Reseña: JLA nº1
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Guión: Brad Meltzer
Dibujo: Ed Benes
Entintado: Sandra Hope
Formato: Comic-book, 64 págs. Color.
PVP: 2,95 €.
Editorial: Planeta

Lo han logrado, estamos ante un tebeo de superhéroes sin grandes luchas de héroes y villanos y, sin embargo, con toda la esencia de un tebeo de superhéroes. Brad Meltzer, Ed Benes y todo un plantel de dibujantes de lujo1, nos traen en este primer número de la JLA post Crisis Infinita, todo el sabor del comic del género de superhéroes, pero prácticamente sin acción. Las ligeras cápsulas de acción son tan sólo un pocos Flashbacks (algunos de ello quizá podríamos llamarlos Flashforwards). Creedme, no hablo de tebeos con superhéroes como protagonistas, pero ajenos al género. Que los protagonistas lleven capa y pijama o que tengan poderes no convierten a un tebeo a este género. ¿Qué es lo que hace que un tebeo sea realmente un tebeo de superhéroes?
Pero ante de responder pongámonos en situación. El JLA nº1 que nos trae Planeta contiene JLA #0-1.
La historia del número cero es una presentación en toda regla, una perfecta herramienta para que los no iniciados puedan engancharse a la serie. Nos trae de vuelta a la trinidad DC, que en su reunión anual, hacen todos los preparativos para refundar la JLA. Una de las cosas más curiosas de este tebeo es la estructura que usa Brad Meltzer y la horda de dibujantes encargada de este tebeo para iniciarnos en el mundillo de la JLA. Intercalando momentos del pasado e incluso del futuro (a eso venía aquello de los flashforwards) la conversación va ganando en intensidad y empatía para el lector, de tal modo que, cuando termina, ya somos presas de la trinidad y de la trama de refundación de la JLA. Meltzer se sirve además de un combinado de dibujantes clásicos, dibujantes retro y estrellas actuales para irnos situando en cada momento. En unas pocas páginas ya somos partícipes de años de historia.
Entonces arranca el número 1 y la trama en torno a quiénes serán los nuevos miembros de la JLA y de nuevo Meltzer se vale de uno de esos trucos de escritor. Alternamos escenas en las que Superman, Batman y Wonder Woman debaten quiénes pueden ser los futuros integrantes del grupo y saltamos a cada uno de estos personajes a través de sus fotografías en manos de la trinidad. De este modo nos presentan de nuevo entre otros a Vixen, Relámpago Negro y sobre todo Tornado Rojo, que tiene todas las papeletas para ser uno de los principales protagonistas de la serie. El juego consiste en que vamos conociendo a unos personajes a través de otros. A través de las opiniones de los tres grandes sobre los futuros candidatos emprendemos una presentación formal, el hielo está roto y los sentimos más cercanos. Pero es que a mediante este mismo vehículo comprendemos mucho mejor también a Superman, Batman y Wonder Woman. Vemos como Superman tiende a pensar bien de todo el mundo, como Batman tiende a desconfiar y como Wonder Woman piensa en términos tácticos.
¿Qué es lo que consiguen los autores con esto? Usan el contexto, el tiempo, la historia o los mismos personajes de alrededor para que nosotros mismos seamos partícipes de la trama. Bajo la excusa de la historia de misterio deja que sean los protagonistas los que te atraigan a su historia. Esto es precisamente lo que hace que funcione en un tebeo de superhéroes hoy en día. El género tienen ya cerca de setenta años, ya no hacen falta pijamas ni guantazos cósmicos para hacer un tebeo de superhéroes. Ya en los ochenta, algunos avezados como Chris Claremont con sus X-Men o Marv Wolfman y George Pérez con sus Titanes, se dieron cuenta de que los uniformes solo eran una excusa para llamar la atención y que si queríamos quedarnos allí más allá de la atracción inicial, los personajes se nos debían mostrar como seres de carne y hueso y lograr un grado de empatía con ellos.
Nos gusta saber que Superman es Superman, que Batman es Batman y todos los demás, todo los demás. Ya conocemos a los superhéroes y nos gusta ver su universo ordenado y en funcionamiento. Y si hablamos de la Trinidad (tres de los más grandes paradigmas de lo que es un superhéroe) sólo hace falta que cada uno de ellos actúe como creemos que deben hacerlo, para conseguir un tebeo de superhéroes. Incluso pese al acartonado (aunque vistoso) estilo de Ed Benes, los personajes dejan de ser de papel y se nos hacen creíbles pese a que vuelen y levanten edificios.
Es la magia de los superhéroes, el hechizo de hacer que funcione de manera creíble lo más fantástico, lo más imposible.
La elección de Ed Benes como dibujante parece responder a un interés puramente comercial. Su estética heredada de Jim Lee y J. Scott Campbell sigue vendiendo tebeos pese a los años que han pasado desde la era Image. Sin embargo, a nivel narrativo se antoja más clásico que estos otros dos, lo cual termina resultando algo más apropiado para un tebeo de estas características. No obstante y como comentaba, sigue resultando algo acartonado y quizás no muy acorde con el tono de la historia.
De cualquier modo, es un placer ver que unos autores en principio no muy afines a este tipo de tebeo (Meltzer vienen de la novela convencional y Benes de la era Image), logran un producto de superhéroes de calidad.
- Eric Wight, Dick Giordano, Tony Harris, George Perez, J.H. Williams III, Luke McDonnell, Paul Neary, Gene Ha, Rags Morales, Ethan Van Sciver, Kevin Maguire, Adam Kubert, Dan Jurgens, Kevin Nowlan, Jim Lee, Howard Porter, Dexter Vines, Andy Kubert, Jesse Delperdang, Phil Jimenez, Andy Lanning, Ed Benes y Sandra Hope [volver]


