaman. Y dices que BvS va a ser un prólogo a la próxima Liga de la Justicia. Bueno, pues aunque sea como delirio friki, como el fan service absoluto, decidí ir a verla. Y no, para mí no era un problema Ben Affleck como Batman. Me daba el pego como un Wayne madurito y las imágenes de ese Batman milleresco me gustaban y todo. Y no me parece tan mal actor como dicen muchos. ¿Que es un tipo inexpresivo? Bueno, sí. ¿Pero es que acaso todo el mundo va por la calle haciendo las muecas de Jim Carrey a todas horas?

Y ayer fui a ver tu peliculita, con miedo, expectación y esperanza a partes iguales.

Y a partir de aquí, empiezan los spoilers. Quien quiera una reseña spoiler-free, que pase por la de Alejandro.

La mayor crítica que te hice en El Hombre de Acero fue que Superman era un puñetero inconsciente. Que la espectacular batalla entre Superman y Zod se habría llevado por delante miles de vidas… y justo aquí empieza BvS, pero a pie de calle. No sé si habrás leído un tebeo de la competencia llamado Marvels, en el que se cuenta la historia de los superhéroes desde el punto de vista del humano corriente, pero por un momento me pareció que estaba viendo una versión terrorífica de esta obra. El momento en el que vemos la pelea desde dentro de uno de los edificios derrumbados, en el que el empleado de Wayne es consciente de su inminente muerte y se pone a rezar me puso los pelos de punta como ninguna otra película de superhéroes lo ha conseguido. Por un momento, parecía que habías vuelto a acertar, por primera vez desde el inicio de tu carrera hace 12 años.

Y, de nuevo, Superman vuelve a liarla. Lois se mete en uno de sus tradicionales líos (como lleva toda la vida haciendo en los tebeos, vamos) y Superman acude rápido a rescatarla. Sin pensar en las consecuencias. En el avispero que es África, entre tribus rivales y dictadores sanguinarios. Y, una vez más, la cosa acaba con muertos a patadas. Y ya en Metrópolis, Lois intenta hacerle reflexionar sobre las consecuencias de sus actos. Y aquí planteas el auténtico argumento de la historia: toda acción tiene consecuencias. O, como decían en la acera de enfrente, todo gran poder conlleva una gran responsabilidad. Pero la responsabilidad es algo más que ponerse un traje de colorines y salir a pegarse con matones por la calle.

Y con este planteamiento, El Hombre de Acero empieza a cobrar sentido. No nos estabas enseñando un Superman al que se la sudara todo. Nos estabas mostrando un héroe que aún no terminaba de entender lo que estaba haciendo. ¿Estaba todo pensado desde el principio o es que has intentado arreglar los errores de la anterior en BvS? No lo sé. Me da igual. Sea como sea, todo cuadra. Ya lo he visto claro: nos estás contando cómo le están metiendo sensatez a hostias a un insensato con demasiado poder y demasiado poco cerebro. Estás haciendo madurar a Superman. Después de lo ocurrido en BvS, ya tenemos a Superman listo para aparecer en pantalla. Sí, con un origen y un trasfondo diferente, pero respondiendo al espíritu del icono que todos tenemos en mente.

De la misma forma que tiene sentido que Batman plante cara a Superman. Visto lo visto al principio de la película, Superman es un peligro. Y Batman es un héroe veterano, y sabe que tiene todas las de perder, pero al menos tiene que intentar detenerlo. Es el mismo planteamiento que tiene Lex Luthor, pero desde el punto de vista de un tipo profundamente trastornado.

«¡Pero es que ese no es Lex Luthor!», decía mucha gente cuando se vio el trailer. Y sí, pero no. Por un lado, la esencia de Lex Luthor está ahí. Es un genio científico que piensa que el fin justifica todos los medios, totalmente trastornado, dueño de un imperio empresarial y que siempre busca su propio beneficio por encima de todo lo demás. Si me apuras, es el Lex Luthor definitivo. Ahí está el original de la Golden Age, está el empresario de John Byrne, está el hombre determinado de Brian Azzarello, el histriónico de las películas clásicas, el tarado de los Nuevos 52… Es un personaje diseñado con una tonelada de tebeos encima de la mesa, y posiblemente el personaje más comiquero de toda la película, actualizado con un toque a lo niñato que se ha hecho de oro muy joven a lo Mark Zuckerberg, haciendo que la elección de actor sea apropiada y todo. Y con una sola frase, nos dejas claro que no es el Luthor de toda la vida: «El Lex de Lexcorp era mi padre».

Y es que, así como las películas de Batman de Christopher Nolan estaban enfocadas al un público generalista, tu película va directa a los lectores de tebeos de toda la vida. Hay guiños por todas partes, pero no molestan. Ahí están las refencias a Darkseid (Omega, Parademonios, y una puñetera Caja Madre), el ataúd de Funeral Para Un Amigo o los agradecimientos a Frank Miller, Dan Jurgens, John Byrne, Tom Grummett, Jackson Guice, Jerry Ordway, George Pérez, Marv Wolfman y muchos otros. Dios, como el villano de la Liga de la Justicia sea Darkseid, como has insinuado, te voy a tener que adorar. Ya sólo te faltaría que el villano de la próxima película de Superman sea Brainiac.

¿Y qué decir de Wonder Woman? Mis reticencias hacia Gal Gadot eran enormes. Pero, tío, me has convencido por completo. Diana funciona a la perfección tanto en su identidad civil como con su traje de batalla. Queda por encima de todos en todo momento. Y sí, es una flacucha… pero vamos, que tampoco es que sea realista que unos músculos como los de Superman puedan reventar edificios a puñetazos, ¿eh? Suspensión de la incredulidad y todo eso.

Pero aparte de una historia bien construida que trasciende la propia película, nos regalas fotogramas que no olvidaré nunca. La primera aparición de la Trinidad en pantalla. Sigo teniendo escalofríos cada vez que la recuerdo. El Descendimiento de la Cruz. La Piedad. No me puse de pie a aplaudir porque había más gente en la sala.

¿Algún pero? Por poner uno, diría que el CGI es un poco churrero en algunos momentos. La caída de las perlas de Martha Wayne tiene algún bote extraño y Juicio Final no me termina de convencer. Y también podríamos hacer la reflexión de que estamos en una época en las grandes franquicias no producen películas, hacen series en salas de cine. Eso de tener que esperar a las secuelas para ver si las películas recién vistas adquieren sentido me sigue haciendo torcer el gesto.

Mira, Zack, te lo reconozco. Has conseguido un equilibro perfecto entre una historia interesante y bien contada y un delirio comiquero. Has arreglado todo lo que no me convencía de El Hombre de Acero. Y te perdono hasta Watchmen. Pero, por favor, no vuelvas a cagarla de nuevo. Quiero pensar que por fin has aprendido, y que no ha vuelto a sonar la flauta por casualidad. Sea como sea, gracias por BvS.

-E.

 

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Enrique Acebes

Enrique Acebes

Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.

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