La Espada de Orion: Obligaciones y Devociones
Hoy empezaremos dando un paseo por un tópico. Todos habremos oído aquello de que en España el comic no da de comer. Sabemos que esta frase tienen mucho de cierto, pero también de falso, pero como hemos oído más acerca de la primera opción, empezaremos centrándonos en la segunda.
Hay un puñado de gente en España que se dedica profesionalmente a esto de los tebeos. Los podríamos aglutinar en dos grupos: por un lado estarían los autores y por el otro los profesionales de la edición, distribución y venta. Somos conscientes de que el primer grupo es muy reducido. Casi podríamos citar sus nombres de memoria y muchos de ellos han emprendido el camino hacia los mercados francés y americano para poder pagar las facturas.
El otro grupo, es mucho menos conocido y mucho más numeroso. Es cierto que aquí también podemos citar a un puñado de cabezas visibles, pero son muchísimos más los que permanecen en el anonimato. Vale la pena quizá pensar que ese anonimato es un precio pequeño a pagar por llevarte todos los meses un sueldo a casa. Hablamos entonces de currantes ajenos a notoriedades artísticas que cada mañana van a la oficina como cualquier hijo de vecino. Pero ¿qué es lo que ocurre cuando incluso sobre estos comenzamos a ver nubes de tormenta?
El último caso visible ha sido el de Xavier Morell, ex- editor de Recerca, que recientemente, ha dejado su cargo en pos de labores más lucrativas. Es curioso, pero por mucho que sean las cabezas visibles, la información acerca del mundillo ha llegado a tal punto que los aficionados nos acabamos enterando de este tipo de cosas. Estamos en un mundillo tan reducido que cualquier hecho de este tipo se convierte en noticia y estamos tan expectantes de noticias, que cualquier nueva crea un clima de tensión. No se hace esperar la polémica que profetiza de nuevo el fin del mundillo. “La industria está en Crisis”, “los editores ya no pueden vivir de su trabajo”… de ahí al peliculero “¡¡¡vamos a morir!!!” hay un paso.
La cosa llega hasta tal punto, que se crea tensión incluso cuando un bloguero deja su tarea, que no es al fin y al cabo más que un hobby, se sigue poniendo el grito en el cielo. Ésta semana se ha hablado largo y tendido sobre el abandono de AnimangaWeb por parte de Julio Lleonart o del cambio de dirección de Álvaro Pons en su Cárcel de Papel. No cabe duda de que se trata de dos de las más importantes figuras de la blogosfera y que su aportación es poco menos que fundamental, pero si nos leemos sus propios comunicados, veremos que ellos mismos están muy lejos de darles a estos hechos la importancia que han parecido tener a través del eco blogosférico. De nuevo estamos sacando de quicio las cosas.
Podrá haber ahora quien diga, que este mismo post no hace sino contribuir a lo que yo mismo estoy criticando y como puede ser que tengáis razón y ya ha quedado clara la postura de un servidor, mejor me callo.

