Es la hora de la Siesta!!! Los niños no vienen de París
- Mamá, puedo preguntarte algo.
- ¿Es importante?
- Sí, un poco.
- Está bien. Alguna vez debíamos tener esta conversación. Los niños vienen de París. Fin de la historia.
- Mamá por favor….
- Vale, te he mentido. ¿Conoces la historia de la abejita y las flores?
- Mamá.
- ¿Y la historia de la semillita que el papá jardinero planta en mamá jardín?
- MAMA. Escucha de una vez.
- Ay hijo, qué evasivo estás hoy.
- Escucha de una vez. Quiero que me hables de mi padre.
- ¿Tu padre? ¿Para qué?
- Tengo curiosidad por saber de él.
- Tu padre nos abandonó.
- La abuela dice que fuiste tú quién salió corriendo.
- Eh….tu abuela chochea un poco; dice esas cosas para buscar un poco de atención.
- ¿Tanto te cuesta hablar de mi padre?
- Un poco. Ten en cuenta que nos abandonó por perseguir un sueño imposible.
- ¿Nos abandonó?
- Sí. Nos abandonó.
- ¿Estás segura?
- Al principio era encantador, muy atento, algo remilgado, bastante parado. Tenía que poner su mano en mi culo para que lo tocara. Y cuando por fin pudimos estar solos una noche….
- Para para. Esa parte mejor la obvias.
- Mira, igualito que tu padre. Que ricura.
- Sigue.
- Tenía una afición, o yo creía que era una afición, que resultó ser más bien una adicción.
- ¿Bebía?
- No.
- ¿Se drogaba?
- No.
- ¿Leía el ABC?
- No.
- Me lo vas a contar o debo seguir preguntando gilipolleces.
- Es divertido, podemos seguir un rato más si quieres……No pongas esa cara.
- Dime cuál era su adicción.
- Leía tebeos de superhéroes. Y lo que es peor, los coleccionaba. A montones.
- No veo que sea tan grave.
- Era obsesivo: No toques esa revista. No confundas al doctor muerte con un caballero del zodíaco.
- Algo más que deba saber.
- Se disfrazaba. Con mallas de colores. Y salía a la calle con unas pintas….
- ¿No sería en Carnaval cuando se disfrazaba?
- Es posible, pero no me lleves la contraria. Tu padre, cuyo nombre mantengo en secreto, pasaba el día entero leyendo esas revistas de superhéroes. No me hubiera importado que fuera al baño con una revista porno, pero se encerraba para leer las aventuras de Tintín. En los botellones se juntaba con gente extraña para hablar de no sé que guerra de las estrellas, y cuando no encontraba a nadie para hablar, aterrorizaba a mis amigas.
- ¿Huiste por que leía tebeos?
- Nos abandonó por un sueño. Escribir las aventuras de Superman.
- Entonces es por eso por que nunca me enseñaste a leer…para que no tenga la misma afición que mi padre.
- No montes tanto drama por algo tan insignificante.
- Mamá tengo 17 años y aún no sé leer.
- Ni tus amigos tampoco y viven felices en su incultura. Anda vamos a ver la tele.

