El Nuevo Universo Marvel: Lo que pudo ser y no fue
Hola amiguitos, estamos otra vez de vuelta en este vuestro espacio (o algo así) favorito, y nada mejor para aprovechar la publicación de NewUniversal por parte de Panini, que recuperar uno de los acontecimientos más extraños surgidos a mediados de los años 80, el Nuevo Universo Marvel.
La iniciativa del Nuevo Universo en Marvel fue uno de los desafíos más arriesgados y ambiciosos del por aquel entonces Editor en Jefe, Jim Shooter, que de lo único que le valió fue para lapidar de manera terminal su carrera como Editor en 1987.
Pero hagamos un recorrido a la accidentada carrera del Nuevo Universo para contemplarlo desde un ángulo más amplio.
La historia surge como un homenaje al 25 Aniversario de Marvel Comics (1986) y reunió a gente como Archie Goodwin, Mark Gruenwald, Tom De Falco, Eliot Brown, John Morelli y al propio Shooter como el ‘equipo creativo’ del Nuevo Universo. Crearon un espacio que se alejaba completamente de la continuidad oficial, operando en un universo propio e independiente. El concepto superheroico estaría fortísimamente restringido, dándole un aspecto mucho más realista, siguiendo la estela de obras como Watchmen o Miracleman. Así que sin alienígenas, entidades mitológicas o supertecnología, los nuevos elegidos dotados de ’superpoderes’ iban a estar atados a un nuevo concepto de realidad donde cualquier mínimo empleo de sus habilidades tendría la más real de las repercusiones y donde la evolución temporal seria igual que en la vida real.
Todo esto culminaba con la idea que representaba el Nuevo Universo, el ‘Evento Blanco’, un extraño fenómeno astronómico que duro unos segundos y que daría pie a la pregunta, ¿Que pasaría si hubiera gente corriente con superpoderes?

Así que de repente, nos encontrábamos con que dos de cada millón de personas adquirieron nuevas habilidades, la gran mayoría de estos no sufrieron especiales cambios pero también los hubo que quedarían marcados con horribles secuelas en forma de mutaciones físicas.
Estos eran los puntos básicos del Nuevo Universo, en esencia lo opuesto al ‘oficial’ Universo Marvel. Todo esto se reflejaría en una sociedad donde, asumiendo la nueva realidad, pronto los empezarían a diferenciar a todos los niveles. Estos eran, entonces, los cimientos del Nuevo Universo Marvel, prometedor y muy valiente, con un Jim Shooter apostando muy fuerte. Todo estaba bien planificado; las campañas publicitarias y equipos artísticos de prestigio apoyándose en un ‘universo’ cohesionado y bien estrucuturado.
Y es a finales de 1986, cuando los títulos del Nuevo Universo empiezan a publicarse:
- Codename: Spitfire (13 números) (Octubre de 1986-Octubre de 1987)
- Star Brand (19 números + 1 annual) (Octubre de 1986-Mayo 1989)
- Kickers, Inc. (12 números) (Noviembre 1986-Octubre de 1987)
- Mark Hazzard: Merc (12 números) (Noviembre de 1986-Octubre de 1987)
- Nightmásk (12 números) (Noviembre de 1986-Octubre de 1987)
- D.P. 7 (32 números + 1 annual) (Noviembre de 1986-1Junio de 1989)
- Justice (32 números + 1 annual) (Noviembre de 1986-1Junio de 1989)
- Psi Force (32 números + 1 annual) (Noviembre de 1986-1Junio de 1989)

