Con el tomo 100% Marvel HC. Capa y Puñal: Perdidos y encontrados, Panini sigue recuperando material de esta pareja de superhéroes tan peculiar, que tuvo... 100% Marvel HC. Capa y Puñal: Perdidos y encontrados

Con el tomo 100% Marvel HC. Capa y Puñal: Perdidos y encontrados, Panini sigue recuperando material de esta pareja de superhéroes tan peculiar, que tuvo su calado entre los lectores allá por los años ochenta, pero que nunca ha llegado a encontrar un sitio en la primera línea del fandom, quedando casi como unos personajes de culto. La serie de TV de la cadena americana Freeform tampoco parece haber conseguido dotar de nueva vida a los personajes, pero al menos sí ha conseguido que en EE.UU. se recupere el material clásico que poco a poco sigue editando en nuestro país Panini.

En este tomo tenemos el segundo volumen completo de la serie, inicialmente planteado como serie abierta pero que, probablemente debido a su publicación bimestral y la salida del que había sido su principal valedor, Rick Leonardi, allá por la mitad de la serie, provocó su cancelación en el número once. En aquel momento (1986) no eran las grandes estrellas que son hoy pero, si uno echa un vistazo a los nombres de los sustitutos de Leonardi, son de quitar el hipo. A saber, Marc Silvestri, Mike Mignola, Arthur Adams o Bret Blevins. Ahí es nada.


Como ya he comentado en anteriores ocasiones soy muy fan de esta dupla de personajes, les tengo muchísimo cariño y estaba deseando poder tener una edición en condiciones de sus diferentes intentos de cabecera propia. Habré leído más de diez veces la miniserie con la que hicieron su primer intento, y que se encuentra incluida en el anterior tomo 100% Marvel HC, Sombras y luz, pero creo que en estos once números se encuentra probablemente lo mejor que hemos podido leer de la pareja en una colección propia.

Y es que, por muy fan que sea de ellos, soy consciente de las limitaciones que tienen a la hora de plantear una serie solo para ellos: el hecho de que sean unos justicieros cuya principal motivación es la lucha contra las drogas hace que sus aventuras sean más limitadas que las de otros superhéroes. Pero ahí tenemos a Daredevil o al Castigador, que no tienen demasiados problemas con ese mismo condicionante. En esta serie, volvemos a la lucha contra un cártel de drogas de Nueva York, pero Bill Mantlo utiliza eso como una línea argumental alrededor de la cual van apareciendo aventuras que se salen un poco de lo habitual. Así, tendremos la creación de Caos, un personaje con un origen muy parecido al de Capa y Puñal y que supone un nuevo conflicto moral para los personajes, puesto que la justiciera no tiene ningún tipo de problema en acabar con la vida de aquellos que hicieron que llegara a ser lo que es. La investigación acerca de dicho cártel de drogas hará que Ty y Tandy acaben saliendo de EE.UU. y viajen por el mundo (Francia, Alemania, Latveria, Oriente Medio…) dando pie a otro buen número de aventuras y personajes que den frescura a la serie.

Pero sin duda, Mantlo, sigue sacando partido a lo más interesante que tiene esta pareja de héroes, que es su dualidad. Capa y Puñal resultan interesantes porque son el yin y el yan, esos polos opuestos que se necesitan y atraen el uno al otro. Y son símbolos muy potentes e identificables: son la luz y la oscuridad, el bien y el mal, la indulgencia y la venganza… Y eso hace a los personajes interesantísimos, porque además, están en continuo conflicto y debaten sobre ello. Puñal busca la redención de los malvados, mientras que Capa busca el castigo y la venganza, pero lo hablan y acaban encontrando un entendimiento, lo cual vamos a poder percibirlo como el que ve una discusión sobre un tema en el que existen matices y en el que cada uno da su propio argumento, que puede ser tan válido como el del otro.


