El Camino de la Espada presenta la biografía del samurái más famoso de la historia, Miyamoto Musashi, aderezada con toques fantásticos y una fuerza... El Camino de la Espada

El Camino de la Espada presenta la biografía del samurái más famoso de la historia, Miyamoto Musashi, aderezada con toques fantásticos y una fuerza gráfica sin precedentes, un verdadero homenaje a la cultura japonesa clásica. El entrenamiento del hijo de un noble japonés es el punto de partida para conocer la incesante búsqueda de Musashi de la fuerza legendaria para convertirse en el mejor guerrero de la historia…

Cuando uno piensa en un famoso samurái, indudablemente quien primero acude a la cabeza es el legendario espadachín Miyamoto Musashi. Conocido sobre todo por su técnica con las dos espadas (aunque también cultivó la pintura y la poesía), Musashi ha trascendido la figura de personaje histórico para formar parte de la leyenda de Japón. Espadachín, pintor, poeta, vagabundo, sus historias han sido recogidas en infinidad de formatos, pero la que más fama ha cobrado es la novelización que de su vida hizo el escritor japonés Eiji Yoshikawa, y que se publicó por entregas en 1935. De esta adaptación yo he podido leer la versión en inglés, en un tomo único de 970 páginas publicada por Kodansha en 1995. Canela en rama. Pero si no os apetece meteros semejante paliza, podéis ver la trilogía de películas de Hiroshi Inagaki, con Toshirō Mifune en el papel de Miyamoto Musashi. Y ya sin salirnos del cómic, nada como el Musashi de Shōtarō Ishinomori, Vagabond de Takehiko Inoue o la magistral saga de Stan Sakai Usagi Yojimbo, que no es tan fiel a la vida del auténtico samurái errante, pero recrea con cierta fidelidad algunos pasajes de su vida. En resumidas cuentas, podemos decir que la leyenda de Miyamoto Musashi ha dado para muchos relatos, y ahora le toca el turno a uno que le introduce en un entorno fantástico, muy alejado de donde solemos verle.

camino de la espada

En 2003, el novelista francés Thomas Day publicó La Voie du Sabre, un relato que situaba a Miyamoto Musashi en un Japón fantástico poblado de gigantescas criaturas marinas y dragones. Aquí, Musashi toma como aprendiz al joven hijo de un señor de la guerra para enseñarle el camino de la espada y prepararlo así para desposar a la Emperatriz Niña, hija del Emperador Dragon. Cual si de El Nombre de la Rosa se tratara, seguimos aquí a maestro y aprendiz a lo largo de un camino que comprende dos búsquedas: por un lado, Musashi busca el wakizashi (espada corta) que es la pareja de su daitō (katana larga), forjadas ambas espadas a partir del metal extraído de un meteorito que se estrelló en la tierra hace un centenar de años; por el otro, asistimos a la búsqueda  del conocimiento y la experiencia que ansía el joven Mikédi Nakamura, apodado oni (demonio) por uno de sus muchos hermanastros engendrados por las concubinas de su poderoso padre. Mikédi, criado entre algodones y acostumbrado a imponer su voluntad en palacio, seguirá los pasos de Musashi aprendiendo lo mismo que él aprendió y en los mismos lugares: un restaurante donde aprenderá los secretos de la alta cocina; un burdel donde aprenderá sobre los placeres que ofrecen las mujeres; y un templo donde se adiestrará en el arte de la espada. El verdadero reto de este entrenamiento será controlar el fuego de la ambición y el ansia de poder que arde en el pecho de Mikédi, para hacerle realmente merecedor de todo lo que habrá de conseguir gracias a las enseñanzas de su maestro.

Mathieu Mariolle, guionista parisino, adapta la novela de Thomas Day La Voie du Sabre y la convierte en una novela gráfica de 200 páginas llena de personajes tan atractivos como misteriosos; su Japón es un lugar tan peligroso y apasionante, con magos, serpientes marinas y dragones que acechan en sus mares y castillos. El verdadero protagonista de la historia es Mikédi, a cuya evolución de niño a consorte de la Emperatriz Dragón asistimos, siendo también testigos del fracaso de Musashi como maestro (algo de lo que se resarciría años después adoptando otro discípulo). El dibujante italiano Federico Ferniani publicó su primera novela gráfica, Bravesland, a los 35 años, después de trabajar como ilustrador y diseñador gráfico. Pese a que algunas páginas acusen un exceso de trazos y rayitas, y que sus escenas de acción puedan resultar algo confusas, su trabajo es francamente espectacular, con impresionantes secuencias panorámicas y paisajes abrumadores. En algunos pasajes de la obra, en los que se nos cuentan leyendas o historias pasadas, Ferniani se ve asistido por grandes dibujantes como Mikaël Bourgouin, Yann Tisseron, Richard Guérineau o Valentin Sécher.

camino de la espada

Quien pensara que la historia de Miyamoto Musashi ha sido contada tantas veces que poco se puede aportar al respecto está tremendamente equivocado. Para ser exactos, el verdadero protagonista de este relato es Mikédi, siendo Musashi un mcguffin que facilita el crecimiento del protagonista. La historia hubiera funcionado casi igual cualquier otro espadachín, pero la introducción de semejante figura legendaria hace la historia más atractiva, al tiempo que le dota de un ancla que la mantiene pegada a la realidad histórica japonesa, sin renunciar al ambiente fantástico que persigue. El Camino de la Espada es una obra iniciática para Mikédi, y crepuscular para Musashi. El clásico ourobouros en el que el aprendiz se convierte en maestro y el maestro en aprendiz. Una historia de samuráis diferente, con un toque europeo y fantástico que la convierten en una muy interesante aproximación al género.

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Antonio Hidalgo

Anteriormente conocido como El Tete, abandonó los sellos y las RCLTG para encargarse de esta web. Y no volvió a mirar atrás. Bueno, algún vistacillo ocasional sí que ha echado.

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