Vampiros, ya sabéis, esos seres nocturnos de vida eterna y largos colmillos. Para muchos un siglo es un instante y por más que cambien... El baile del vampiro: Redes

Vampiros, ya sabéis, esos seres nocturnos de vida eterna y largos colmillos. Para muchos un siglo es un instante y por más que cambien las cosas, para ellos sigue siendo lo mismo. Lo nuevo y lo viejo conviven y se mezclan. Un poco como esto es El baile del vampiro: Redes.

Han pasado 23 años desde que saliera aquella primera miniserie para aquella mítica línea Laberinto de Fórum. El mundo en el que vivimos es completamente distinto y Sergio Bleda es un autor completamente distinto. Son 23 años de trabajo mayoritariamente para editoriales francesas como Soleil o Casterman habiendo hecho del color y la acuarela una de sus señas de identidad. Y entonces llega El baile del vampiro: Redes y retoma el blanco y negro y todo vuelve a ser como antes… y completamente distinto.

El baile del vampiro: Redes

Bleda regresa una vez más al mercado directo español, pero ya no hay una gran editorial como Planeta detrás, ni siquiera una pequeña como Aleta, que publicaría la edición integral de El Baile del Vampiro, o Dibbuks, que ha visto otras obras del autor albaceteño. En esta ocasión Bleda ha hecho uso del crowdfunding para volver a sus vampiros favoritos. De nuevo, territorios conocidos, pero caminos inexplorados.

En esa misma línea trabaja el argumento de El baile del vampiro: Redes. La historia principal de este volumen nos lleva 2019 (2020 cabalga sobre una ola demasiado brava aún para asentar aún según qué historias). Por más que tengamos algún viejo conocido, ya no ponemos el foco en Jacob o Inés, sino que presentamos dos personajes completamente nuevos, Gabriela y Marga, y un mundo donde los vampiros comienzan a salir a la luz en esa verdad tan confusa y sui generis de las redes sociales. Marga conseguirá una cita con un vampiro y a partir de aquí todo se irá complicando.

Pero recordemos, vampiros, unas gotitas de actualidad y otras tantas del pasado y, de este modo, El baile del vampiro: Redes concluye con una historia de complemento titulada La primera vez, ambientada entre el final de la precuela Inés 1994 y el principio de la serie original. Sí tendremos aquí a Inés y Jacob, de hecho Bleda nos contará aquí su primer encuentro.

El baile del vampiro: Redes

En ambas historias Bleda trata de jugar con el pasado y el presente en todos los ámbitos de la obra. Obviamente con el trasfondo de las redes sociales no hay duda de la voluntad del autor de traer a sus creaciones a la actualidad e incluso permitirse su propia visión de esta misma, no exenta de moraleja. Donde todo en El Baile del vampiro olía a Generación X, ahora nos movemos en la Z… pero sin abandonar nunca del todo los personajes y planteamientos de aquellos años 90.

Por más que vuelva al blanco y negro, lo mismo sucede con los dibujos de Bleda. Tenemos de nuevo un falso blanco y negro con la misma profusión de grises de la serie original, pero lo primero que llama la atención es que, como ya hizo en Inés 1994, escoge tramas de semitono para este trabajo de grises. Si acaso trabaja con un punto incluso más abierto. Pero no es solo que la elección del trabajo de grises haya variado, es que todo el estilo gráfico y narrativo ha cambiado.

Tal vez no sea del todo preciso decir que lo que en la obra original evocaba los tebeos americanos, ahora mira a Europa, pero los años noventa han pasado y se opta por un trabajo de planificación de página más clásico, donde el énfasis dinámico está en cómo los personajes se mueven por la viñeta más que en cómo se disponen éstas en la página. Son cerca de dos décadas y las figuras y el trazo de Bleda tienen una soltura que no tenían hace 23 años. Tal vez el precio a pagar es una cantidad menor de esa densidad de negro tan potente que caracterizaba a los capítulos anteriores de la serie, pero como digo por más que rescate al viejo Bleda, es el Bleda de hoy el que tenemos.

El baile del vampiro: Redes

No quisiera dejar pasar por alto que acabo de decir “serie” en el párrafo anterior y es que que parece haber propósito de continuar por parte del autor. El crowdfunding abre una vía nueva y en las escuetas 64 páginas de El baile del vampiro: Redes hay una firme voluntad de seguir, plantando como decíamos algo nuevo y algo viejo y es que tanto los personajes recién llegados como los viejos conocidos tendrán algo que decir en este futuro nuevo y viejo a la vez.

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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

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