Llegamos al quinto tomo de la reedición en cartoné de la serie enmarcada dentro de los nuevos 52/nuevo Universo DC, Batman y Robin. La... Batman y Robin: La gran quemadura

Llegamos al quinto tomo de la reedición en cartoné de la serie enmarcada dentro de los nuevos 52/nuevo Universo DC, Batman y Robin. La gran quemadura reinventa y se centra en el personaje de Harvey Kent, más conocido como Dos Caras. De hecho, durante la publicación de este arco argumental, la cabecera de la serie cambió a Batman y Dos Caras, algo que ECC no ha creído oportuno para esta edición para no despistar a nadie. Como buen fan carca y viejuno, ese «hurgar en el origen de personajes innecesariamente» es algo que me molestó profundamente de esos cinco años de DC Comics, pero tengo que reconocer que este cambio en el personaje, a pesar de seguir siendo absolutamente innecesario… estuvo bien escrito y planteado.

La gran quemadura
En La gran quemadura vamos a tener a Batman posponiendo la investigación de la desaparición de los cadáveres de Damian y Talia por culpa de la vuelta a Gotham de una de las líderes de la mafia irlandesa, Erin McKillen. El problema es que su vuelta no solo supone un peligro para la seguridad de Gotham sino que además reabre heridas por una rivalidad pasada entre Erin y Dos Caras. En este nuevo Universo DC, la irlandesa es la responsable de la deformidad del ex-fiscal del distrito, por una vendetta personal. El pasado común entre ambos es mucho más complejo de lo que parece.

Peter J. Tomasi acierta al apartar la vista (temporalmente) de la muerte de Damian y desarrollando una historia completamente nueva y diferente. Crea un nuevo origen para uno de los villanos más emblemáticos de la franquicia muercilaguil, desarrolla a un nuevo personaje como es el de Erin McKillen, una bella e implacable líder mafiosa, pero sobre todo, hace una reflexión continua sobre la duplicidad. No solo vamos a verla en Dos Caras, sino en las hermanas McKillen o la multitud de decisiones binarias que debe tomar Batman durante todo el desarrollo de la trama. Tampoco va a ser esta duplicidad exclusiva del guión, sino que también vamos a verla en distintos detalles gráficos, como una página fabulosa al comienzo del primer número de este arco, donde vemos a todos los personajes con media cara tapada por agua de la ducha (Bruce), la sombra de un árbol (Alfred), espuma de afeitar (Gordon) o la almohada (McKillen).

La gran quemadura
El dibujo de este arco corre a cargo del habitual de la serie, Patrick Gleason, con un estilo sombrío, y con escenas de acción cada vez mejores, que hicieron de esta etapa uno de sus mejores trabajos. También quiero mencionar a John Kalisz, quen contribuye a la duplicidad como constante con su trabajo en el color, con escenas como la pelea final del último número exclusivamente narrado en rojo y azul. Todo este arco está plagado de esta serie de detalles que hacen que gráficamente se apoye y refuerce la duplicidad como concepto fundamental de la historia.

En cuanto al desarrollo de personajes, me gusta mucho ese enfrentamiento creciente entre las McKillen y Dent mucho antes de convertirse en Dos Caras, y que va siendo cada vez más cruel y despiadado. Hace creíbles las motivaciones de cada personaje y contribuye a dar fuerza a un personaje como el de Erin, que por su condición física de chica joven, delgada y pequeña podría restar fuerza a la imagen de peligrosa jefa mafiosa. Tomasi demuestra que solo el hecho de dar una motivación potente, es suficiente para dar volumen al personaje. Otra cosa que me ha gustado bastante es la recuperación de secundarios clásicos por parte de Tomasi, desde Cerillas Malone hasta Hacken, el camarero de Noonan’s que todo buen fan de la serie de Garth Ennis, Hitman, debe conocer bien.

La gran quemadura
El tomo cierra con el segundo anual de la serie, con una historia entre Damian y Dick, con la primera misión del primer Robin bajo el sugerente título Batman y Robin: Semana uno. Una historia dibujada por Doug Mahnke y que pone sobre la mesa lo bien que se le da a Tomasi escribir al personaje de Damian Wayne. Y eso que estamos ante una historia protagonizada casi por completo por Dick Grayson. Como viene siendo costumbre de esta edición, se incluye también portadas alternativas y el guión completo de uno de los números, en este caso, del 28.

En definitiva, Batman y Robin: La gran quemadura.

Un arco argumental muy potente de una de las mejores series de las denostadas «new 52». Con una historia redonda, autocontenida, y con continuos recursos que giran en torno a la duplicidad marca de la casa del personaje co-protagonista, La gran quemadura es un tomo que se puede leer sin necesidad de haber leído más nada de la serie. Si bien es necesario para comprender algunas frases de tramas aparcadas o por ejemplo la situación de Damian, la historia en sí comienza y acaba en estas páginas, y el anual es una historia atemporal para la cual no es necesario haber leído más nada.

Lo mejor: La continua dualidad: color, imagen, guión… Los cameos.

Lo peor: Ver con la perspectiva del tiempo esta serie y darte cuenta de que no recibió toda la atención que merecía.

Para cualquier buen seguidor de Batman. Para fans de Dos Caras. Para disfrutar de una etapa mucho más interesante de lo que se ha dicho de ella.

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Alejandro Martínez

Alcalde no electo de Star City. Conocido en determinados círculos como "El páharo". Era el único que justificaba sus artículos en esta web, pero los caciques que la dirigen me han obligado a dejar de hacerlo... Sniff sniff.

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