AK-47 es la historia de la creación de este fusil y las circunstancias que llevan a su invención, pero también un recorrido por su... AK-47. La historia de Mijail Kalashnikov

Desde que se convirtiera en el fusil de referencia del Ejército Rojo y por extensión del Bloque comunista, el AK-47 ha desbordado los límites de la antigua Unión Soviética, para aparecer en manos de Fidel Castro o Salvador Allende, así como dictadores como Sadam Hussein o incluso Osama Bin Laden. Guerrilleros, niños soldado, narcos y delincuentes por igual lo han alzado, a veces simplemente como muestra de poder, y su carácter popular lo ha hecho protagonista de canciones, o a aparecer en películas.

AK-47 es la historia de la creación de este fusil y las circunstancias que llevan a su invención, pero también un recorrido por su presencia en los conflictos más sangrientos de la segunda mitad del siglo XX. A través de una serie de diez relatos escritos por el guionista Sergio Colomino (Sherlock Holmes y la conspiración de Barcelona, Sherlock Holmes y el legado de Moriarty), y dibujados cada uno por un artista surgido de la célebre escuela JOSO.

No es fácil afrontar sin prejuicios la lectura de una obra como ésta. Yo, personalmente, siempre he sido de la opinión de que las armas no matan. Son las personas quienes las empuñan las que lo hacen. De que un cuchillo se puede usar tanto para cortar el pan como para apuñalar a tu vecino reguetonero. El propio Mijail Kalashnikov afirmaba que él había creado un arma para defender las fronteras de su patria, y que no era culpa suya que se estuviera usando donde no se debía. Así pues, con esta idea en mente, me dispuse a leer esta obra coral acerca del creador de una de las armas de fuego más populares y extendidas del mundo.

Lo primero que me llamó la atención fue el tema objeto del cómic. ¿Qué tuvo de interesante la vida de Kalashnikov, aparte de haber creado el fusil que lleva su nombre? ¿A qué tipo de persona se le ocurre escribir una serie de relatos acerca de dicho fusil y del uso que se le da en el mundo? La respuesta la tuve nada más abrir el libro. Se trata de una disección fría e impersonal de las circunstancias que llevaron a su creación, de la época que a Kalashnikov le tocó vivir, y de cómo su creación se fue expandiendo por los confines del mundo, escapando a su control. En esta obra, el guionista Sergio Colomino no juzga a su personaje, sino que se limita a exponer hechos, historias reales o que bien pueden haberlo sido, en las que fue protagonista tanto Kalashnikov como su fusil.

Kalashnikov

Nicolás

La primera de las historias, Nicolás, ilustrada por Marcel Pérez Massegú, alterna páginas que muestran la situación de las calles del Petrogrado (actual San Petersburgo) pre-revolución con la ilusión del zar Nicolás II de mantener el dominio de su familia sobre el imperio durante otros tres siglos, sin ser consciente de lo que se estaba cociendo en las calles. Las páginas de Pérez dedicadas a las escenas en el frente y en las calles están teñidas de frío y sucio gris, mientras que las que muestran al zar con sus ministros, evaluando el nuevo (y posteriormente rechazado) modelo de fusil presentado por Fedorov están en tonos ocres, acordes con la calidez de los pasillos de su palacio. Un hábíl y socorrido recurso, el de alternar el discurso ingenuo del monarca con la realidad, absolutamente contraria, que acabará, como todos sabemos, propinándole una sonora bofetada.

La segunda historia, Briansk, ilustrada por Xevi Benítez, nos muestra una emboscada a un carro de combate ruso por parte de un panzer alemán durante el asedio a la ciudad de Briansk, en la que fue herido gravemente el propio Kalashnikov. Esta historia está narrada en primera persona y desde el punto de vista del protagonista. Aquí Colomino nos muestra el interés del joven Kalashnikov por cómo los elementos adversos pueden afectar al buen funcionamiento de un rifle de asalto, lo que le llevó a conferir a su rifle un mecanismo sencillo y fácil de usar, y una buena resistencia y funcionamiento en los entornos más hostiles.

Llegamos a Kamarada 47, dibujado por Roger Vidal, una historia que homenajea a los cómics de superhéroes de los años 40, en especial aquellos que, como el Capitán América y Los Invasores, tenían lugar en el frente europeo de la Segunda Guerra Mundial. Concebido como un what if?, nos muestra al superhéroe soviético Kamarada 47, creado mediante una suerte de suero del supersoldado, enfrentado a su némesis, Mister Ike (Eisenhower) y su poderoso esbirro el Capitán Dólar. Siguiendo el estilo de las historietas de esa época, e incluso el estilo de coloreado «de puntitos», es un curioso divertimento que juega con la premisa de cómo habrían sido los cómics de superhéroes si Stan Lee y Jack Kirby hubieran nacido en la Unión Soviética.

Kalashnikov

Querida Mary

Querida Mary, con dibujo y color de Mónica García Casado, es un relato epistolar, en el que seguimos el día a día de un soldado americano en la Guerra de Vietnam, en septiembre de 1968. Una historia muda, a la que acompañan sólo los bocadillos de texto que reflejan los pasajes de la carta que el joven soldado escribe a su novia Mary, que le espera en los EEUU. Una historia triste y llena de desasosiego, con un final abrupto y violento, en el que el rifle AK-47, usado por el ejército norvietnamita, frente al M16 americano, tiene un papel tristemente protagonista.

