El cine de las tortas: Batman Begins (2005)

Aprovechando el recién estrenado trailer de The Dark Knight, la maquinaria cinematográfica de ELHDLT salta directamente desde las dos entregas burtonianas sobre la figura de El Hombre Murciélago (ya comentadas anteriormente) hasta la más reciente Batman Begins, dejando por el camino las dos famosas y discutidas apuestas de Joel Schumacher, que en su momento serán tratadas con la debida atención.
La polémica está servida. Detractores y entusiastas de la peli de Cristopher Nolan se enfrentan a partir de ahora en un duelo sin cuartel. Yo por mi parte me declaro en contra de esta producción y me atrevo, incluso, a tildarla de tomadura de pelo.
Recuerdo que la peli me causó una notable impresión al verla por primera vez en una sala de cine. Las algo más de dos horas de metraje contienen buenos momentos apoyados fundamentalmente en los fabulosos secundarios (inmejorables diría yo) Michael Caine, Morgan Freeman o Gary Oldman bastan para hacer que la película gane muchos enteros. El primero clava el papel de Alfred, con ese toque de cinismo de mayordomo inglés tan a su medida. Morgan Freeman, como Lucius Fox, posee menos líneas de diálogo (detalle muy de agradecer, visto con perspectiva) pero su personaje resulta fresco y amable, de lo mejor de la peli. Y por último Gary Oldman como el teniente Gordon… Gary Oldman es Gary Oldman, y poco más hay que yo pueda decir al respecto.
En un principio disfruté con la génesis del personaje. Me gustaron aquellas primeras secuencias en las que se veía a Bruce como Batman y recuerdo sonreír con ciertas frases citables que ahora no recuerdo (lo que me lleva a pensar que no eran tan buenas).

Al volver a ver el filme, de nuevo en el cine, volví a disfrutar en menor medida de estos aciertos, y sin embargo ya se me hacían muy cuesta arriba las debilidades de la peli. Un revisionado deja en evidencia el guión atroz perpetrado por el propio Nolan junto a David S. Goyer, creo que el peor escritor de Hollywood, del que he visto muchas más pelis de las que me gustaría, salvado quizá en Blade II.
El libreto mezcla los acontecimientos narrados en el genial cómic de Frank Miller, Batman: Año Uno, con un personaje clásico revisitado para la ocasión como es Ra’s Al Ghul, además de incrustar con calzador al Espantapájaros así como al mafioso Falcone y otras piezas del universo batmaniaco. El mejunje que se obtiene como resultado es una historia sin pies ni cabeza con unas pretensiones de realidad que la desmontan por completo.
Los personajes hablan y hablan -sin parar- todo el tiempo dando vueltas a los mismos planteamientos. Los discursos de Rachel Dawes (la inefable coneja Katie Holmes, actualmente en el descrédito más absoluto) me resultan decididamente insufribles, ¡que alguien calle a esa mujer, por dios! ¿A quién le interesa esa parrafada que nos suelta delante del local de Falcone?
El personaje de Liam Neeson también duele lo suyo ¿hace falta rajar tanto para expresar tan poco? El tío no se calla ni debajo del agua. Al tercer intento de hacer entender a Bruce el modus operandi de la Liga de las Sombras el respetable ya empieza a pensar en el perrito caliente de después… vaya brasas. No sé la cantidad de veces que el texto puede repetir la palabra ‘miedo’, pero lo cierto es que no hace falta tanta cháchara para explicar unos conceptos tan sencillos.
El guión hace aguas por todas las partes. Si bien ha quedado claro que, en mi opinión, los diálogos se caracterizan por ser lo menos conciso que he visto nunca, también son dignos de reseñar algunos pasajes absurdos como el evaporador de agua (menuda estupidez, de verdad) o la tontería del tren que termina en la torre Wayne. Aspectos que resultan más absurdos aún teniendo en cuenta las pretensiones de realidad del filme.
A todo esto añadimos la manía de relacionar directamente a los malos con Bruce, con el único fin de justificarle moralmente aún más, si es que sus eternas conferencias no lo habían hecho ya. Primero el yonki que mató a sus padres, después que no, que fue Falcone… al final resulta que tampoco: detrás de todo estaba Ra’s Al Ghul. Unos trucos de guión tan infantiles que al estar disfrazados con traje de adulto resultan difíciles de digerir.

Para acabar de rematarlo (al guión, digo) entra en juego el desarrollo de la figura de Wayne Senior como tipo capitalista modélico capaz de rescatar de la crisis a toda una ciudad, en vez de pensar enriquecerse él mismo únicamente. El cuento que sólo se creen en el los USA de que una persona con mil millones produce más que mil personas con un millón, y el sueño americano, y bla, bla, bla. Todo explicado muy despacito y frase a frase como si fuéramos idiotas.
No obstante, aunque parezca lo contrario, no es esto lo que más me indigna de la peli. Incluso podría pasarlo por alto desconectando el chip de exigencia neuronal y especiando los revisionados en al menos cinco años. Lo que más me jode (hablando claro) de Batman begins son las secuencias de acción. En ellas no se ve absolutamente nada, y cuando digo nada, es nada.
Algunos pueden justificarlo aludiendo al carácter oscuro del héroe, y defendiendo que eso es precisamente lo que busca el director, que no se le vea cuando lucha… Bueno, pues no estoy de acuerdo. Esa teoría puede ser válida para las primeras escenas en las que sale el murciélago, pero ¿y en el resto? El combate con katanas en el hielo, la pelea en la cárcel o la persecución con el Batmóvil no pretenden ser oscuras ni misteriosas. Simplemente no se ve nada porque el director así lo ha querido.
En el típico duelo final ¡la cámara no apunta a los protagonistas! ¿Que se supone que están filmando? En un vagón iluminado como ese es difícil que nuestro héroe se oculte en las sombras, por lo tanto los motivos del director para filmar de esta forma solo pueden ser dos:
a) - No tiene dinero para pagar a un cámara abstemio.
b)- Quiere disimular su incapacidad.
Ya se sabe que éste es un mal endémico en el cine actual, pero es que en esta peli se sale del pellejo. ¿Por qué rodar así? Me lo pregunto constantemente… ¿Por qué? Pues puede que…
1 - La culpa la tenga Oliver Stone. Ese tío ha jodido el cine con su lenguaje vídeo clip. Seguro que si llega a saber que le iban a imitar, y encima tan mal, se hubiera cortado de hacer Asesinos Natos.
2 - Los chavales de ahora capten el doble de imágenes por minuto que nosotros y las películas del año 95 para abajo les parezcan caracoles.
3 – Como el cine digital da la posibilidad de realizar encuadres imposibles, vamos a aprovecharnos de ello aunque sea para mal.

Basta de rajar por hoy y quedaos con la reflexión. Tampoco me toméis muy en serio que ni yo mismo me creo del todo lo que digo, si al final la peli está entretenida y la banda sonora se sale. Ahora es cuando me crujís en los comentarios.
¡Es la hora de las tortas!

