El imperio romano inicia el asalto de la isla de la Gran Bretaña en el siglo «cero» de nuestro calendario. El territorio conquistado, la... Britannia, de Peter Milligan y Juan José Ryp

El imperio romano inicia el asalto de la isla de la Gran Bretaña en el siglo «cero» de nuestro calendario. El territorio conquistado, la provincia conocida posteriormente como Britania, se mantuvo durante cientos de años bajo la suela de la capital del mundo: Roma ejercía su acción civilizadora con puño de hierro e imponía la paz a través de sus formidables legiones. En el siglo II se construye el muro de Adriano (inspirador, por cierto, del Muro de Canción de hielo y fuego), que separaba la actual Escocia de los territorios imperiales, dejando al otro lado a los salvajes e ingobernables Pictos. En el terreno de la ficción, la película del 2004 Rey Arturo, protagonizada por Clive Owen y Keira Knightley, pone ese mismo contexto encima de la mesa ―al menos para el gran público―. En un ejercicio de historia-ficción se reinterpretaba el mítico ciclo artúrico, describiendo al propio Rey Arturo (Arcturus) como un general romano que se oponía a los invasores sajones que llegaban desde el norte y situando la acción al final de los días de Roma en la isla. Al margen de la calidad de la película, o de su fidelidad histórica, lo cierto es que el escenario se hizo un hueco en el imaginario de la época: hombres venidos del cálido sur de Europa adentrándose en territorios inexplorados donde las leyendas y las viejas tradiciones aún resuenan, abriéndose paso a través de una geografía y naturaleza hostil, casi mágica, sólo apta para los salvajes que la habitan. Posteriormente se estrenarían otras películas que elegían una propuesta similar, al menos en cuestión de ambientación; sean dos ejemplos Centurión (Neil Marshall, 2010) o La legión del águila (Kevin Macdonald, 2011). Años más tarde, en 2016, es este mismo trasfondo el que escoge Peter Milligan para ambientar el tebeo que hoy tenemos entre manos: Britannia.

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Medusa Cómics recoge en un tomo en tapa blanda los cuatro números que cierran la primera historia, autoconclusiva, de la cabecera Britannia, publicada originalmente por la editorial Valiant. La idea, al parecer, es continuar con la serie, pero siempre en arcos independientes entre sí. Peter Milligan y nuestro Juan José Ryp componen una historia al margen del intrincado Universo Valiant, que funciona de forma autónoma, pero que contiene guiños que agradarán a los seguidores más duros. Para el lector que pasaba por allí, el menú incluye una de romanos en tierra hostil; de civilización contra estado de naturaleza; de racionalismo contra pensamiento mágico. Todo ello aderezado con tramas palaciegas, monstruos, brujería y violencia a raudales. Digno de, al menos, probarse.

La acción se sitúa en el año 65 d. C., en tiempos del emperador Nerón. Antonius Axia es un legionario que, tras sufrir un gran trauma, es adiestrado en variadas y extrañas disciplinas herméticas por las influyentes y conspiradoras vírgenes vestales. El juego de tronos tejido entre la Gran Vestal y el perturbado emperador acaba con los huesos de Antonius en la lejana y feroz Britania. Para ese entonces el soldado ya se ha convertido en una suerte de Sherlock Holmes, un detective de técnicas y métodos que se anticipan a su época, y en la propia Britania se va a enfrentar a sucesos terribles que conectan con su pasado y rozan lo sobrenatural. En este sentido, el forastero que se sirve del método científico para investigar asesinatos en un territorio de costumbres menos sofisticadas, tendente a la superstición, recuerda al personaje de Ichabod Crane (Johnny Depp) en la encomiable Sleepy Hollow. En Britannia, la contraposición entre los refinados latinos (en el auténtico sentido de la palabra latino) y los bárbaros que acechan las fronteras del imperio es casi un telón de fondo para una historia de investigación a la vieja usanza, con tintes fantásticos y algo de (incluso) terror cósmico.

En el apartado creativo, la habitual sobrecarga de detalle de Juan José Ryp otorga una atmósfera realmente asfixiante a cada una de las viñetas, sobre todo en los escenarios por civilizar de la misma Britania. Este efecto, estupendo, es potenciado por el arte de Jordie Bellaire, principalmente en la confección de las sempiternas nieblas de la pérfida Albión, tan orgánicas, perfectamente integradas en el dibujo, que consiguen ese tono claustrofóbico acorde con la historia. Además, completando el esfuerzo gráfico, el contexto histórico y los precedentes del tebeo son introducidos por unos diseños excelentes de Raúl Allén y Patricia Martín.

En definitiva, Britannia es un tebeo cumplidor que explota algunos lugares comunes de un tipo de historia (a lo Apocalypse Now) que personalmente me apasiona. Una propuesta muy interesante y suficientemente bien ejecutada. Recomendable.

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Britannia
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Mario

He visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves Skrull más allá de Apokolips. He visto al Doctor Manhattan brillar en la oscuridad cerca de la Zona Azul de la Luna. Todos esos momentos, guerra química y podcast.

  • jose luis

    13 marzo 2018 #1 Author

    Excelente reseña, y para mi un gran tebeo, deseando poder echarle el guante al segundo tomo que creo que tambien es de J, j, ryp!!!!

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