La Espada de Orion: Epilogueando lo Fantástico
Bueno, por fin. Justo aquí debajo tenéis las últimas páginas de este proyecto que tantas alegrías y quebraderos de cabeza nos ha dado. Y eso que un servidor no era directamente responsable del proyecto, pero más para bien que para mal, no he podido evitar seguirlo de cerca. Por eso me ha parecido bien aprovechar este pequeño rincón de divagaciones y exponeros desde aquí como se ha podido vivir Reinventando lo Fantástico.

Cuando esto comenzó, nació como una idea fantástica, pero muy inocente, y creo que la mayoría de nosotros no nos imaginábamos que algún día llegaríamos a verlo tal como lo tenéis hoy. Y no me refiero sólo al resultado final, sino a todas las sensaciones y momentos que ha traído consigo.Un día como cualquier otro, la idea surgió de nuestro inefable Markitos. A nadie se le ocurrió oponerse. De llevarse a cabo sería genial. Sin embargo, los más escépticos, como un servidor, dudaban que un proyecto de esta envergadura pudiese llevarse a cabo con éxito desde un medio como el nuestro. Sin embargo nos seguía pareciendo una gran idea y optamos por tirarnos a la piscina. Sólo faltaba encontrar algún incauto que se encargara de coordinarlo. De nuevo para mi sorpresa, el propio Markitos y Salvi García se hicieron cargo del marrón y comenzaron a saltar en el trampolín. He de decir que este paso consiguió ilusionarnos a todos y hacernos tomar parte activa.
Comenzamos la captación de autores. Aquello fue el primer síntoma. La respuesta fue bastante mayor de lo que nos esperábamos. No creo que nadie entre nosotros pensara que tantos y tan buenos autores se iban a unir a un proyecto, que por muy benéfico que fuera, seguía siendo un trabajo profesional a cambio únicamente del agradecimiento de todos. Nuestra muerte de éxito fue tal, que decidimos ampliar el proyecto con los extras, dando así la oportunidad de implicar autores amateur como un servidor, con la antesala de ilustraciones de otros grandes autores.

Llegó entonces lo más difícil. Una vez contactado, había que organizar a cada autor, darle los detalles necesarios y miles de tareas más que ni imaginaríais que puede suponer una iniciativa de este tipo. Durante el proceso hubo alegrías y desgracias, tragedia y comedia, amores y odios…, vamos para una película. Varios autores tuvieron que quedarse en el camino y otros tantos fueron llegando. Salvi y Markitos no daban abasto y nuestra ayuda tampoco llegó a ser suficiente en muchos casos. Mario Losada movió todo lo necesario para que la subasta benéfica funcionara como debe. Articulistas como Eduardo López Lafuente o Miguel Redondo prestaron también su colaboración desinteresada. El estrés y las tensiones que pudieran crearse se minimizaban pensando en el día que se empezara a publicar.
Por fin llegó ese día y recuerdo de varios de mis colegas tortenses confesaron sentirse como si hubieran parido, pero la criatura resultó ser preciosa. Aún había que verla crecer y ya sabemos como son los niños, a cada alegría le sucede otra nueva preocupación. Hoy por fin nuestra criatura ha cumplido la mayoría de edad y todo el esfuerzo invertido por sus padres (y sus muchos tíos) parece haber merecido la pena.

Bueno, aún queda todo el tema de la subasta, en la que esperamos que el fin benéfico para el que fue creado todo esto surta efecto y se genere una bonita recaudación. Vendrá después una despedida como dios manda (¿pensabais que lo dejarían en mis zarpas?) y luego…
¿Y luego qué? Pues de momento la vida sigue y esta vez con la cabeza bien alta por el orgullo. La respuesta a si esto se repetirá la tienen los astros, nadie más que ellos. Me gustaría abrirá la puerta a la jaula de los pájaros de mi cabeza y hablaros de lo genial que sería otra iniciativa de este tipo o incluso una aún mayor con mayor cantidad de implicados, pero sólo los verdaderos responsables, y no yo, saben los sacrificios que esto ha supuesto. Tened en cuenta que aquí nadie ha cobrado por esto y que para muchos, la única recompensa es ver materializado Reinventando lo Fantástico. ¿Quién se atreve a decir que no es suficiente?

