La cabecera All Star nació en 2005 como espacio libre de injerencias editoriales en el seno del Universo DC. Sobre el papel, distintos autores... Reseña: All Star Batman & Robin, the Boy Wonder.

La cabecera All Star nació en 2005 como espacio libre de injerencias editoriales en el seno del Universo DC. Sobre el papel, distintos autores de relumbrón aprovecharían esta iniciativa para dar rienda suelta a su creatividad, a los mandos de los personajes más populares de DC Comics. Una tabula rasa que iba a funcionar a modo de elseworlds, algo que podría recordar a lo que había sido la línea Ultimate para la distinguida competencia. Dentro de dicho espacio nace la sublime serie limitada All Star Superman, escrita por el celebérrimo Grant Morrison y dibujada por un proverbial Frank Quitely. También se habló de otros All Star particulares para terceros personajes —como Wonder Woman o Batgirl— que nunca vieron la luz. No obstante, el plato fuerte (al menos a priori) prometía ser la insólita colaboración entre Frank Miller y Jim Lee; dos leyendas vivas del cómic americano, el primero a los guiones y el segundo a los lápices, encargados de revisar el mito del Hombre Murciélago en All Star Batman & Robin, the Boy Wonder. Mola ¿eh?… ¿Qué me dices, chaval?… ¿Mola o qué?…

All Star Batman & Robin 1
Guion: Frank Miller.
Dibujo: Jim Lee.
Editorial: ECC Ediciones.
Formato: Cartoné, 120 páginas. A color
Contiene: All-Star Batman and Robin: The Boy Wonder núms. 1-5 USA.
Precio: 3.99 €.


Los números #1 y #3 del coleccionable dedicado a Batman y Superman, editado al alimón por ECC Ediciones y la Editorial Salvat, contienen los 10 números USA publicados entre 2005 y 2008 que constituyen la serie All Star Batman & Robin. Diez números en los que se esboza una historia que queda inconclusa, pendiente de rematarse —con 6 números más, dicen, o decían—, pero que a estas alturas parece que se va a quedar así. En cualquier caso, el relato de Miller resulta errático y disperso, más propio de una serie regular que de una historia autocontenida, por lo que el efecto negativo de ese coitus interruptus se diluye. Y más aún, las distintas líneas argumentales que se inician aquí y allá, como a brochazos, no contienen atisbo alguno de la deseable coherencia para la presentación de una serie de largo recorrido. Visto así, lo publicado hasta la fecha de All Star Batman & Robin funciona como un cajón de sastre para las ideas más locas y grotescas del Frank Miller de los últimos tiempos. Prácticamente ni se intuye el diseño de una trama que una todos los puntos, por lo que, aunque el “continuará” del último número pueda dejar al respetable con el culo torcido (y con razón), lo cierto es que la gracia del asunto no va por ahí.

All Star Batman

En los tiempos de su publicación, en pleno apogeo de la era de los blogs, All Star Batman & Robin acaparó gran cantidad de protagonismo. La polémica rodeaba a la obra de Miller y Lee casi desde la publicación de su primer número. El puñetero Batman de All Star Batman & Robin se aleja en gran medida de lo que conocíamos hasta la fecha, se aleja incluso de las propias versiones del hombre murciélago que Miller había presentado en Año Uno, Dark Knight Returns o DK2. Este Batman está loco. Chalado. Como una cabra. Desquiciado hasta el extremo, con comportamientos cercanos a la psicopatía. Utiliza un lenguaje tosco (que llega a resultar desagradable, tanto resobar la palabra “retarded”) y se comporta de forma violenta. Una extraña visión de la violencia pasada por el filtro comics code, en la que el puñetero Batman no elimina a sus enemigos pero disfruta torturándolos de una y mil maneras. Un Batman que se lanza al combate a carcajada limpia y se justifica diciendo sandeces cuando secuestra a un niño ¡! Una mamarrachada en toda regla, que entretiene y a ratos despierta sonrisas, y que descoloca casi siempre.

