Cuando parece que ya está todo contado, que nada puede sorprendernos ya, ¿que nos queda por hacer? Hay creadores que deciden llevarnos a mundos... Arsène Schrauwen

Cuando parece que ya está todo contado, que nada puede sorprendernos ya, ¿que nos queda por hacer? Hay creadores que deciden llevarnos a mundos y situaciones lo más alejadas posibles de la experiencia humana convencional, como es habitual en cierta ciencia ficción (sí, te estoy mirando a ti, Greg Egan). Otros deciden entregarse al convencionalismo y simplemente reafirmar lo que sabemos que funciona, depurándolo hasta crear obras que sorprenden por su perfección. Y otros que experimentan con el medio. Si todo ya está contado, hagámoslo de un modo completamente nuevo. Autores que rompen barreras autoimpuestas y empujan los límites de un medio a nuevas fronteras. Autores como el belga Olivier Schrauwen.

A finales del año pasado la editorial Fulgencio Pimentel editaba en un tomo recopilatorio Arsène Schrauwen. Esta misma editorial ya había publicado los tres tomos que componen la obra original. Dos de ellos en 2014 y el último a principios de 2017. He de reconocer que esta obra se me había escapado completamente de mi radar. Pero con la publicación del tomo integral me encontré con un montón de alabanzas a esta obra por parte tanto de la crítica especializada como de autores como Art Spiegelman. Un tebeo destacado también en salones como Aungeleme (selección oficial de 2016) como Barcelona (nominado a los premios de 2017). Así que había que leerlo.

Arsène Schrauwen, portada de L'association

Arsène Schrauwen, portada de L’association

Arsène Schrauwen es la historia del abuelo del autor. El tebeo nos cuenta su viaje a África (supongo que al Congo Belga, aunque no se menciona explícitamente en ningún momento), dónde ayudará a su primo a construir una nueva ciudad. Allí conocerá a Marieke, la mujer de su primo, de la que quedará completamente enamorado. Tras pasar unos años en la colonia, volverá a su Belgica natal. Y esa es esencialmente toda la historia. ¿Os he destrozado el tebeo? ¿Oigo quejas al grito de «¡spoiler!»? Para nada.

En primer lugar, porque aunque el argumento pueda ser sencillo, su desarrollo y estructura narrativa es más compleja de lo que aparenta. El tebeo se aleja de lo que sería una biografía convencional. Lo más importante para el autor es transmitir los sentimientos y sensaciones de su protagonista, más allá de los hechos reales. Tiene un tono casi onírico, donde realidad y fantasía se tocan como en un recuerdo difuso, rayando el surrealismo puro en ocasiones. Tras terminar de leerlo uno sospecha que lo más probable es que toda la historia no sea más que una invención, la evocación de un falso recuerdo del autor. Cuánto tiene de real esta historia lo desconozco y, la verdad, tampoco quiero saberlo.

Por otro lado, lo más fascinante de este cómic es, como decía al principio, cómo se cuenta esta historia en apariencia sencilla. Olivier Schrauwen experimenta con todo lo que se puede experimentar en un tebeo: el trazo, la composición de página, la forma de las viñetas, el diálogo, el color, el ritmo de lectura… Pero ¿cómo se puede ser tan vanguardista y no acabar creando un engendro ilegible con sólo un interés formal? Porque Arsène Schrauwen es un tebeo que te atrapa completamente en cuanto te sumerges en sus páginas.

En mi opinión el autor se vale de dos herramientas. La primera, supeditar la técnica completamente a la historia. Cada experimento que intenta tiene sentido, está ahí para transmitir algo al lector. Y la segunda, el despojarse de cualquier efectismo y centrarse en la sencillez, en hacer lo máximo posible con el mínimo número de elementos. Para ello Schrauwen retorna prácticamente a los orígenes de la historieta moderna. Mientras lo leía no dejaba de sorprenderme lo mucho que me recordaba formalmente esta obra a cosas como La historia de la Santa Rusia, de Dorè.

Las páginas se articulan en una cuadrícula clásica de 2×3. Esta estructura se respeta en los momentos más convencionales de la historia, cuando el protagonista está tranquilo, cómodo. Pero cuando se ve dominado por sus pasiones, sus miedos o sus obsesiones esta estructura se rompe, a veces de forma sutil y en otras completamente, ya sea a través splash-pages, viñetas interconectadas como si fueran un flujo de pensamiento continuo o cualquier otra técnica que le convenga al autor.

Del mismo modo, las viñetas son generalmente cuadradas, extremadamente sencillas. Schrauwen renuncia al uso de bocadillos y todo lo cuenta a través de cuadros de texto (otro elemento que recuerda al tebeo más clásico). Pero de nuevo, cuando la historia y las emociones de su protagonista lo piden, no duda en distorsionar la viñeta según le convenga, aunque de nuevo limitándose a geometrías básicas, sin estridencias. También juega con la rotulación de los textos. Otra vez más, partiendo de recursos limitados (no hay cambios de tipografía ni tamaño), a través simplemente de pequeñas variaciones en la alineación, tachones o roturas de línea, arma una paleta de herramientas muy efectiva.

Arsène Schrauwen, interior

Arsène Schrauwen, interior

Otro ejemplo perfecto de como hacer mucho y sorprender con muy poco en este tebeo es su color. El autor utiliza únicamente dos tintas, el azul y el rojo. Pero los combina de todas las formas posibles: páginas monocromas en uno u otro tono, páginas que combinan viñetas rojas con otras azules, dibujos usando los dos colores, degradados sutiles, etc. Uno puede volver una y otra vez a este tebeo simplemente para intentar descifrar los códigos que nos esta proponiendo Schrauwen con el color.

En cuanto al estilo de dibujo en sí, es, como no podría ser de otro modo, muy minimalista. Trazo muy estilizado y renunciando a cualquier floritura superflua. Cada elemento de cada viñeta está ahí para transmitir algo. Si no es útil para construir la idea que quiere plasmar el autor, se elimina. Es especialmente interesante, por ejemplo, como juega con los rostros y figuras de muchos personajes. Muchos no son más que meras siluetas insinuadas y caras sin detalle, que van ganando en definición según crece su importancia en la historia o cambia el estado mental del protagonista. Un recurso sencillo pero que refuerza esa sensación de estar dentro de un sueño, con formas y rostros fluidos que cambian de un instante a otro.

Aún se podría decir mucho más sobre este tebeo. Pero mejor os dejo a vosotros, futuros lectores, que descubráis todo lo que encierra Arsène Schrauwen. Una demostración perfecta de todo lo que puede dar de sí un medio tan rico como el cómic. Y de cuánto nos queda todavía por descubrir. Una lectura obligatoria para cualquiera que esté saturado de historias y modos convencionales de contar las cosas. Sin duda una de las mejores obras que he leído en los últimos años. Olivier Schrauwen es un autor para seguir con mucha atención. Yo me declaro fan absoluto desde ya.

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Arsène Schrauwen
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Ángel Ruiz

De pequeño fue testigo de como sus G.I. Joes eran devorados por su perro. Desde entonces, para superar el trauma, pasa las noches consumiendo todo tipo de subcultura: ciencia-ficción, fantasia, tebeos, películas, series... nada es suficiente para olvidar esa imagen de Destro entre las fauces de su mascota.

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