Esto tiene su culmen en el número cuatro, un tie-in con Secret Wars II en el que el Todopoderoso intentará comprender a la pareja de justicieros. Así, intentará comprender por qué atacan a ese grupo de personas que le ofrece la felicidad a través de las drogas, y por qué son infelices con los poderes que poseen, pero son necesarios para la sociedad. Fue de los pocos números que veo bien aprovechados de la ingente cantidad de tie-ins que tuvo el evento, en el que Mantlo aprovechó la premisa para hacer una reflexión sobre la idiosincrasia de esos personajes que había creado.

Otro de los mejores puntos que se aprovechan en estos números es la debilidad que siempre hace interesante a un héroe. Capa necesita saciar esa sed de luz dentro de su oscuridad, y para eso intenta sacarla de los criminales a los que se enfrenta. Pero Puñal no ve bien que acabe con sus vidas, por lo que habrá veces que tenga que ceder parte de su luz/fuerza para saciar el hambre de Capa. Ese sufrimiento continuo, ese equilibrio entre absorber a los narcotraficantes o dejar exhausta a su compañera, es uno de los motores del conflicto con ese gran secundario que es el Padre Delgado, que les da cobijo en la Iglesia del Espíritu Santo en la calle 42. Él sufre con esa simbiosis entre ambos y ve en Capa todo el mal y la oscuridad, la cual cree que está corrompiendo a la inocente Tandy. Es una idea que, en mi opinión, acaba yéndosele de las manos a Mantlo. Comienza siendo un motivo de conflicto interesante, pero llega un punto en que, de repetitivo, acaba siendo incomprensible. Mantlo convierte a Delgado en un J.J. Jameson que ya puede ver a Capa hacer algo bueno o proteger a Puñal, que va a seguir obsesionado en que es malvado. Y con un personaje tan excesivo como J.J. puede funcionar, pero con un sacerdote… no tanto.

En cuanto al dibujo, Leonardi sienta las bases de lo que debe ser el aspecto de los personajes, y aprovecha muy bien los poderes de ambos para regalarnos unas viñetas muy vistosas, usando siempre esas dagas luminosas como guías visuales para la viñeta y esas masas de negro de la oscuridad de Capa para captar la atención de un primer vistazo. De los que acabaron sustituyendo a Leonardi, destacar el partido que saca Mignola a Capa, con esas escenas de oscuridad y de la capa rodeándolo todo, o el espectacular detalle de Arthur Adams. Pero si hay un nombre a destacar en lo artístico es el de Terry Austin, que consigue con sus tintas dotar de una uniformidad visual a la serie, a pesar del gran número de dibujantes que desfilan por sus páginas.


En definitiva, 100% Marvel HC. Capa y Puñal: Perdidos y encontrados.

Una serie que mantiene su esencia de héroes urbanos, pero dejando pequeños retazos de escenas más propias del cómic de superhéroes clásico gracias a los cameos de personajes superpoderosos como Caos, el Dr. Muerte, Daimon Hellstrom o el Todopoderoso. Serie autocontenida que se puede leer de manera independiente al tomo anterior, y que tiene dibujos de autores de la talla de Rick Leonardi, Marc Silvestri, Mike Mignola o Arthur Adams. Probablemente la serie en la que mejor partido se llega a sacar a los personajes. Si esta no os gusta, podéis dejar de intentar conectar con ellos. Extras cortos pero intensos y una edición muy buena para este material. Seguimos cruzando los dedos para que funcionen bien y Panini siga apostando por la recuperación del material de esta pareja, con una vida editorial en nuestro país bastante difícil hasta el momento.

Lo mejor: El dibujo en su mayoría. Cómo Mantlo aprovecha una misión de búsqueda de drogas para contar historias tan diferentes. El trabajo de Terry Austin.

Lo peor: Como la mayor parte de héroes urbanos, cuentan con un repertorio de aventuras bastante limitado, en su mayoría enfrentarse a narcotraficantes.

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Alejandro Martínez

Alcalde no electo de Star City. Conocido en determinados círculos como "El páharo". Era el único que justificaba sus artículos en esta web, pero los caciques que la dirigen me han obligado a dejar de hacerlo... Sniff sniff.

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