Todo iba a funcionar a la perfección pero el resultado fue el fracaso más estrepitoso. Las buenas intenciones y el mejor trabajo en el Nuevo Universo pronto se fueron diluyendo ante la malísima política editorial, ya que apenas se apostó por una línea que nació muerta debido a las rencillas internas con un Jim Shooter, que no había dejado grandes amistades (pero si feroces enemistades) en Marvel. Los malos humos se agudizaron al extremo, buscando la excusa del Nuevo Universo para quitárselo de encima. Así de fácil, la iniciativa del Nuevo Universo cayó al pozo de los leones editoriales de las disputas internas, se torpedearon las diferentes iniciativas publicitarias, los equipos creativos de lujo se bloquearon, baile de guionistas y dibujantes, recortes radicales de presupuesto, despidos…
Pronto el Nuevo Universo se convirtió en el ‘Nuevo Camarote de los Hermanos Marx’, exteriorizando a lo largo de los 3 años que duró, las diferentes trifulcas internas que llevaría a la agonía de las diferentes series, que no merecieron espectáculo tan lamentable, dadas las buenas sensaciones que desprendían.
Y así nos situamos en aquellos tormentosos días de noviembre de 1986 donde Jim Shooter iniciaría el camino sin retorno dentro de Marvel y que culminaría con su salida de la Casa de las (Des)ideas. Mientras la industria del comic aun estaba digiriendo la contundente ‘Dark Knight Returns’ de Frank Miller y la épica ‘Crisis en las Tierras Infinitas’ de Wolfman y Pérez, las primeras pinceladas del Watchmen de Alan Moore y Dave Gibbons empezaban a hacer historia a todos los niveles, nuestro intrépido editor, confiando en las posibilidades que tenia su proyecto, creía que podría ser otro éxito en el mercado. No tardaría mucho en percatarse de lo que iba a suponer el ‘Nuevo Universo’ en Marvel, la gloria que anhelaba, acabaría en un catastrófico terremoto interno.

Los primeros movimientos de que algo no funcionaba ya se habían apreciado mucho antes de la publicación de las series del Nuevo Universo; el presupuesto prometido se quedaba en nada, las promesas de prestigiosos autores no era mas que mero humo de café y puro de restaurante, los enemigos y repudiados por Shooter empezaban a crecer en numero y lo que era peor todavía, convirtiéndose en los prestigiosos artistas que necesitaba.
Pronto Shooter se encontraría solo, tirando de un círculo cercano de colaboradores, no de brillantes autores, que decidió ser fiel a su estilo y a sus ideas. El círculo formado por Shooter, Eliot R. Brown, Tom De Falco, Mark Gruenwald y especialmente el entrañable Archie Goodwin se puso manos a la obra. Asumiendo sus limitaciones, cada uno de ellos aportó lo mejor que tenía, ganas y trabajo. Pero pronto quedaría demostrado que las expectativas creadas por Shooter no podían alcanzarse.
Jim Shooter, asumió con todas las consecuencias el enorme marrón que se venia encima y se lanzo el primero, su creación ‘Star Brand’ (El Superman del Nuevo Universo) junto a John Romita Jr. a los lápices era lo mas prestigioso que podía presentar el Nuevo Universo en aquel momento. Junto a Shooter, un fugaz Eliot R. Brown aportaría ‘Spitfire’ (Un Iron Man descafeinado), acompañado de Herb Trimpe, demostrando magistralmente lo que no se tiene que hacer con un comic. El malogrado Mark Gruenwald, junto a Paul Ryan y Lee Weeks, haría lo propio con ‘D.P.7′, demostrando la profesionalidad que atesoraban (fueron de los pocos que aguantaron hasta el final con su creación). Tom De Falco y Ron Frenz trabajarían con ‘Kickers Inc’ (Futbolistas con superpoderes, buff!!). Y finalmente, no por ello menos importante, el legendario Archie Goodwin mostraría su buen hacer, dejando bien claro que veteranía y trabajo darían sus frutos en forma de reconocimiento como el principal valedor del Nuevo Universo. Fueron suyas algunas de las creaciones mas longevas y exitosas del Nuevo Universo como ‘Justice’ o ‘Psi Force’ o en menor medida ‘Mark Hazzard: Merc’ o ‘Nightmask’.

