Hace año y medio reseñaba la primera parte de Batman: Condenado cuando ECC sacó el inicio de la primera obra que DC publicaba bajo... Batman: Condenado

Hace año y medio reseñaba la primera parte de Batman: Condenado cuando ECC sacó el inicio de la primera obra que DC publicaba bajo el sello Black Label. Al leer ese primer libro tuve la sensación de que estaba leyendo una obra planteada originalmente como una novela gráfica que había sido fragmentada en tres libros para poder aprovechar la venta de varias ediciones, puesto que es la estrategia habitual de DC Comics. Una vez leída la obra completa puedo decir que no he cambiado en mi opinión al respecto. Batman: Condenado no tiene una estructura planteada adaptandose a los tres libros que se publicaron originalmente, sino que la historia lleva su propia dirección sin que se pueda hablar de un planteamiento, nudo y desenlace en tres actos.


La historia comienza con la aparición del cadáver del Joker en un río, y Batman en una ambulancia, con todos pensando que es él quien lo ha asesinado. El caballero oscuro no recuerda nada de lo que ha pasado y tendrá que investigar, pero todo es demasiado extraño, con pocas perspectivas de que se aclare, sobre todo si personajes como Constantine, Zatanna, Deadman o Etrigan están de por medio…

Azzarello juega al despiste. Comienza con fuerza, con una premisa muy interesante y un continuo halo de misterio que te hace dudar si lo que estamos leyendo es real o un sueño/control mental de alguno de los muchos personajes mágicos que hay en este universo. A cada uno le da su momento: Constantine, Zatanna, la Cosa del Pantano, la Encantadora, el Espectro… pero hay dos personajes a los que dan una nueva perspectiva para esta historia y que me ha gustado especialmente: Boston Brand, Deadman, al que Bermejo le aporta una imagen de personaje sin piel, cuyo traje clásico rojo se sustituye por el color natural de la musculatura; pero sobre todo al demonio Etrigan, al que convierte en un rapero con el que Batman tendrá sus más y sus menos.


¿En qué realidad está ambientada esta historia? Pues a juzgar por el inicio y el final de la obra, que aluden directamente a una de las obras emblemáticas del personaje, podríamos pensar que es el universo DC convencional, aunque luego ves estas versiones diferentes de los personajes y que Batman no conoce a ninguno de los personajes mágicos, y te das cuenta de que no. Cuando vemos el diseño del Joker, y de ese uniforme de Batman tan militarizado, lo primero que se viene a la mente es la famosa Joker de Azzarello y Bermejo. El propio Azzarello, en un epílogo en el que explica las diversas mutaciones que ha ido sufriendo la idea original, confirma que pretendía formar parte de ese mismo mundo.

Azzarello plantea una trama muy sucia, claustrofóbica, y no duda en tocar ciertos pilares inamovibles del personaje, como con lo que respecta a su padre, al que deja entrever una relación extramatrimonial o a la propia infancia de Bruce. Pero en el fondo, todo gira en torno al propio personaje como concepto, de su justificación en este mundo, de la necesidad del castigo como única vía de enseñanza para la especie humana, y cómo la culpa y el anclarse al pasado forma parte de la propia idiosincrasia de Batman.

El dibujo de Lee Bermejo es una auténtica maravilla. Con su estilo hiperrealista y este formato de la obra a un tamaño superior al del comic book habitual, se disfruta muchísimo. Construye una Gotham completamente asifixiante, sucia y oscura, que hace casi lógico todo ese catálogo de esperpentos que llenan sus calles y azoteas. Además, con esas versiones de Deadman, Espectro, la Encantadora (con mucha influencia de la versión cinematográfica) o Etrigan se sale por completo. Juega mucho con los saltos temporales y gusta de enlazar escenas conectadas por un detalle o una palabra común.


En definitiva, Batman: Condenado es una obra visualmente espectacular. Tal vez el guión esté demasiado diluido y no consiga transmitir con claridad el mensaje del guionista, pero consigue una ambientación muy llamativa y te mete por completo en la historia. Juega con una rotulación integrada en el dibujo, sin cuadros de texto o bocadillos en muchos pasajes y para mí, sin ser una obra redonda, consigue ser una lectura francamente interesante. Eso sí, no creo que pase a la historia como uno de los must-have del personaje, pero sí de esas rarezas que seguro tienen un buen número de fans. Conmigo tienen ganado que toda la parte mágica de DC me ha apasionado de siempre.

Lo mejor: La atmósfera que construyen. La duda continua sobre si lo que estamos leyendo es real o no. La actualización de algunos personajes. Bermejo.

Lo peor: En el fondo, es una obra que se apoya mucho en la ambientación, pero la historia en sí es algo deficiente.

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Alejandro Martínez

Alcalde no electo de Star City. Conocido en determinados círculos como "El páharo". Era el único que justificaba sus artículos en esta web, pero los caciques que la dirigen me han obligado a dejar de hacerlo... Sniff sniff.

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