¿Cómo definir Aventuras en la Calle Estación? Quizá como una serie de cuentos de corte realista con un cierto toque moralizante. Puede que como... Aventuras en la Calle Estación: cartoonismo urbano

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¿Cómo definir Aventuras en la Calle Estación? Quizá como una serie de cuentos de corte realista con un cierto toque moralizante. Puede que como un conjunto de historias muy cartoon que intentan reírse de las preocupaciones del día a día. Igual puede decirse que es una pequeña novela de aventuras sin glamour en la que los caballeros juegan al fútbol en vez de pelear con dragones y las princesas son prostitutas con un carácter fuerte.

Lo que es cierto es que Aventuras en la Calle Estación es otra de esas pequeñas joyitas que llegan a nuestro país gracias al buen hacer de Dibbuks y de su editor, Ricardo Esteban. Dos nombres que se han ido convirtiendo con el paso de los años en una referencia del cómic y en un tiro totalmente seguro en lo que se refiera a calidad, y en ocasiones arriesgando por el camino.

Este trabajo de Willem Vleeschouwer es ingenioso, divertido, excéntrico y con (hay que decirlo según es) bastante mala uva, de la que no duda en hacer gala al poner a los protagonistas en situaciones no siempre cómodas pero es lo que tiene la vida; a veces estás bien, otras mal y algunas mejor. Eso mismo es lo que el lector podrá encontrar en este tomo.

CalleEstacion_Page_3Una serie de personajes que son casi reales de lo excéntricos que son (venga, ¿acaso no tenemos todos nuestras rarezas?) que intentan lidiar con lo cotidiano de su vida, para lograr hacerla extraordinaria a los ojos de los que estamos al otro lado de la viñeta. El autor lo logra no solo gracias a una interesante construcción del grupo principal y sus secundarios (destacando Razzo y Soesa a la que vemos en un lugar de total importancia en la portada), otro tanto es por lo acertado del ambiente urbano de una ciudad permanentemente viva y el acertado uso de una paleta de colores suave que en ocasiones casi es monocroma.

Igual de acertada es la narración que si bien funciona de forma global como una sola historia se divide en pequeños capítulos en los que se condensa una historia en cada uno; esto deja lugar a que los distintos protagonistas con sus pequeñas realidades puedan crecer y mostrarse ante nosotros, para conjugar una trama global sin principio real y solo con un final que es preciso para dar cierre. Un cierre relativo ya que mañana será otro día más y los pillos (y entrañables) que llenan estas viñetas saldrán a vivir nuevas aventuras que ojalá podamos leer pronto.

Aventuras en la Calle Estación no es para todo los paladares, no lo pretende, pero si te tomas un rato para degustarlo te dejará un muy buen sabor de boca.

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Doc Pastor

Escritor, divulgador y periodista especializado en cultura pop. Devoro cine, cómic y series. Todos los gemelos malvados tienen perilla (la corbata es opcional).

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