Hay ocasiones en las que no se sabe muy bien cómo acaba uno con un tebeo determinado en las manos. Este es mi caso... American Dream, de Bazil

Hay ocasiones en las que no se sabe muy bien cómo acaba uno con un tebeo determinado en las manos. Este es mi caso con American Dream, obra del autor francés Bazil, un álbum de casi doscientas páginas que a priori se me habría escapado del rádar si no llega a ser por la primera frase que me atrapó por completo:

American Dream es una ficción de humor negro y absurdo.

Diez palabras que provocaron que diera prioridad a esta obra en lugar de a otras que suelen ser más afines a mis gustos. Humor negro, amigos. Ese arma de destrucción masiva que en los días que nos han tocado vivir es un tabú del tamaño de la Torre Eiffel. Vivimos un momento de la historia donde es imposible hacer un comentario (en clave de humor) que no ofenda a veinte colectivos. Es más, muchas veces los que se ofenden, más que los colectivos afectados, son los autoproclamados defensores de dichos colectivos.

Por este motivo aplaudo la publicación de American Dream por parte de Bang Ediciones. Un cómic que más allá de la historia que cuenta es imprescindible por el tono que usa. Su autor se siente libre de usar el lenguaje como a él mejor le venga para contarnos una historia en clave de humor negro, absurdo, muchas veces incómodo que nada tiene que envidiar a maestros como Charles Burns, Ralf Köning o los patrios Manuel Bartual, Manuel Fontdevilla o Pedro Vera.

american dream

Ojo, que el rodeo que hace Bazil de la dictadura de lo políticamente correcto no es con la intención de provocar o buscar el chiste fácil. La intención en todo momento del guionista y dibujante de American Dream es servirse del humor negro para realizar una profunda crítica de muchos de los aspectos sociales que ridiculiza en este álbum.

American Dream es la historia de dos indios lakotas (una reserva india cerca del río Missouri que existe y es realmente célebre por participar en la batalla de Little Big Horn), que un buen día entran en cólera por la existencia de un burger dentro de los límites de su maltrecho territorio y lían una buena masacre entre los comensales, niños incluídos. A partir de este momento comenzará su huida junto con la camarera (una india que había sido desterrada), lo que desembocará en una sucesión de eventos absurdos y surrealistas que provocarán más de una carcajada (acompañada de una reflexión) al lector.

American Dream es una crítica encarnizada al capitalismo, cuya ambición desmedida provoca que se profanen lugares sagrados. Un capitalismo del que todos podemos ser víctimas o partícipes como bien nos mostrará Bazil. También es una denuncia encolerizada respecto a la situación de los nativos americanos que viven recluidos en pequeños territorios sufriendo la explotación del hombre blanco (perfectamente representado en la obra gracias al apropiado uso del color por parte de Bazil), quedando también reflejada la hipocresía de los dirigentes de estas reservas.

american dream

Este cómic puede resultar incómodo a mucha gente, pues su uso del humor negro, absurdo y muy burro no tiene límites. Lo usa como arma para reflejar unos personajes y situaciones caricaturizados hasta el infinito y más allá. Ningún tópico queda libre de ser ridiculizado por Bazil: tenemos polis corruptos, abogados sin escrúpulos que quieren hacer fortuna a costa de los paletos de la América profunda. Hay homófobos, racistas, mujeres que disfrutan y anhelan el maltrato físico como potenciador de la excitación sexual… Pero sobre todo veremos a un puñado de personajes estúpidos, que no dan pie con bola, dando lugar a un buen puñado de escenas dantescas no aptas para los estómagos más sensibles.

American Dream es la primera obra publicada por Bazil. Este joven autor francés lleva unos años tratando de meter la cabeza en el mundo editorial probando para ello todo tipo de formatos y proyectos. Desde tiras cómicas y tebeos más pequeños (one-shots los denominan en su biografía) hasta una serialización de un personaje propio: Ordinaire Man. Su estilo de dibujo se adapta a la perfección al tono de la obra con un diseño de personajes muy llamativo, usando un gran número de viñetas en cada plancha. Sus lápices son claros, sencillos y precisos muy en la línea del tono clásico de autores como André Franquin.

Muchas ganas de seguir leyendo tebeos de este autor.

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Txema Sáez

Fanático sin solución del cómic de superhéroes, del manga, del cine de terror, la literatura fantástica, los videojuegos y más heavy que una lluvia de mercurio al rojo vivo. Como los mejores turrones, he vuelto a casa por Navidad (aunque trece años he tardado).

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