Primero fue The Private Eye, después ¡Universo! y ahora le llega el turno a Blackhand Ironhead. Por si todavía queda alguien que no conozca... Blackhand Ironhead de David López

Primero fue The Private Eye, después ¡Universo! y ahora le llega el turno a Blackhand Ironhead. Por si todavía queda alguien que no conozca Panel Syndicate, se trata de la editorial fundada por Marcos Martín y Brian K. Vaughan que ofrece cómics digitales por el precio que el lector estime adecuado. La idea original de la editorial era la de publicar sus cómics exclusivamente en digital, pero ya han pasado 6 años desde su nacimiento, las circunstancias han cambiado y Blackhand Ironhead es el tercer cómic que llega en papel a nuestro país, en esta ocasión de la mano de Astiberri.

Blackhand Ironhead de David López

A David López, ya lo conocemos de la malograda Ángel caído, Catwoman o la Capitana Marvel y en Blackhand Ironhead nos da otra muestra de ese estilo gráfico cuya solidez sólo es superada por su amabilidad. No hablamos, claro está, de la cordialidad que este autor pueda desplegar a novel personal (de la cual tampoco dudamos), sino de la dulzura con que nos trata su trabajo. Los dibujos de David López se muestran extraordinariamente cercanos, con una capa de amistosa humildad que oculta un nivel de depuración que sólo la combinación de un formidable talento y más de 20 años de oficio pueden dar. No obstante, Blackhand Ironhead no plantea conceptos revolucionarios de ciencia ficción como sus dos predecesoras en Panel Syndicate, sino que nos trae un tebeo de maneras sencillas pero en el que todo está meticulosamente en su sitio.

Blackhand Ironhead nos presenta a Alexia, la hija de Ironhead, uno de los más grandes héroes de su tiempo y actual presidente de la Fundación Lesseps. Es ésta la organización que ha sacado las luchas superheroicas de las calles y las ha llevado a un espectáculo televisivo con objeto de llevar la paz y el entretenimiento todo en uno. Nos obstante todo este mundo no es sino el escenario que nos describe la historia de una muchacha tan bruta como adorable que tiene que hacerse cargo de un legado familiar que es una carga en su espalda . En medio de todo esto surgirá Amy, hija de una antigua villana que es el polo opuesto a la ruda candidez de Alexia. Las circunstancias les llevarán a unirse en una divertida buddy movie, que nos descubre este mundo postsupeheroico y sobre todo a sus protagonistas.

Blackhand Ironhead de David López

Sabíamos que David López es un gran dibujante. Uno de esos dibujantes que sin grandes alardes te demuestran cómo se hace un tebeo, que en silencio y con mucho oficio demuestran que una historia puede ser sólida sin trucos, exhibiciones rimbombantes ni planteamientos revolucionarios. Curiosamente resulta ser un guionista completamente acorde con su estilo de dibujo. Sin grandes gravedades ni aspavientos, la historia está dosificada con una fluidez que parece querer quitarse importancia. Tal vez podamos observar ciertas similitudes temáticas de Blackhand Ironhead con Jupiter’s Legacy, pero donde la última es derroche y suntuosidad, Blackhand Ironhead es modestia y concreción. Donde en una el gran artilugio del contexto es el foco de atención, en otra no es sino el vehículo para centrarnos en la deliciosa dinámica entre las dos protagonistas.

David López se decide por darnos una historia amable y con aire llano y sincero que esconde un escrupuloso cuidado por los detalles. Ni siquiera cuando la acción se acelera y se mueve como un tiro se pierde ese toque simpático y afable. Existe un macromundo de intrigas y misterios en Blackhand Ironhead, pero sin duda queda empequeñecido por la grandeza de dos protagonistas tan llenas de fuerza como de flaquezas. Cada una de ellas a su forma completamente opuesta es completamente adorable.

Cosas de la autoría única, casi sólo el diseño de personajes cuenta una historia sobre ellos. También el lápiz digital le sienta especialmente bien en un acabado que tiene la rotundidad de la tinta de toda la vida pero con lugar para la suavidad formal del lápiz. Incluso la narrativa de David López de nuevo sigue ese tono en el que juega toda la obra y parece mucho más interesada en elegir qué se muestra o en lo que la gestualidad de sus personajes tiene que decirnos antes que grandes y rupturistas juegos de diseño de página.

Blackhand Ironhead de David López

Y así, en una historia sencilla y amable, es donde David López demuestra ser un autor monumental que consigue que guión y dibujo remen en el mismo sentido . La distribución de la acción, la caracterización, cómo ésta alimenta la trama, los diálogos y la interpretación… todo camina al mismo son en un manejo magistral de los fundamentos que construyen una historia construida con mimo. Tal vez el final pueda pecar un tanto de predecible, pero realmente tal vez un verdadero giro rompecinturas habría roto también el tono de la obra y tal vez por eso se ocupa de ir dejando un rastros de migas de pan en el transcurso de la historia que nos ayuden a llegar al final un poco antes que el propio tebeo.

Tal vez por esa humildad con la que se presenta, sorprende en cierto modo la concepción del héroe que se deja entrever. Bajo toda esa jovialidad de algún modo y como eximiéndose de toda culpabilidad se deja caer que tal vez los héroes no son sino lo que se nos dice que son héroes, los vencedores de una guerra en la que el fin justifica cualquier medio. No se trata de difuminar la línea entre el héroe y el villano, un recurso que también se despliega durante toda la obra y que quizá nos suene más manido, se trata de cuestionar lo que institucionalmente se nos establece como héroes.

Blackhand Ironhead de David López

Con todo, se trataría tan sólo de un ejemplo de que hasta la más sencilla de las historias puede esconder un pequeña perla de profundidad, pero dudo que la intención principal de David López sea hacernos reflexionar sobre la naturaleza de los héroes y se encarga de dejar todo esto en un segundísimo plano, para dejar que esta historia sencilla, apacible y bien apañada con sus cautivadoras protagonistas se lleve los focos.

Probablemente no tendrá el éxito de sus compañeras de editorial. Desgraciadamente, cuando las cosas se hacen parecer sencillas se corre el riesgo de que mucha gente crea que lo son, pero el oficio y el talento que despliega David López en Blackhand Ironhead tienen poco que envidiar a sus predecesoras.

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Blackhand Ironhead
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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

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