Hay dos nuevos héroes en la ciudad: un par de metahumanos enmascarados que tienen los poderes de Superman y muestran una devoción inquebrantable por... Batman vol. 01: Yo soy Gotham (Renacimiento)

Hay dos nuevos héroes en la ciudad: un par de metahumanos enmascarados que tienen los poderes de Superman y muestran una devoción inquebrantable por preservar todo lo bueno de esta enfermiza urbe. Se hacen llamar Gotham y Gotham Girl, ha salvado la vida de Batman, han luchado junto a él y le han tomado como referente y ejemplo en su aprendizaje. Pero… ¿qué ocurre si los nuevos guardianes de Gotham se vuelven malvados? ¿Y si culpan al Caballero Oscuro de las tinieblas que amenazan con engullir su ciudad? Cuando se desencadenan fuerzas siniestras, capaces de retorcer las mentes de los hombres y convertir a héroes en monstruos, llega el momento de que Batman y sus aliados tomen una decisión de una vez por todas: ¿es Gotham una fuerza del bien… o un motor de cuanto es maligno?

El evento DC Renacimiento ha traído versiones más o menos acertadas de nuestros superhéroes favoritos y, como siempre, con opiniones a favor y en contra. En mi caso, no puedo decir que esté muy satisfecho con el tratamiento que el guionista Tom King ha dado a Batman, y en las próximas líneas os diré por qué. Abrimos el tomo para encontrarnos con el one-shot Batman: Rebirth 1, escrito por Scott Snyder (Batman) y maravillosamente dibujado por Mikel Janín (Grayson), en el que, alternando con escenas de lucha contra el Hombre Calendario, descubrimos a un Bruce Wayne que recupera por enésima vez su fortuna gracias al saber hacer de su fiel Lucius Fox; conocemos a Duke y cómo Batman le está entrenando no para ser el nuevo Robin, sino “algo diferente”; y, sobre todo, un Batman más sobrehumano que nunca, capaz de extraordinarias proezas que hacen que tengamos que forzar al límite nuestra suspensión de la incredulidad.

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A continuación se inaugura la etapa de Renacimiento centrada en Batman, con un arco que comprende los seis primeros números de la colección americana. Empezamos a lo grande: un avión que sobrevuela la ciudad de Gotham es alcanzado por un misil, y Batman se lanza a evitar que se estrelle sobre la ciudad. ¿Cómo? Saltando hacia él con el asiento eyector de su batmóvil, y usando los propulsores a reacción de dicho asiento para hacer que el avión se eleve y hacerle pasar entre dos rascacielos para hacerlo amerizar junto al puerto, en el mar. Con un par. Una colisión así salvaría las vidas de los pasajeros, pero acabaría irremisiblemente con la de Batman. Por suerte, es salvado en el último momento por dos nuevos superhéroes enmascarados: Gotham y Gotham Girl. Estos dos nuevos personajes tienen poderes similares a los de Superman y parecen haber tomado a Batman como inspiración para proteger y salvar a la ciudad de Gotham. A partir de aquí trabajaran codo con codo con Batman, enfrentándose a grandes amenazas como Solomon Grundy, el profesor Hugo Strange y el Psicopirata.

He tenido serios problemas con la lectura de esta historia. A pesar de que el guionista Tom King (Grayson) viene avalado por una magnífica trayectoria profesional, destacando su multipremiado La Visión, he decir que su interpretación de Batman y su modo de desarrollar la historia no sólo me ha dejado bastante frío, sino que me ha producido bastante rechazo. Para empezar, su Batman alcanza niveles sobrehumanos tanto física como intelectualmente. A pesar de ser un hombre que ha dedicado su vida a perfeccionar su cuerpo y su mente, no podemos llegar a creernos que tumbe a Solomon Grundy con un solo golpe, o que haga precisos cálculos mentales de hasta décimas de segundo en medio de una batalla. Batman no es ya un superdetective (ese trabajo se lo deja a la batcomputadora), sino que se ha convertido en algo más allá de lo creíble, echando a perder una de las características más destacables del personaje: que, entre todos los superpoderes de la Liga de la Justicia, Batman es el único que carece de ellos.