Así que viendo semejante panorama ‘creativo’, las cartas estaban más que marcadas y Marvel estaba, al fin, con el pretexto perfecto para quitarse a Shooter de encima. Y así, esta situación provocó que su sustituto, Tom De Falco y Howard Mackie, hicieran auténticos juegos malabares para seguir cohesionando el universo proyectado por el defenestrado editor desde 1987. Entre otras cosas, plantearon junto a Bryne y Gruenwald una ’salida honrosa’ al pastel que tenían entre manos y que se fueron concretando a lo largo de los meses siguientes con,‘The Pitt’ (1987), ‘The Draft’ (1988) y finalmente ‘The War’(1989). Esta serie de especiales iría cerrando la breve incursión del Nuevo Universo de manera abrupta, haciendo una autentica tábula rasa en un intento de olvidar lo mas rápido posible tan desafortunada experiencia.
No obstante, autores como Mark Gruenwald, Peter David o Fabian Nicieza a lo largo de la década siguiente y enfrascados en otros proyectos, no olvidarían su paso por el Nuevo Universo, trayendo de vuelta aquel evento en series como ‘Quasar’,'Spider Man-2099′ o ‘Gambito’. Más recientemente se daría su ‘recuperación’ en la saga ‘World Tour: New Universe’ (Exiles:nº72-74) publicado a finales de 2005. Coincidiendo con su 20º aniversario en 2006, se publicaría el ‘Untold Tales of The New Universe’, un proyectos especial patrocinado por Joe Quesada que recogería varias historias situadas dentro de la continuidad del Nuevo Universo, justo antes del inicio de ‘The Pitt’. Star Brand, Justice, DP-7, Psi-Force y NightMask serían los elegidos para hacernos recordar aquellos años tan intensos en sendos cinco one shots con historias un tanto irregulares en su conjunto, que servían como preludio para el evento que estaban desarrollando Warren Ellis y Salvador Larroca.

Más de uno se echaría temblar al oír que el guionista británico se iba a encargar de ‘relanzar’ el Nuevo Universo. Conocida es la peculiar forma de ser y sus innumerables rarezas, que lo hacen tan irregular ¿Así que le ofrecen moldear el Nuevo Universo a su antojo y encima con un dibujante como Salvador Larroca? Bueno, la cosa puede funcionar. No nos vamos a engañar, la crisis en el Nuevo Universo de los ochenta no era difícil de superar y tan mal no lo iba a hacer el británico, pero aunque parezca mentira, con Warren Ellis todo era posible (si algo le caracteriza es que tiene muy buenas ideas que demasiadas veces no sabe concretarlas). Empezamos a escuchar las ideas que tenia; empezar de cero, quedarse con lo menos malo, una realidad ‘ligeramente’ alternativa para moldearlo a su estilo, con unas gotitas de Ciencia Ficción y Conspiraciones que tanto le gustan y, sobre todo, planificado en arcos argumentales de 6 números para no estresarlo.
La aventura empezó en Diciembre de 2006 y durante los 6 números, Warren Ellis no se complicó la cabeza y se lo tomó con calma, que es cuando mejor trabaja. Se dedicó a ir tejiendo el tapiz del Nuevo Universo, presentando el nuevo contexto donde transcurre la historia, el desencadenante: el Evento Blanco (y sus inmediatas consecuencias). Sobre todo, los personajes elegidos por el guionista británico le permitirían ir abriendo nuevas posibilidades creativas. Y lo consigue, vemos las nuevas versiones de Starbrand, Justicia, Nightmask y Spitfire como eje básico, aunque eso no quita para que el británico haga referencia a otras series del Nuevo Universo original y va acoplándolo sobre su nuevo puzzle.
Pero sin duda alguna lo mejor de este ultimo intento de revitalizar aquel universo, es el aspecto gráfico, no vamos a descubrir ahora lo buen dibujante que es Salvador Larroca ni nos vamos a extender sobre sus virtudes, que ya conocemos todos pero es aquí donde, con un buen guión y tiempo suficiente, realiza uno de sus mejores trabajos hasta la fecha.
Una de las rarezas o casualidades mas llamativas que rodean al guionista británico es que en función al dibujante asignado, parece que se estimula más para mejorar o concretar sus guiones y es que el trabajo de Salvador Larroca con el Nuevo Universo, ha funcionado lo suficientemente bien para que en 2008 se inicie la publicación de un ‘nuevo arco universal’.
Quien sabe, ¿serán ambos autores los responsables de hacer ‘justicia’ al Nuevo Universo?

