Entrevista a Sergio Bleda
Pese a estar hablando de un autor relativamente joven, Sergio Bleda (Albacete, 1974) acumula ya más de quince años de profesión. A lo largo de su carrera, ha tocado casi todo tipo de historias y, sin embargo una de sus obras primerizas, El Baile del Vampiro, ocupa un lugar privilegiado en el ranking particular de muchos fans. Aprovechando que vuelve a presentar esta obra de la mano de Aleta Ediciones en un único volumen, nos hemos puesto en contacto con él y hemos tenido el placer de conseguir que Sergio Bleda conteste a algunas de nuestras preguntas, sobre su carrera pasada, presente e incluso futura. Tan sólo tenéis que seguir leyendo, pero os recordamos que podéis estar al tanto de su obra en su blog.
Tu primer trabajo publicado es la tira ‘Los Saurios’ el semanario Crónica y es una obra muy desconocida para el público que llegaste a autoeditar recopilada. Actualmente el formato tira está de moda gracias en parte a Internet. ¿Crees que podría ser un buen momento para su reedición?
No estoy seguro. Las tiras de Los Saurios fueron todo un aprendizaje para mí y mirándolas ahora siento bastante vergüenza del humor ingenuo y del estilo titubeante que tenía entonces. Nunca estoy del todo contento con mi última obra, así que imagínate con algo de hace diecisiete años. Quizá pudiera tener alguna curiosidad para mis lectores habituales, mas allá de eso no estoy seguro de que funcionaran comercialmente.

A principios de los 90 comienzas a colaborar con Kiss Comix y publicas ‘la novia y la ladrona’, ‘Melrose Pleasure’ o ‘Hot Rockets’. Existe un tópico sobre el cómic erótico en el que se dice que los autores se embarcan en este género como viendo la única salida posible para dedicarse profesionalmente a la historieta. ¿Eres partidario de desmontar este tópico o estamos ante la cruda realidad?
En mi caso fue verdad. Llevé muestras de mi trabajo a La Cúpula y Josep María Berenguer pensó que mi estilo encajaría más en el “Kiss Comix” que en “El Víbora”
El cómic erótico es un buen terreno para desarrollar tus habilidades narrativas y, claro, para practicar tu dominio de la anatomía.
Como además nadie hace crítica de cómic erótico nunca sientes que te estén juzgando y te sientes libre de poder experimentar, aunque, vaya, dentro de los propios límites de género. Y si encima trabajas en una revista que vende bien, arropado por unos autores más veteranos que tu, es difícil sentirte incómodo. Para mi fue una etapa genial de la que guardo un buen recuerdo.

Recuerdo haber conocido ‘El hijo de Kim’(1995) después de ‘El baile del vampiro’(1997). ¿Cuál crees que fue el ingrediente que hizo que gente como yo se volviera a indagar en tu obra anterior tras leer El baile del Vampiro? ¿Qué es lo que hace que tras más de 10 años siga siendo el trabajo que más suena en la cabeza de tus seguidores?
Los Vampiros son unos seres que nunca pasarán de moda porque están muy arraigados en el inconsciente colectivo y en nuestra cultura popular. Simbolizan el mal, el lado oscuro y misterioso, pero también el poder, el sexo, la inmortalidad…
Además la Línea Laberinto era el sitio ideal para la serie. Planeta se molestó en promocionarla mínimamente y todo el mundo hablaba de ella, de “Iberia INC.”, de “Mentat”…
Es una lástima que decidieran cerrarla porque muchos autores se quedaron sin su espacio.
¿Cómo se gestó tu entrada en Laberinto?
Cuando todavía vivía en Barcelona con Javier Pulido, Francisco Pérez Navarro quedó con nosotros para ofrecerle a Javi el proyecto de Mentat. Entonces fue cuando me enteré de que dicha línea iba a empezar a funcionar y que aceptaban proyectos de autores españoles.
Yo ya había trabajado con Sergi Gras, de Planeta, haciendo alguna historieta y varias ilustraciones como complemento de algunas colecciones Marvel. Era habitual que Javi y yo pasáramos por la redacción de Forum de vez en cuando para ver si caía algún trabajillo. Una vez, por ejemplo, realicé parte del dibujo de Buscema que hay en las guardas del tomo de Conan y Belit “La reina de la costa negra”, de Thomas y Buscema.
Como ya teníamos el contacto decidí reciclar “El Baile del Vampiro”, que era una vieja idea que ya había empezado a publicar en el año 1993 en un fanzine albaceteño de corta vida llamado “Panicomic”. Fue entonces cuando conocí a Toni Guiral al que le interesó mi proyecto.
¿Habrías continuado con la saga de Jacob e Inés de no cerrar Laberinto? ¿Crees que con la nueva edición por parte de Aleta, este podría ser un buen momento para retomarlo?
Si la línea Laberinto no hubiera cerrado me habría encantado continuar la serie, de hecho en Planeta se habló de convertirla en serie regular. Llevo años con la idea de recuperar esos personajes. Estoy seguro de que tarde o temprano lo haré.
A partir de este momento, recién entrado el nuevo siglo, llega una época breve aunque algo dispersa en la que colaboras con Art Brooks en L’Vamp y vuelves a las historietas eróticas para Wet Comix o Eros Comix ¿Se estaba gestando ya tu salto internacional o sufrías las consecuencias de la manida crisis del mundillo? ¿Qué opinas sobre esto de la interminable crisis?