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Por otro lado, me ha sorprendido la facilidad con la que Batman asume la llegada de estos dos nuevos superhéroes a SU ciudad. Históricamente, Batman siempre ha visto con malos ojos la irrupción de otros justicieros enmascarados en la ciudad de Gotham, de la que ha sido su único (o casi) defensor. Bien es cierto que la batfamilia ha crecido mucho con los años, pero siempre se ha tratado de luchadores a los que el mismo Batman ha entrenado, o que han tenido que demostrarle con creces su valía. En el caso de Gotham y Gotham Girl, no ha sido así: ha empezado a trabajar con ellos directamente, si bien es cierto que les supervisa y les corrige cuando se equivocan, pero la fe que deposita en ellos desde el principio es sospechosa.

Por último, me chirrían mucho las elipsis y la narrativa difusa que emplea Tom King en esta historia. Para empezar, hay escenas de acción trepidante que se ven lastradas por un exceso de cuadros de pensamiento, ralentizando el ritmo de la lectura, de modo que lo que deberían ser páginas de acción se convierten en una sucesión de instantáneas que no consiguen transmitir el fragor de la lucha que supuestamente se está desarrollando. Es también destacable el mal uso que hace de las elipsis narrativas, alterando el comportamiento de unos personajes para posteriormente explicarnos el motivo de labios de Batman, información que se nos había ocultado, haciendo que no llegáramos a comprender en ningún momento por qué estaba ocurriendo todo. Es habitual que el lector conozca la información antes que el protagonista, para así ver cómo éste la va descubriendo poco a poco. Pero cuando el protagonista conoce información y se la oculta al lector, se produce una disonancia que altera la lectura, dejando al lector perdido y teniendo que volver a releer las páginas de la obra para ver si había pasado algo por alto. Y claro, cuando descubre que no es así, el cabreo con el guionista es mayúsculo.

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El dibujo de David Finch (Liga de la Justicia: La guerra de Darkseid) es casi perfecto, si bien a veces se ve entorpecido por un entintado poco acertado. Sus páginas son espectaculares, remanente de sus orígenes en Cyberforce (de ahí su estilo tan similar al de Silvestri), aunque a veces se le nota la falta de imaginación en algunas viñetas y composiciones de página.

Este tomo de ECC Ediciones recopila los cómics anteriormente publicados por ellos en grapa, concretamente los números 56 al 59 de su colección Batman (Renacimiento), complementándolo con todas las portadas alternativas y una galería de bocetos y páginas a lápiz de Finch. Ya en la propia redacción de esta web hay discusión entre aquellos que dicen que esta etapa del personaje de manos de King es la mejor en mucho tiempo, y aquellos a los que nos ha dejado frío. Sin embargo, hay consenso en que los siguientes números de esta colección mejoran bastante. Habrá que darles una oportunidad.

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Batman: Yo soy Gotham
Scott Snyder, Tom King
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Batman vol. 01: Yo soy Gotham
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Jesús Tomás Dado

Jesús Tomás Dado

Prometo estarte agradecido.

  • Manuel

    14 noviembre 2018 #1 Author

    Totalmente de acuerdo.

  • Alain Villacorta “Laintxo”

    22 noviembre 2018 #2 Author

    ¿Chirría el Batman sobrehumano? Tal vez no deberías leer superheroes. Con poderes o sin ellos hay un código en los superheroes y King lo sabe. Por eso nos da el Batman más over the top y salido de madre que ha existido desde Miller. Estas cosas han estado en Batman toda la puta vida, solo que quizá un poco más de tapadillo para esos lectores que piensan que Batman puede ser creíble. Tom King parece saber que hacer realista a Batman es completamente absurdo y la perdida de una oportunidad de hacer algo más grande. Batman es un mito. Puede que su cuerrpo sea humano pero es algo mucho más gordo. Comenzar surfeando un avión es una declaración de intenciones y sorprenderse de lo que viene después es no haber entendido la propuesta de King.

    En cuanto a la supuesta disonancia es un recurso habitual de King (y otros muchos guionistas) y se trata de un juego con el lector. Trabajar con más información que el prota o con la misma es sólo una manera más de trabajar, quizá más habitual, pero no peor. Sesgar la información y confundir al lector solo es malo si es accidental y no hay nada detrás. Lo unico malo es que es una técnica narrativa que precisa tiempo ya que si las elipsis tienen que madurar para poder ser reveladas con el tiempo adecuado.

    Supongo que no seguirás adelante con la etapa, pero muchas de estas cosas van encajando poco a poco, pero como le ha pasado a más gente, hay gente que se baja en cuanto no hacen su Batman. Vosotros os lo perdéis

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