Kovrov, con Rubén Fernández y color de Iván Mas, no es tanto un cómic como un relato cronológico ilustrado de los hechos acaecidos desde 1914, con el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria, que dio origen a la I Guerra Mundial hasta el presente, relacionados de un modo u otro con el propio Mijail Kalashnikov, nacido en 1919. El ascenso de Lenin, Hitler y Stalin al poder, el ataque de Japón a EEUU en Pearl Harbor, la adopción del ejército ruso del AK-47 como arma reglamentaria frente al M16 del norteamericano Eugene Stoner, y su posterior difusión por todo el mundo, gracias a su durabilidad y sencillez de uso.

Allende, con el arte de Marcos Pérez Cerezo, narra las últimas horas del presidente chileno Salvador Allende, antes de su suicidio con su propio rifle AK-47, tras el golpe de estado del general Augusto Pinochet el 11 de septiembre de 1973. Esta historia, contada con un ritmo frenético, muestra a Allende con su casco y su AK-47 (un regalo de Fidel Castro), coordinando la defensa del Gobierno en el Palacio de la Moneda, hasta que la aplastante superioridad del ejército de Pinochet les llevó a rendirse. Allende, conocedor del futuro que le aguardaría, prefirió suicidarse antes de que le capturaran. Usando el mismo lenguaje que Querida Mary, las viñetas cuentan con los bocadillos de texto que reproducen el último discurso de Allende a la nación, transmitido por teléfono a Radio Magallanes antes de su muerte.

Kalashnikov

Munumento a Mijail Kalashnikov en Rusia

La séptima historia, El niño del Kalashnikov, con dibujo de Iván Mancera y color de Jordi Minguell, hace referencia a los niños de la guerra de Uganda. Estos niños son arrancados por la fuerza de sus casas y su familias, drogados y maltratados hasta doblegar su voluntad, y luego se les manda a la guerra llenos de odio y sed de muerte. Precisamente el AK-47 es un arma muy utilizada en estos conflictos, por su ligereza y facilidad de manejo, que es tal que «hasta un niño podría usarlo, y de hecho lo hacen». Esta historia está narrada al estilo de las Historias de la Cripta de la clásico editorial Warren, sustituyendo al Tío Creeepy por el Tío Mijail, y manteniendo el inesperado (aunque aquí no tanto, la verdad) y cruel giro final del relato.

Lanza de Neptuno, además de ser el título de otra historia de este libro, fue el nombre que recibió la operación militar estadounidense destinada a capturar a Osama Bin Laden en Pakistán en mayo de 2011. Narrada fríamente, sin uso de bocadillos ni cuadros de texto, y sin usar el trasfondo macabro y sobrenatural de Run y Siguerlin en su Gerónimo (publicado en el Doggy Bags 4 de Dibbuks), su inclusión en este volumen viene motivada por ser el AK-47 el arma que sostenía Bin Laden en las manos cuando fue localizado y abatido. El dibujo de Alicia Grande está lleno de escenas impactantes de la entrada de los soldados en el refugio de Abbottabad y de su avance hasta encontrar el líder terrorista.

Mijail es un emotivo encuentro ficticio entre Mijail Kalashnikov y un periodista extranjero, en el que el anciano inventor responde por enésima vez a las mismas preguntas sobre su creación, ya retirado con una pensión del estado en su casita de Izhevsk, y sin haber visto ni un rublo de los beneficios de la venta de su arma en todo el mundo. Magistralmente ilustrado por Ernest Sala, el bonachón anciano sufrirá un ataque de conciencia cuando se le haga ver la cantidad de muertes que se producen a manos del AK-47, más de 250.000 cada año.

Izhevsk es también en nombre del relato que cierra el volumen, en el que Sergio Colomino cuenta, con ayuda de la ilustradora Raquel Ródenas, su visita al museo Kalashnikov de la ciudad. Un toque autobiográfico para cerrar una obra coral monográfica, que se complementa con un puñado de pin-ups obra de Santi Casas, Carlos Moreno, Ibán Coello, Iván Mas, Jaime Martín, Mado Peña, San Miguel y Santiago Arcas.

Este volumen de NORMA Editorial es un auténtico paseo por la historia bélica del siglo XX, con el eje común de su rifle más representativo, que ha trascendido la frontera de la guerra para adentrarse en la cultura popular, apareciendo como protagonista en abundantes películas y canciones, además de haber sido empuñado públicamente por terroristas, revolucionarios y algunos de los personajes protagonistas de este siglo, como el mencionado Allende, Fidel Casto o Bin Laden,

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AK47. LA HISTORIA DE MIJAIL KALASHNIKOV
Sergio Colomino et al and Norma Editorial
Precio: EUR 24,70
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Jesús Tomás Dado

Jesús Tomás Dado

Lector de tebeos desde hace 40 años, antes de que se llamaran novelas gráficas. Totalmente enganchado a la lectura, el cine y y los dónuts de Lacasitos, pero vamos, que puedo dejarlo cuando quiera. Los dónuts no, lo otro.

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