Llevo oyendo lo de la crisis desde que empecé en este trabajo y no acabo de creérmelo. Lo que es cierto es que en nuestro país hay más aficionados al cómic japonés, americano o francés que al español, de modo que si quieres vivir de esto tienes que hacerlo trabajando para el extranjero. Pero yo no llamaría crisis a esa situación, es simplemente que la oferta española no atiende las demandas del público. Supongo que la situación es muy similar a la del cine español, con la salvedad de que las productoras cinematográficas españolas si que invierten dinero en promocionar sus productos. Cada vez que Alex de La Iglesia, por citar un director español, estrena una película, la maquinaria promocional se pone en funcionamiento y vemos a los actores acudiendo a todas las cadenas de televisión y radio, sin embargo las grandes editoriales españolas ponen más empeño en promocionar productos importados que saben, o creen saber, de antemano que van a funcionar comercialmente que en ofrecer material autóctono. Yo creo que los autores españoles somos muy capaces de ofrecer obras comerciales al público pero si los lectores no se enteran de que estas existen es muy difícil que lleguen a acceder a ellas. Además el mercado actual está muy saturado y las novedades están muy poco tiempo en el escaparate de las tiendas de cómics.
L´Vamp me dio la oportunidad de trabajar en color y me sirvió como aprendizaje, y las historias eróticas que hice con Vicente Cifuentes, Zar y algunos colaboradores para Wet Comix me sirvieron para malvivir y apenas pagar el alquiler. Esto hizo que comenzara a trabajar para la industria cinematográfica española realizando storyboards.
Entonces, en aquella época que comentas, me di cuenta de que la única opción, si quería vivir de mi trabajo como historietista, era trabajar para el extranjero y fue cuando Rafa Fontériz me habló de Strip Art Features.
A partir de 2003 empieza tu etapa internacional, que continúa hoy día: Duérmete, niña, Bloody Winter y la Conjura de cada miércoles con la editorial Strip Art Features. ¿No impone un poco compartir editorial con pesos pesados del calado de Hermann, Jordi Bernet o Joe Kubert?
No te lo planteas de esa forma, en realidad lo que pasa es que se siente uno muy orgulloso de haber compartido editorial con estos gigantes de la historieta a los que siempre ha admirado y respetado. Pero eso me pasa desde que empecé a trabajar en el Kiss y al lado de mis páginas podías encontrar las de Moebius o Frank Thorne.
Actualmente, de todos modos, he cambiado de editor. Precisamente este mes sale publicado en Francia el primer número de una serie que he creado con el guionista francés Nicolás Pona para la editorial Soleil que se llama “Dolls Killer”.
Es extraño, y más teniendo en cuenta que compartiste piso con Javier Pulido, no haber visto tu nombre en los créditos de las grandes editoriales americanas. ¿Se trata de una cuestión de libertad creativa o los motivos recorren otros derroteros?
Nunca he sido demasiado fan de la historieta americana. En realidad fue cuando compartí piso con Javi cuando me di cuenta de que había mucha calidad en ese mercado. No es cuestión de libertad creativa, sino del tipo de mercado en el que se siente uno a gusto. El sistema de trabajar que tenemos en Europa me atrae más que el que tienen en Estados Unidos. Por lo demás el mercado francés está tan estandarizado como el americano, no nos engañemos.
Poniéndonos un poco frikis, ¿no hay ninguno de los grandes superhéroes de Marvel o DC que te gustaría dibujar?
Bueno, siempre me he sentido atraído por Batman. Creo que es un personaje muy interesante.
Teniendo en cuenta que ya has cultivado varios géneros, ¿Hay alguno por el que te decantas?
Siento una predilección hacia los escenarios oscuros y las historias con algún componente fantástico o paranormal, pero no me cierro a nada.
Hace un año, dejas la presidencia de la AACE y se monta toda una polémica en torno a este hecho. ¿Con las aguas más calmadas por el paso del tiempo te gustaría aclarar algo o prefieres dejarlo todo como está?
No hay nada que aclarar. Lo que pasó en AACE fue una de las cosas más demoledoras y deprimentes que me han sucedido en la vida.
Sigo pensando que la junta de AACE no obró correctamente, claro que eso es precisamente lo que la junta de AACE piensa sobre mi. Quien conoce toda la historia, su versión y la mía, puede opinar, quien no la conoce no debería hacerlo.
El único consuelo que me queda es que me fui de allí con la cabeza bien alta y la satisfacción personal de haber obrado en todo momento bajo los dictámenes de mi conciencia.
Desde hace algún tiempo están vendidos los derechos de Duérmete, Niña y el Baile del vampiro para su versión cinematográfica. ¿Nos puedes dar algún detalle más de lo que se está cociendo?
Los proyectos siguen dando vueltas en busca de financiación. De vez en cuando una productora se interesa, se habla de actores, de directores, de guionistas, pero luego todo se queda en el proyecto y vuelve a comenzar. Hace poco, de hecho, una productora se ha vuelto a interesar hace poco por el guión escrito por Helio Mira. Cuando se de luz verde a alguno de los proyectos cinematográficos será una alegría, pero no es algo que me obsesione. Mi negocio son las historietas y a ellas dirijo toda mi atención.
Terminamos con una pregunta ligera que nos suele gustar hacer ¿Qué cómics lees actualmente?
Lo cierto es que cada vez compro menos tebeos. Estoy releyendo a Hugo Pratt y los últimos títulos que he comprado han sido “36-39” de Carlos Giménez y “Green Manor” de Bodart y Vehlmann. A parte de eso procuro ir, poco a poco, cubriendo mis carencias literarias. El escritor que me tiene completamente enganchado es George MacDonald Fraser quien, por desgracia, falleció a principios de este año. Sus novelas de “Las aventuras de Harry Flashman” (una especie de James Bond decimonónico sin escrúpulos) son una delicia.
No te robamos más tiempo. Muchas gracias, Sergio.
Gracias a vosotros.










