Antes del nuevo universo, antes de que todo se reiniciara, antes de que todo cambiara para permanecer igual existió una época llena de grandes... Capitán América: soñadores americanos

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Antes del nuevo universo, antes de que todo se reiniciara, antes de que todo cambiara para permanecer igual existió una época llena de grandes aventuras, de sagas increíbles y de momentos inolvidables. Hasta que todo se fue de las manos y tocó crear a un villano enorme que llevó a los héroes de Marvel Comics a una realidad alternativa que nosotros conoceremos como Heroes Reborn.

Fue algo temporal y tras cosa de un año todos ellos volvieron dentro del evento Heroes Return, que se extendió en el tiempo (con uno u otro nombre) y se caracterizó por intentar llevar a los personajes un paso más allá de lo hecho hasta el momento. Se quiso dotar a las historias de un toque más adulto y trabajar en profundidad las circunstancias individuales que les hacían ser quiénes eran.

No siempre salió bien, en ocasiones fue desastroso y por eso se mostró necesario dar carpetazo para crear el universo que ahora ocupa la línea regular. Por suerte hay otros momentos en que los autores se ataron los machos para salir de lo cómodo, dar lugar a nuevas ideas y crear historias que (al menos) eran realmente entretenidas.

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Uno de los ejemplos de esto sería el tomo Capitán América: soñadores americanos que cuenta con Ed Brubaker como arquitecto principal. El guionista ganador del prestigioso Premio Eisner (en varias ocasiones) lleva al Capitán América por un viaje al pasado a través de sus recuerdos, que serán el pilar en el que se sustentará la trama. Una aventura de corte más oscuro de lo que suele ser habitual en este personaje y que se centra por completo en la venganza.

A su lado estarán viejos conocidos como Sharon Carter, Nick Furia y otros de peor calaña como el siempre temible Barón Zemo, presentando a Jimmy Jupiter, un niño capaz de entrar a un fantástico mundo onírico que se plegaba a su voluntad. La referencia clara en este infante es la del pequeño Nemo que salió de la mente de Winsor McCay y al que el dibujante Steve McNiven homenajea en un par de viñetas llenas de respeto y nostalgia.

Si bien el estilo realista y detallado de este autor es uno de los grandes alicientes de Capitán América: soñadores americanos, cuando Alan Davis entra en escena queda relegado a un segundo plano ante el desbordante talento del veterano. Su labor profesional es más que conocida, con una gran habilidad en el uso de la figura humana y el dibujo de rostros junto con una narrativa envidiable que le convierte en uno de los ilustradores más respetados del cómic americano.

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Él se ocupará de la segunda parte de esta historia, a la que se añaden los conocidos halcones, es decir el Halcón y Ojo de Halcón. Dos de los mejores amigos de Steve Rogers que junto con Sharon Carter y Nick Furia nos hacen sentir que estamos de nuevo ante el Capitán América de los años ochenta; una época en la que era habitual que colaborara con SHIELD y se rodeara de un equipo que le servía de apoyo.

Precisamente eso es Capitán América: soñadores americanos, un cómic con mucho sabor nostálgico pero bien llevado, una trama interesante y bien resuelta gracias a la habilidad de Ed Brubaker que se nutre del pasado del personaje para construirle un fondo más oscuro.

Uno de los tomos más interesantes protagonizados por Steve Rogers.

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Doc Pastor

Escritor, divulgador y periodista especializado en cultura pop. Devoro cine, cómic y series. Todos los gemelos malvados tienen perilla (la corbata es opcional).

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