Por más que haya montones de grandes historias en las series regulares de Batman, el caballero oscuro siempre ha tenido una ventaja sobre prácticamente... Batman: Caballero Blanco, de Sean Murphy

Por más que haya montones de grandes historias en las series regulares de Batman, el caballero oscuro siempre ha tenido una ventaja sobre prácticamente cualquier otro personaje. Tiene montones de proyectos paralelos autocontenidos que son incluso más populares que las historias procedentes de las series madre, Batman y Detective Comics. El Regreso del Caballero Oscuro, La Broma Asesina o Arkham Asylum son algunos de los más conocidos, pero títulos más recientes como El largo Halloween o ¿Qué le sucedió al cruzado enmascarado? se han ido añadiendo en los últimos tiempos. Batman: Caballero Blanco se postula como la última incorporación de ese olimpo particular del murciélago.

Batman: Caballero Blanco

Sin duda es sorprendente cómo en apenas tres años desde su salida original en los USA, Batman: Caballero Blanco ha ocupado una posición privilegiada en la mitología del murciélago. Hasta tiene ya su propia entrada de wikipedia . La culpa la tiene Sean Gordon Murphy. Murphy comenzó su carrera profesional prácticamente con el siglo, pero no es hasta su entrada en Vertigo en 2008, donde comenzaría a ensuciar su estilo hasta formar su característico trazo. Con el inicio de la segunda década, su ascenso sería fulgurante. Después de títulos como Joe el bárbaro o Punk Rock Jesus, llegarían sus trabajos en Image como Crononautas o Tokyo Ghost, de tal modo que su regreso a DC sería por la puerta de las estrellas.

Y así llega Batman: Caballero Blanco, un patio de recreo para que Sean Murphy haga lo que quiera. Estamos ante lo que no hace tanto tiempo se habría llamado un Elseworlds, una historia fuera de continuidad en un universo a medida para que Murphy nos cuente esta historia donde el Joker se cura de su demencia y emprende su particular cruzada para librar a Gotham del crimen y de su peor amenaza: Batman.

Batman: Caballero Blanco

Una idea de partida potente, un ritmo trepidante y sobre todo, un resultado visual absolutamente espectacular. Murphy es un dibujante especialmente dotado para la acción y el movimiento, que gana en planos abiertos y es entonces donde nos deja su impresionante y dramático juego de fondos o esas persecuciones para las que probablemente no haya actualmente otro dibujante más dotado. Sus particulares tramados y su uso del pincel seco se unen a una paleta estrecha pero contundente de Matt Hollingsworth, que tiende a los ocres y desatura el resto de tonalidades. Gotham nunca fue tan Gotham, sucia, oscura y cálida.

Las peculiares deformaciones características de Murphy también trabajan en darnos un Joker más ágil y astuto y un Batman incluso más brutal y monolítico de lo que estamos acostumbrados, pero son ambas cosas pilares fundamentales en la caracterización de los protagonistas en esta historia.

Batman: Caballero Blanco

Tenemos entonces una premisa poderosa con un dibujo impresionante. Sin embargo, por más que Murphy demostrara en Punk Rock Jesus que lo de escribir no se le da nada mal, el desarrollo de Batman: Caballero Blanco hace bastantes aguas. Murphy quiere desarrollar su idea de roles intercambiados y recurrirá a cuantas casualidades y circunstancias peregrinas se pasen por su cabeza para alcanzar su objetivo. Batman: Caballero Blanco requiere de un componente importante de suspensión de la incredulidad. Cuesta creer que Joker se cure ahora con unas pastillas después de haber sido tratado innumerables veces en sus estancias en Arkham. Cuesta creer que un asesino de masas exhibicionista como él, se libre de la cárcel por falta de pruebas con un discurso inspirado. Cuesta creer que con unas sesiones de entrenamiento y unos esteroides mágicos sea capaz de vencer a Batman en cuerpo a cuerpo. Cuesta creer que un Jack Napier curado que se erige en adalid de la ética sea capaz de llegar a los extremos que llega…y así a montones. Murphy lleva a los personajes a situaciones límite que provocan reacciones casuales y hace de éstas el cimiento y la generalidad sobre la que se apoya la siguiente situación límite. Nos dice que este ex-Joker es un genio pero lo único que lo demuestra es que se dice que es un genio. Tenemos por el contrario al Batman más tonto de la historia que embiste a lo morlaco a cada trapo que le agitan delante de la cara.

El resultado es un monumental castillo de naipes, que pese a su dimensión y detalle, sólo se sostiene por la voluntad del lector. No obstante, es cierto que si compramos sin preguntas cada argumento endeble que nos plantea, el resultado final es muy disfrutable y ofrece un fresco de la mitología del murciélago, que pese a todos sus alfileres e incoherencias, nos da algunos momentos francamente intensos y un buen rato de lectura.

Batman: Caballero Blanco

Tal vez Batman: Caballero Blanco está más cerca de Batman: Silencio que de La broma asesina. Sin embargo, de algún modo lo que flojea en solidez lo compensa en emoción y espectacularidad y su condición de obra autocontenida (por más que ya haya unos cuantos spin offs ya), la sitúa por favor del fandom como una de esas historias que ya nunca faltaran en las estanterías.

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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

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