Es casualidad que esta reseña salga justo el día en que se hace efectivo el Brexit. De hecho, es curioso que cuando Barrera/Barrier fue... Barrera/Barrier

Es casualidad que esta reseña salga justo el día en que se hace efectivo el Brexit. De hecho, es curioso que cuando Barrera/Barrier fue publicada originalmente, Donald Trump ni siquiera había salido elegido aún, con lo que tal vez habría que atribuirle algún tipo de poder premonitorio a Brian K. Vaughan, ya que esta historia está hoy más vigente que en cuando comenzó a salir en 2015 en la web de Panel Syndicate.

Barrera/Barrier

Ya os hemos hablado en más de una ocasión de Panel Syndicate, una iniciativa de Marcos Martín nunca suficientemente valorada en la que los cómics están pensados para ser leídos en digital por el precio que decida poner el lector. Así pues, el fundador de la misma vuelve a unirse a Vaughan, su viejo compinche en Dr. Extraño o The Private Eye, en esta obra que Gigamesh nos trae a España en papel y con un nuevo logo para la ocasión.

Gigamesh ha confiado en el peso de los nombres de Vaughan y Martín en lo que por todo lo demás parece una apuesta arriesgada. Arriesgada porque tenemos a nuestra disposición Barrera/Barrier desde hace 5 años, pero sobre todo porque a diferencia de The Private Eye, Barrera/Barrier no ha sido traducida para su edición española.

Barrera/Barrier

¿Cómo es esto posible? En cuanto comenzamos la lectura de Barrera/Barrier nos queda claro que el hecho de que esta obra sea fundamentalmente bilingüe es una parte esencial de la experiencia. Barrera/Barrier pone el foco en dos protagonistas: Liddy, una ranchera del sur de Texas, y Óscar, un hondureño que trata de llegar a Los Ángeles. En el momento en que las vidas de ambos se junten y la historia tome el camino de la ciencia ficción más loca, veremos que este Barrera del título no hace referencia tan sólo a una frontera física.

Obviamente, Liddy habla en inglés y Óscar en español y si bien los lectores completamente bilingües entenderán a ambos, ya se ocuparán Vaughan y Martín de llevar las cosas a su terreno con idiomas más exóticos, porque no entender a los personajes de Barrera/Barrier es fundamental para comprender esas otras barreras de las que hablan. De hecho, considero que es un cómic que se disfruta incluso más si no se tiene un nivel fluido de la lengua de Shakespeare. Nos ayudará a sentir más de primera mano que no sólo nos hablan del muro del idioma sino también de todo el resto de barreras culturales y prejuicios sociales. Barrera/Barrier muestra cómo basta con la voluntad de ver más allá de estos obstáculo para entender, compartir y sentir incluso cuando a priori debería ser imposible comunicarse.

Barrera/Barrier

También es cierto que con un dibujante sin el desbordante talento de Marcos Martín el mensaje habría sido bastante menos efectivo. Un tebeo basado en la dificultad de comunicación podría a priori resulta bastante duro de leer, pero una parte inmensa de lo que nos cuenta este tebeo recae en el portentoso lenguaje visual del catalán. Incluso cuando hay personajes a los que debería ser imposible entender, los pequeños pero numerosos detalles del dibujo de Martín nos ubican y nos ayudan a superar barreras.

Tal vez tengamos a un Marcos Martín más maduro, con un virtuosismo no tan directo como en The Private Eye y más agradecido en el contexto de la lectura. Incluso cuando todo se pone delirante, Marcos Martín consigue que sintamos la confusión sin estar confundidos. Consigue dejarnos tan desubicados dentro la trama como están sus protagonistas sin que en ningún momento estemos perdidos en la lectura.

Barrera/Barrier

Esa misma madurez la vemos en el trabajo de Muntsa Vicente. Ya conocíamos sus capacidad para bajarnos la mandíbula hasta el suelo con sus colores brillantes y vibrantes, pero cuando en momentos de Barrera/Barrier opta por el registro opuesto, el resultado es igual de convincente. Es más, de algún modo aquellas apuestas cromáticas que tal vez en The Private Eye deslumbraban como sumamente arriesgadas, en Barrera/Barrier de se presentan integradas como naturales, casi como si fueran la opción más lógica para lo que se nos está contando por más que pueda estar usando un fucsia chillón y es que esto, amigos, es lo que se llama narrar con el color.

Tenemos en Barrera/Barrier a ese equipo que ya demostró un talento gargantuesco en The Private Eye pero con un talante mucho más sereno, mucho menos preocupados por epatar que por llevar a cabo una maravillosa labor de caracterización que nos acerca con cada viñeta a los personajes hasta que el idioma no es un barrera.

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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

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