Leyendo entre Líneas: La huida hacia adelante
En ocasiones tomamos decisiones que no admiten marcha atrás. Y nos vemos obligados a asumir las consecuencias. A veces sucede que estas consecuencias no nos gustan, y la situación parece ir cada vez a peor. Pero no podemos mirar atrás. No podemos deshacer lo que hemos hecho, y la única opción es seguir adelante, esperando que las cosas acaben volviendo a su cauce. Aunque duela. Aunque sea malo. Aunque acabemos perdiendo. Porque no podemos retroceder.
A veces da la impresión de que esto es lo que está pasando en el mundillo. Una constante huida hacia adelante. Se han tomado, en su momento, decisiones polémicas que han provocado multitud de quejas. Y en vez de rectificar, se ha ofrecido más de lo mismo, a la espera de que callen las voces, de que la gente olvide, y de que al final acabemos tragando.
Por un lado tenemos la manía de sacar en tapa dura colecciones o series que, por su calidad, no merecen ese formato (como los BoME de la Viuda Negra o el Motorista Fantasma) u otras que, por ser series regulares, resultan inapropiadas (como las series MK Daredevil o el Excalibur de Claremont y Davis).
Por otro, está la moda de “absolutizar” todo lo que tenga visos de venderse bien. Uno puede entender un Absolute Watchmen, un Absolute Kingdom Come, e incluso un Absolute Largo Halloween, porque son obras amplias, de muchas páginas, que resisten el embiste de una tapa dura. ¿Pero cómo le sienta el formato Absolute a La Broma Asesina, o al Año Uno, por poner un par de ejemplos?
Es como si ahora todas las reediciones de material clásico hubieran de sacarse cuanto más grandes, mejor. Bueno, esto tiene una explicación muy sencilla: este material, al ser una reedición, ya está en posesión de muchos aficionados. Si se vuelve a sacar en el mismo formato, difícilmente lo comprarán (los que aún no lo tienen picarán de todas formas). La única forma de apelar a estos compradores potenciales es “mejorar” el producto que ya tienen. Y si no se puede hacer “mejor”, habrá que hacerlo “mayor”. Y ahí lo tienes: compras el mismo tebeo que ya tienes, pero más grande, más grueso, no mejor. Pero es curioso que el tebeo siga siendo el mismo.
Otro argumento que se ha dado es el de intentar captar, mediante formatos de lujo, a gente que no lee tebeos. Tal vez porque la tapa dura aporta cierta apariencia de producto “adulto y serio” que les separa de la imagen que los profanos tienen de los comics de superhéroes (eso, y llamarles “novelas gráficas”, que siempre viste más).
Este planteamiento choca con dos grandes escollos: en primer lugar, estos cómics se siguen vendiendo en la sección de tebeos de las librerías. Y si esta gente a la que se intenta captar no visita estas secciones, de nada sirve. El segundo problema de ese razonamiento está precisamente en el precio fijado para el artículo. No se puede pretender introducir a un cliente potencial en tu mercado ofreciéndole un producto cuyo precio produzca rechazo. Por eso los coleccionables de los kioscos nacen siempre con una oferta de lanzamiento. Por eso las operadoras de telefonía móvil te regalan teléfonos si te vas con ellos. Por eso Carrefour hace 3×2 de vez en cuando. Etc.
Ahora ninguna editorial se atreve a reeditar material clásico (ojo, hablamos de volúmenes únicos o miniseries) en formato económico. Todo son Absolutes y BoMEs. Las editoriales han entrado en una dinámica peligrosa en la batalla de los formatos. Es la huida hacia adelante: tapa dura para todo, que seguro que va a vender igual, hasta que reviente. No existe el TPB.
¿Podría esto desembocar en una explosión de la “burbuja comiquera”? ¿Llegará el día en que los lectores digan “hasta aquí hemos llegado” y dejemos de comprar? ¿Rectificarán las editoriales?
Si ni siquiera los showcases de aquí son los showcases de allá…
(Como nota aparte, y dado que lo cortés no quita lo valiente, con las reedición de series regulares pasa todo lo contrario: Ahí están las Bibliotecas Marvel, los tomos Clásicos DC y los gruesos Universo DC. La elección de este formato es obvia: es mucho material a recopilar, cuya publicación en tapa dura no aguantaría ningún bolsillo).


