Dejemos clara una cosa. Si habéis leído estas miniseries de Veneno es que sois verdaderos entusiastas del personaje. Una ristra de historias que comenzó... 100% Marvel HC. Veneno: El Hambre y Fauces y Garras

Dejemos clara una cosa. Si habéis leído estas miniseries de Veneno es que sois verdaderos entusiastas del personaje. Una ristra de historias que comenzó hace mucho tiempo con la notable Protector Letal y que desde entonces, como una montaña rusa, nos ha ido ofreciendo aventuras de calidad dispar. Pero más allá de esto, la no serie regular de Veneno es un reflejo perfecto de lo que fueron los años noventa en Marvel Comics con la sobreexplotación de los personajes punteros, el auge de las versiones grim & gritty de los héroes clásicos, la violencia gratuita, los dibujantes sin conocimientos de anatomía o las portadas con brillitos.

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Pese a lo peyorativo que pudiera parecer el anterior párrafo debo dejar claro que servidor es un fan incondicional del simbionte. Este puñado de miniseries que nos ofrece Panini en platos dobles son el equivalente a que alguien considere como un manjar un menú del Taco Bell (culpable también). ¿Es algo malo? Para nada, aunque mucha gente no lo comprenda. ¿Es algo bueno? Pues para el que lo disfruta desde luego que sí. Por eso amiguitos, cada vez que os disponéis a pillar por banda un tomo del bueno de Eddie es mejor dejarse llevar.

El programa de hoy incluye las miniseries “El Hambre” y “Fauces y Garras”. Publicadas entre 1996 y 1997, se podría decir que son las últimas series limitadas que disfrutó Veneno antes de que empezase la cuenta atrás que acabaría con esta suerte de periplo editorial en 1998 con la historia de esclarecedor título “El Final”.

No juntemos el hambre con las ganas de comer

Para el primer plato de hoy contamos con un guionista “interino”. Sustituyendo a Larry Hama, guionista que se subió al carro en Matanza Desencadenado y solo se bajaría en esta, tenemos a Len Kaminski. Nombre noventero a más no poder y todo un habitual en los tebeos de Marvel, cuya editorial no tenía claro qué dirección debían tomar. Sus mayores mieles las logró gracias a su larga etapa en Iron Man, que tampoco fue nada del otro mundo. De hecho no se ha reeditado completa ni en Estados Unidos, ni por supuesto en España. Podríamos decir que Kaminski es del club de los Howard Mackie, Scott Lobdell y Ralph Macchio de la época. Es decir, un hombre de la casa que sacaba un guión en 24 horas si el editor así lo requería.

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«El Hambre» parte de la idea de que el simbionte de Veneno cada vez necesita más sustento. Una circunstancia que hace que casi veamos al protagonista clamando por cerebros como si de Tarman se tratase (Nota: me refiero al protagonista de La divertida noche de los muertos vivientes). Este hecho mosquea a Eddie Brock hasta tal punto que llegan a separarse. Kaminski plantea una interesante trama que, sin embargo, parte de una concepción errónea del Eddie Brock de la época, al mostrarnos al protagonista como un santurrón. No señor, vale que no es un psicópata como tal, pero no podemos olvidar que antes de conseguir al simbionte en The Amazing Spider-Man de David Michelinie, Brock era un tipo sin moral ninguna, un trepa y un sin vergüenza. Que actualmente Donny Cates no lo pinta como un héroe, no hay problema ninguno, han pasado décadas. Pero en el momento en que se ubica esta historia las cosas no eran así.

Pese a esto, la lectura de “El Hambre” es muy amena gracias al trasunto de cintas como “Depredador” o “The Thing” que nos plantea Kaminski, con un Eddie Brock tratando de dar caza al simbionte que ahora va a su aire. La acción prima sobre todo (declaraciones nada sorprendentes), pese al intento inicial del escritor de abordar la dualidad que suponen Eddie Brock y su simbionte o el simbionte y su huésped. Un fallido intento de desarrollar que aporta cada uno a la psique del otro y que es rápidamente dejado de lado para pasar a escenas donde Brock va armado hasta los dientes. Lamentablemente la resolución de la historia y la conclusión a la que llega Eddie para que el montón de mocos que viste no se vaya por ahí es sencillamente lamentable, tanto que no podrás evitar una incómoda carcajada acompañada de una sencilla pregunta, ¿qué se ha fumado Kaminski?

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Un mutante muy cabreado

El segundo plato de este volumen lo forman los tres números de “Fauces y Garras” con Lobezno de coprotagonista. La verdad sea dicha, mucho habían tardado. Se da la circunstancia de que Larry Hama fue también el principal guionista que se encargó del primer volumen de la colección del mutante de las garras de adamantium. Me da que esta historia le pilló a desmano, en mitad de un divorcio, de una mudanza o quizás de una apoplejía y que el escritor fue improvisando con lo que le iba viniendo a la cabeza.

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La premisa es muy sencilla. El villano Criamalvas (no pasa nada si tampoco os sonaba) que tiene forma de rata y se alimenta del genoma de los seres vivos decide que para llegar a Logan lo mejor es asimilar a Veneno. Esto desembocará en la típica confrontación entre héroe y héroe poseído, posterior reconciliación y finalmente, venganza. Todo un A,B,C del género pijama. Pero oigan, ni aposta le habría salido también la jugada a Larry Hama. Porque el hecho de parecer una historia sin pies ni cabeza le da un aspecto a la historia que le sienta como un guante. El ritmo es endiablado dando lugar a toda una locura de acontecimientos que en más de una ocasión provocarán la confusión del lector (¡hola, años noventa!).

Hama usa sus propios juguetes sacados de la serie regular de Lobezno, como son el mencionado Críamalvas, o el bufete de abogados de Landau, Luckman y Lake. Historia típica y tópica de entuertos cuya falta de pretensión es tan clara que hasta hace gracia.

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En la parte artística contamos con Ted Halsted y Joe St. Pierre, dos dibujantes totalmente opuestos, pero viejos conocidos del personaje, ya que ambos se han encargado de varias miniseries de Veneno. Me quedo con el dibujo feísta del primero que le sienta de miedo al tono oscuro y claustrofóbico que Kaminski trata de imponer al guion.

Lo dicho. Si sabes lo que te vas a encontrar, es imposible que te defraude.

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Txema Sáez

Fanático sin solución del cómic de superhéroes, del manga, del cine de terror, la literatura fantástica, los videojuegos y más heavy que una lluvia de mercurio al rojo vivo. Como los mejores turrones, he vuelto a casa por Navidad (aunque trece años he tardado).

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