La Espada de Orion: El mundillo está en crisis… creativa
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Os avisé. Os dije que Joe Quesada sería la ramera babilonia que traería el fin al mundillo. El primer jinete del Apocalipsis llegó con House of M, el segundo con Civil War y World War Hulk, el tercero llegará en forma de One More Day y Messiah Complex y cuando nos queramos dar cuenta, ya estará aquí el cuarto con el rostro de Secret Invasion. Y, tranquilos porque DC tampoco se salvará del juicio con sus Countdowns y sus interminables Crisis.
Arrepentíos pecadores!!!.
Buf! tenía que decirlo. Ahora ya puedo hablar más tranquilo. Hace unos días saltaba el rumor sobre la trama del One More Day arácnido y unos días antes sobre las mil y una muertes que nos esperan en marvel. Los comentarios han sido casi unánimes y mostraban una indignación bastante exacerbada y con razón.
Desde que el señor Joe Quesada hincó sus garras en Marvel ha habido varias épocas, pero todas en progresión hacia un final lógico, el momento en el que vivimos. Quesada comenzó con esto de los tebeos en los años noventa y lo que sabe de su funcionamiento viene fundamentalmente de esta época. Si funcionó también su primera etapa es porque el hombre también tienen algo de cerebro y pareció ser unos de los primeros en darse cuenta de que hacia 1998, la era Image empezaba a decaer y hacía falta un cambio. Pero digamos que el cambio no fue más que un lavado de cara.

No hace falta ser un lince (y menos con la perspectiva que da el día de hoy) para saber que lo único que hizo fue cambiar de lugar el estrellato. Si antes recaía en los dibujantes, se dedicaría a traer guionistas como Kevin Smith, que cumplían una doble función: En una época de sequía de ideas, rellenaba el hueco de ofrecernos unas historias bastante más elaboradas que las que se podían ver por ahí y, por otro cumplía con esa ansia de estrellas que parece imprescindible cubrir entre los fans. Sin embargo, seguíamos inmersos en el mercado de comercio de estas estrellas.Está claro que cuando se baraja una estrategia de este tipo tienes que estar bombardeando con novedades atractivas constantemente. El problema del estrellato es que hay que brillar más y más o se dejará de ser una estrella, con lo que hay que fabricar novedades. Al principio se podrá llevar con cierta dignidad y manteniendo un buen nivel de independencia y calidad en los autores. Pero estos autores son personas y no pueden seguir subiendo el nivel indefinidamente, con lo que hay que inventar algo con lo que sorprender al comprador, para atraerlo. Y claro, llega un momento en que se acaban las ideas grandiosas y hay que recurrir al efecto culebrón: la sorpresa gratuita, el suceso repentino, el cliffhanger constante. Esto lo llevamos viviendo los últimos años con los Bendis, Millar y compañía. Hay algunos guionistas que han sabido salir un poco más airosos de estas directrices editoriales como Ed Brubaker o Geoff Johns, pero se sigue notando esa presión desde arriba, que obliga a un nuevo giro para vender más tebeos.
Porque no os creáis que esto es exclusivo de Marvel. En asuntos de bombo y platillo comercial siempre ha sido La casa de las Ideas quien ha llevado la voz cantante, pero no por ello DC ha dejado de apuntarse al carro. La diferencia es que DC tiende a mantenerse en un espíritu más fiel y constante mientras que Marvel es una autentica veleta en pos del viento comercial, pero no por ello se mantiene ajena a corrientes.

La prueba es que la época Didio empezó bastante bien con una línea trazada hacia la Crisis Infinita, que no dejaba de ser un macroevento llena-arcas, pero se planificó de manera muy sólida en todas las series. Luego se siguió tirando de la cuerda con 52, pero sus autores eran tan buenos, que no nos importó. El problema es que se sigue adelante y la cosa está punto de ceder.
Puede ser una exageración que volvemos a los noventa. Es cierto que aunque muchas cosas empiezan a oler no demasiado bien, seguimos todavía en un nivel de calidad muy por encima del de entonces. Pero la única diferencia es que, al ser ahora las historias las protagonistas por encima del dibujo, el resultado de aplicar el mismo experimento queda algo más sólido, pero no deja de ser el mismo experimento: crossovers, sagas que cambian los status de los personajes (aunque sea por unos meses), equipos creativos sonados (aunque sea por unos meses) y todo tipo de experimentos publicitarios (todos los meses).

Peter David comentaba en Comic Book Resources acerca de Messiah Complex que los crossovers no son como los de antes. Que antes se decía algo así como “del mes X al mes Y toca crossover” y ahora se planifican con delicadeza. Pensadlo un poco y os daréis cuenta de que que esto no hace sino apoyar lo que acabo de decir. Ahora las historias mandan y dar cierta solidez a toda esta parafernalia comercial es su misión. Al fin y al cabo Peter David no va a morder la mano que le da de comer y hablar mal de un crossover en el que él mismo participa. Tened en cuenta que hablamos de un tipo que comenzó en el mundillo en el departamento de ventas. Creedme que sabe cómo funciona todo esto.
Pero si ellos saben como funciona el mercado es porque sabe cómo funcionamos los compradores. Si picamos cada vez que echan el cebo, ya sabemos a qué atenernos. La esperanza que me queda es que da la sensación de que esta burbuja pronto estallará y tendremos al menos un par de años de buenos tebeos.
Concluyo y, ya que en otras ocasiones me ha salido bien lo de hacer profecías, me arriesgaré también esta vez. Echadles un vistazo a Robert Kirkman, Dan Slott y Geoff Johns. Si las editoriales no los exprimen hasta meterlos del todo en la vorágine, ellos serán los que nos den los siguientes comics que disfrutaremos de verdad.


