La Espada de Orion: Mitos de alquiler
Ya es sabida por casi todos la costumbre que existe en este mundillo de erigir y derribar mitos. Cuando un autor despunta, bien por méritos propios o por propaganda editorial (que esto sería otro tema) tendemos a exigirle un nivel de calidad que en cuanto deja de cumplir, nos lleva furiosos a proclamar su decadencia. Teniendo en cuenta que vivimos una época en la que las estrellas son principalmente los guionistas, en la última temporada se han podido oír voces en este sentido acerca de J. M. Straczinsky, Greg Rucka o incluso de autores aún de moda como Ed Brubaker.

Lo que quería intentar dejar claro es que una obra floja no significa ni mucho menos el final de una carrera y, sobre todo, que en los casos de trabajos de encargo es hasta más excusable. Veamos, es normal y debería servirnos de guía a la hora de comparar un tebeo, que un autor siempre va a sentirse más motivado por un proyecto personal, nacido de una idea propia, que en un trabajo que le es asignado. ¿Por qué Ed Brubaker se sale en Sleeper o Criminal y decepciona en Uncanny X-Men? ¿Por qué Greg Rucka está tan bien en Queen & Country y tan flojo en Lobezno? ¿Por qué aún recordamos Midnight Nation de Straczinski y aborrecemos lo último que ha hecho con Spiderman o los 4 F? Se me ocurren dos motivos. El primero ya lo adelantaba; no es lo mismo tener una idea y ponerse manos a la obra para convertirla en un guión, que ser asignado como guionista de una serie y ponerse a pensar ideas. Por otro lado está ese famoso mito que son las intrusiones editoriales, que son algo así como las meigas, haberlas hailas, pero nadie sabe decir a ciencia cierta dónde están ni hasta qué punto llega su influencia.

No significa esto que cada vez que un autor escribe mainstream vaya a resultar un tebeo menor. Lo que quiero decir es que probablemente un bombazo editorial estará mucho más atado desde las altas esferas que una obra menos sonada. En este tipo de obras es donde normalmente se salen los autores. No hace falta recordar que de series de segunda fila, olvidadas o sin rumbo en un cierto momento, han salido algunas de las obras más memorables del comic USA. Ahí están el Thor de Walter Simonson, la JLA de Giffen, deMatteis y Maguire o La Cosa del Pantano de Alan Moore. Quizá a no tan alto nivel, pero eso mismo ha pasado más recientemente con Hulka de Dan Slott o Booster Gold. Hay ocasiones en que un autor tiene una idea y consigue llevarla a cabo en un encargo. Algunas de las películas más grandes de la historia se presentaron escondidas bajo el aspecto de ‘una del oeste’. El cómic mainstream puede ser un vehículo igual de bueno que cualquiera para contar buenas historias, pero ¿cuánto creéis que puede desarrollarse una historia si cuando llevas dos capítulos te dicen que hay que montar un cross over con el megaevento del momento?

Tened en cuenta que por mucho que queramos disfrazar de ‘Arte’ todo este mundillo, para la mayoría de los autores de comic esto es un curro como ese al que vosotros y yo vamos cada mañana. ¿Acaso todos los días rendís igual en el trabajo?
Aprovechaos de esos días lúcidos. Ahora que somos tan aficionados a los tomos, aprovechad y buscad en las miniseries más olvidadas y encontraréis sorpresas como el Hombre Hormiga de Kirkman o NextWave. Si no siempre podréis recurrir a los proyectos más ‘personales’ que suelen ser una baza segura. Echadle un vistazo a Criminal o Los Muertos Vivientes o si nos os importa leer en inglés leed Book of the Lost Souls de Straczinsky y Colleen Doran y decidme si su Spiderman, sus 4F o su Thor están a la altura.

