Saludos, queridos lectores. Empezamos este mes de octubre esperando en el aeropuerto de Londres por uno de esos aviones que comunican los diferentes universos... Batman: La Orden de las Bestias, de Eddie Capbell y Daren White.

Saludos, queridos lectores. Empezamos este mes de octubre esperando en el aeropuerto de Londres por uno de esos aviones que comunican los diferentes universos paralelos que forman el Multiverso (abajo las Crisis, buuuu, vivan los Universos Paralelos). Como aún me falta una hora hasta el despegue (es lo que tiene viajar en dirigible) releeré el tebeo de hoy: Batman, La Orden de las Bestias.

Estamos ante un Otros Mundos escrito por Eddie Campbell y Daren White. Dibujado por Campbell, ayudado por Michael Evans. ECC nos trae una historia corta en un tomito de preciosa portada, con un tono entre onírico y victoriano.

Pero no estamos en la época victoriana. Ni el Londres que nos muestra Campbell es aquel que surge de las páginas de From Hell. El año es 1939 y un joven Bruce Wayne visita una Gran Bretaña al borde de la guerra.

Nos hallamos ante una historia clásica, cercana a la serie de imagen real de Batman de 1943 y donde el héroe es un detective antes que un superhéroe. Un retorno a los orígenes en toda regla.

Recordemos que Batman nace como «el mayor detective del mundo». Y en esta historia se enfrentará a misterios y asesinatos. Acompañado del fiel Alfred, Bruce Wayne se mezcla con la élite de la sociedad inglesa. Una élite con sus secretos.

Espías, asesinatos, asociaciones secretas, espías nazis… Una historia de investigación al estilo del cine negro más clásico. Como decía antes, es un estilo más pulp, más de espías en un ambiente prebélico. Una exploración de una de las facetas más desconocidas de Batman.

La historia es sencilla, pero aún en el formato de historia corta de un Otros Mundos, los autores encuentran la forma de presentarnos un misterio policíaco. Y cuando digo policíaco, me refiero al ambiente noir de los años 30 y 40. Si, hay tipos duros y puñetazos, pero no veremos páginas y más páginas de peleas eternas. Lo importante son la investigación…y el estilo.

Estilo, elegancia, glamour. Donde destaca especialmente esta obra es en su ambientación, en su capacidad para sumergirnos de golpe en la época y el lugar. La atmósfera de este Londres a punto de cambiar para siempre nos invade y envuelve.  Un Batman que aprende sobre la marcha la jerga barriobajera londinense. Un inspector que tiene que tener en cuenta el presupuesto de su departamento antes de telefonear a Gotham. Ese music hall para ricos. Esa niebla que ocupa las calles. Esa decadencia en fiestas privadas…

Los guionistas nos meten de lleno en este mundo, en este ambiente. Quizás para un lector anglosajón el juego lingüistico del cntraste entre la jerga y el inglés más formal sea más evidente que para el lector español, pero el traductor consigue mantenernos inmersos en este juego.

Y hablando de juegos, tendremos referencias a la historia oficial de Batman, como cuando Alfred opina que otro luchador sería innecesario (Ah, Robin, tú ni caso). Detalles para lograr la sonrisa y complicidad del lector.

Pasemos al dibujo. Campbell nos ofrece un dibujo a color que a veces parece abocetado, poco definido. Con una imagen de Batman que recuerda  a sus primeros años. Y unos personajes que no dudo en definir como «luminosos». Personajes claros, de pieles brillantes, casi como un homenaje al impresionismo. Pieles claras, con mejillas sonrojadas. Pero con trajes oscuros, de colores lisos.

La impresión que me da es la de un homenaje-reinterpretación de los juegos de luces y claroscuros del cine en blanco y negro. Pero con contrastes que el cine sin color no podía usar. Esa escena en el concierto, con la luz amarilla cálida que se opone a los grises del local. Esa escalera alfombrada en rojo cubierta con personas vestidas en colores oscuros. Peleas en entornos creados con tonos de gris, donde destacan un libro rojo o una blusa amarilla…

El efecto final es sutil, pero lleno de pequeñas marcas que llevan nuestros ojos de un lado a otro, deteniendose en detalles como esa madeja de lana olvidada en un sofá o ese limón dibujado que evoca ese tipo de olor. Estoy seguro de que se me escapan muchos detalles. Hay, por ejemplo, una escena donde vemos a un camarero con dos bebidas. Campbell las reduce a un triángulo azul y un rectángulo rojo, rodeadas por personajes vestidos de negro. ¿Referencia a la Bauhaus, tal vez?

En resumen, una historia que se aleja de la idea que solemos tener de batman, pero que vale la pena por su ambientación y regreso a los orígenes más olvidados del personaje.

Y que ha sido traducida por (no se me olvidaba) Felipe Tobar Pastor.

¿Por qué leer Batman: La Orden de las Bestias?

Magnificamente ambientada en el periodo cercano al estallido de la Segunda Guerra Mundial, no deja de ser una historia de detectives clásica. El dibujo y el color harán que repases tranquilamente la obra tras la primera lectura.

¿Por qué no leer Batman: La Orden de las Bestias?

Eres más del Batman de los 90. No salen los villanos clásicos.

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Batman: La Orden de las Bestias.
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Lamastelle

Lamastelle

Aprendió a leer para viajar con el Capitán Trueno. Ha navegado por los mares del tebeo europeo, americano y japonés. Ha visitado la Luna y guiado un velero por los canales de Marte. Pilotó a Mazinguer Z. Defendió la Tierra de mil invasiones. Ha comandado naves entre mundos. Ahora, en su villa situada en una isla sin nombre, disfruta de su biblioteca y reseña para ELHDLT.

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