I'm the goddamn Batman

Como se viene intuyendo, una de las viñetas que en su día causó gran revuelo es aquella en la que Batman se refiere a sí mismo maldiciendo: «I’m the goddamn Batman». Y la tontería no para de repetirse durante los diez números. La cosa es que no se acaba de entender por dónde van los tiros. A ratos parece que Miller está escribiendo comedia, que pasamos las páginas de una parodia del género, pero a otros da la impresión de que va en serio, de que esa visión desquiciada y ridícula de los superhéroes se escribe casi a mala hostia.

La cabecera de la serie invita a pensar que vamos a asistir a los primeros pasos de Dick Grayson como sidekick de Batman. Algo de eso hay, pero no demasiado. Como decíamos, el tebeo se dispersa en multitud de líneas argumentales apenas presentadas, que van de lo esquizofrénico a lo estúpido. Los orígenes del Chico Maravilla son una buena muestra de las dos cosas. Maltrato, secuestro, tortura… La génesis de Robin nunca fue tan perturbadora.

All Star Batman & Robin

En general, el trato que Miller otorga aquí a los superhéroes es chistosamente inaceptable. La humillación a la que se somete a, por ejemplo, Green Lantern, en ese juicio sumarísimo, roza el sonrojo. Miller se ceba cuestionando el absurdo de algunos de los códigos clásicos del personaje (el torpe uso de la imaginación, o la tonta debilidad del amarillo) en un tono que casi parece acusador, cargado de rencor, que incide en las típicas coñas repetidas hasta la saciedad, pero que de infantiloide y malhumorado hace hasta gracia. Ese psicodélico capítulo en el que el puñetero Batman lo pinta todo de amarillo para parlamentar con Hal Jordan es algo inolvidable, lo que no sé es si para bien o para mal. El Último Hijo de Krypton no sale mejor parado. En All Star Batman & Robin Superman es tonto. Así, sin matices. Uno detrás de otro asistimos a la presentación de una galería de personajes grotescos, caricaturizados por un viejo cascarrabias. Puesto en contexto tiene su punto.

Capítulo aparte merece el tratamiento que Miller y Lee otorgan a las féminas del relato. No hay tebeo de los últimos tiempos de Miller en el que no se plasme a las mujeres de forma cuestionable. Guarrillas oligofrénicas como Vicki Vale o Canario negro comparten escena con la amazona misándrica y con picores que parece ser Wonder Woman. Un dislate. Ideas hediondas potenciadas por el burdamente sexualizado dibujo de Jim Lee. El aspecto más infumable del tebeo, en mi opinión.

All Star Batman & Robin 2
Guion: Frank Miller.
Dibujo: Jim Lee.
Editorial: ECC Ediciones.
Formato: Cartoné, 128 páginas. A color
Contiene: All-Star Batman and Robin: The Boy Wonder núms. 6-10 USA.
Precio: 12.99 €.


Dicho trabajo de Jim Lee gustará a sus seguidores. Más o menos lo mismo de siempre, los mismos tics y los mismos aciertos que cuando triunfaba en los años 90. Cuerpos neumáticos, músculos por doquier, entintado con muchas rayitas (créditos a su eterno escudero Scott Williams), composición de viñeta hecho con molde y espectaculares splash pages de hasta ¡seis! páginas. Entiendo que pueda gustar, a mí me gustaba. Ya no es mi liga.

En definitiva, All Star Batman & Robin es un tebeo polémico y desconcertante, que va de lo ofensivo a lo hilarante. Casi siempre entretenido. Una rareza que merece leerse, al menos para ser comentada con un par de cañas mediante: ¿Miller ha perdido la cabeza… o se ríe de todos nosotros? ¿Es demasiado agresiva, injusta o provocadora esta puñetera reseña? ¿»Qué»? ¿Me estás preguntando «qué»?… ¿Qué? Esto —Krunch—. Esto —Krunch… Krunch, krunch, krunch, krunch—.

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Mario

He visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves Skrull más allá de Apokolips. He visto al Doctor Manhattan brillar en la oscuridad cerca de la Zona Azul de la Luna. Todos esos momentos, guerra química y podcast.

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